Claramente, los tiempos han cambiado. Fruto de un largo proceso, el respeto por la multiculturalidad y el rechazo al racismo se ha vuelto no sólo una base para una mejor vida en sociedad, sino que también en un estándar para muchas industrias.
En el campo audiovisual, Disney ha tomado parte en este asunto. Conscientes de la carga histórica de su catálogo, el cual contiene piezas que hoy podrían ser catalogadas como racistas, por la forma en la que se plantean algunas historias o personajes en particular, fueron adoptadas nuevas medidas en su plataforma de streaming, Disney+, respecto a la forma en la que se presentan estos contenidos.