Neo1 mide 4 metros, carga 500 kg y promete precisión de ±0,05 mm. Todas las cifras son de la empresa: sin precio, sin autonomía, sin pruebas externas.

Gratis, en Rust y hechas con ayuda de Claude: a 15 de octubre, sus autores ven las tres apps entre un 50 % y un 60 % listas para trabajo real.

Meta lleva a Facebook el control del Feed y Reels con texto libre, como ya hizo en Instagram y Threads. No dice ni cuándo ni en qué países llega.

Google estrena Universal Cart en Estados Unidos: un carrito para comprar en varias tiendas desde Gemini y el buscador (y Europa no está en el mapa)

Universal Cart ya funciona en Estados Unidos dentro del buscador de Google y de la app de Gemini: es un carrito único que guarda productos de distintas tiendas, avisa de bajadas de precio y permite pagar con Google Pay en pocos toques. Lo anunció la compañía este 15 de octubre en su blog oficial, en un post firmado por Suresh Ganapathy, director sénior de producto de compras para consumidores.

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WhatsApp ya deja unirse a llamadas sin tener cuenta: basta un enlace y el navegador del ordenador

WhatsApp ya permite que una persona sin cuenta ni aplicación instalada se una a una llamada. Lo anunció el 14 de octubre de 2026 en su blog oficial, donde presenta las llamadas de invitado. Quien tiene WhatsApp crea un enlace y lo comparte. El invitado lo abre en el navegador de su ordenador, escribe un nombre y espera a que le dejen pasar.

Según la compañía, las llamadas son gratuitas, están cifradas de extremo a extremo y no tienen límite de tiempo. El propio titular del anuncio lo resume así: sin cuenta, sin coste y sin límite de tiempo. Continúa leyendo «WhatsApp ya deja unirse a llamadas sin tener cuenta: basta un enlace y el navegador del ordenador»

El dron de TU Delft con bigotes artificiales que vuela a tientas en la oscuridad con 34 KB para sus algoritmos

Un equipo de la Universidad Tecnológica de Delft (TU Delft) ha conseguido que un dron diminuto se oriente por el tacto, con dos bigotes artificiales, y que vuele siguiendo una pared en oscuridad total. Todo el procesamiento ocurre a bordo y los algoritmos ocupan unos 34 KB de memoria. El trabajo se publicó el 18 de septiembre de 2026 en Nature Communications con el título «Whisker-based tactile flight for tiny drones».

Los autores son Chaoxiang Ye, Guido de Croon y Salua Hamaza, del departamento de Control y Operaciones de la Facultad de Ingeniería Aeroespacial. La idea es tan antigua como las ratas: cuando la vista no sirve, se toca.

El dato de la memoria merece una precisión, porque es el que más circula. Los 34 KB son lo que consumen los algoritmos de navegación del equipo. El microcontrolador que los ejecuta tiene 192 KB de RAM en total. Es igual de impresionante, pero no es lo mismo que decir que el dron «funciona con 34 KB».

¿Cómo «ve» un dron con bigotes?

Mide la presión en la base de cada bigote y de ahí deduce a qué distancia está el obstáculo que toca. Según el preprint del estudio en arXiv, cada bigote es un hilo de nitinol de 200 mm de largo y 0,4 mm de diámetro, montado sobre una cápsula impresa en 3D rellena de resina que hace las veces de folículo, como en los bigotes de los roedores.

Dentro de esa cápsula hay tres barómetros por bigote, seis canales en total. Cuando el bigote roza una superficie y se dobla, la presión cambia. Una pequeña red neuronal (un perceptrón multicapa) traduce esas lecturas en profundidad de contacto, y un filtro de Kalman suaviza el resultado.

El dron lleva dos bigotes frontales separados 5 cm y orientados a 45°. El paper probó otras inclinaciones y solo esa se mantuvo estable a todas las velocidades de prueba; la de 15° fue la que más choques acumuló.

El conjunto sensor pesa 3,2 gramos. La plataforma de pruebas, un Crazyflie Brushless con los dos bigotes montados, pesa 44,1 gramos. En vuelo de avance, la velocidad máxima fue de 20 cm/s: esto va despacio, como corresponde a quien explora a tientas.

¿Qué precisión consigue y qué demostró en la oscuridad?

La estimación de profundidad tiene un error de pocos milímetros. Sobre una pizarra blanca, el error absoluto medio de reconstrucción fue de 4,12 mm; sobre vidrio, de 5,71 mm, según la tabla de resultados del preprint.

El vidrio no es un detalle menor. Las superficies transparentes son un problema clásico para cámaras y sensores láser, y los autores reconocen que su propio sensor láser de referencia falla cuando el dron no está perpendicular a los paneles. En una prueba con tres mamparas transparentes, el dron llegó a su objetivo en los cinco intentos de cada configuración.

En oscuridad total, el equipo hizo vuelos siguiendo una pared rígida y una bandera de tela. Sobre la superficie rígida, el dron mantuvo una franja de distancia de 40 a 100 mm durante unos siete segundos. La tela le hizo oscilar por la fricción y los pliegues, pero el seguimiento funcionó también sobre ella.

También exploró una habitación de 2 x 2 metros con paredes de vidrio y encontró la salida de 80 cm. El preprint describe una exploración real de esa habitación sin indicar cuántas veces se repitió: no es una serie estadística. En simulación, cuatro de cinco intentos encontraron la salida.

¿Dónde está la letra pequeña?

En que todo esto es una demostración de laboratorio, y los vuelos en oscuridad duraron unos siete segundos. Como reconocen los propios autores, la estimación se degrada por deriva cuando el barrido se alarga y la fabricación y calibración de cada bigote es laboriosa: las diferencias entre barómetros impiden pasar el modelo de un sensor a otro sin recalibrar.

Hay otro matiz que parte de la cobertura de prensa ha pasado por alto. Algunos medios, como TechRadar en su titular, presentan el dron como apto para humo, polvo o campos de batalla. El preprint menciona esos escenarios como motivación, pero no los prueba. Lo que está demostrado es oscuridad y superficies transparentes o blandas en interior.

Según la cobertura de prensa, Hamaza explica que la meta es dotar a los drones de un tacto rico para navegar, no para manipular objetos en el aire. Ye lo resume así, según recoge Interesting Engineering: «Queríamos demostrar que el tacto no tiene por qué costar tamaño ni potencia de cálculo». La misma publicación apunta como aplicaciones posibles edificios derrumbados tras terremotos, inspección de tuberías y conductos, y hasta cráteres lunares y tubos de lava en Marte.

Mi lectura es que el valor del trabajo no está en el dron, sino en el presupuesto. Conseguir percepción táctil útil con 3,2 gramos de sensor y unos pocos kilobytes de memoria significa que el tacto puede sumarse a drones que ya existen sin rediseñarlos. Es un sentido barato que complementa a los caros, no un sustituto de la cámara. Encaja en la misma línea que otros trabajos que buscan drones más autónomos con poco hardware, como el algoritmo del MIT que ayuda a los drones a esquivar tormentas.

Lo que falta ahora es lo difícil: vuelos largos, entornos con varios obstáculos y, sobre todo, pruebas en las condiciones que se citan como motivo, humo y polvo incluidos. Si el equipo de Delft lo resuelve, un dron que se cuela a tientas en un edificio derrumbado dejará de ser una promesa de nota de prensa.

Una demanda colectiva acusa a OpenAI de usar datos de menores sin consentimiento y pide para ellos acciones de la empresa

Una madre de Hawái ha presentado una demanda colectiva contra OpenAI en la que acusa a la empresa de haber usado las conversaciones de menores con ChatGPT para entrenar sus modelos sin un consentimiento parental válido. La demanda se registró el 13 de octubre de 2026 en el Tribunal de Distrito del Norte de California (caso 3:26-cv-11781), según la demanda de 81 páginas publicada en CourtListener.

Hay un detalle que conviene aclarar desde el principio, porque es fácil confundirlo: la demanda no se apoya en COPPA, la ley federal estadounidense de privacidad infantil en internet. Su base es otra, más antigua y más original: el derecho de contratos de California. Y lo que pide no es una multa, sino una parte de la propia OpenAI.

Ninguna de las acusaciones está probada. A 13 de octubre no constaba juez asignado, no hay clase certificada y OpenAI todavía no ha contestado en el juzgado.

¿Qué dice exactamente la demanda?

Que un menor puede abrir una cuenta de ChatGPT dando su nombre, declarando tener al menos 13 años y pulsando «Continuar», y que OpenAI nunca contacta con los padres pese a que sus propios términos exigen permiso parental. A partir de ahí, según el texto, la empresa usa lo que los menores cuentan para entrenar sus modelos y construir perfiles.

Los demandantes son dos hermanos identificados como MC1 y MC2. Ella tiene 12 años y usa ChatGPT desde febrero de 2026; él tiene 16 y lo usa desde enero. Según recoge Courthouse News, la niña preguntó al chatbot por un grano, compartió selfis y le pidió que identificara sus «rasgos feos». El chico lo usaba para los deberes y para pedir consejo sobre su novia.

La demanda sostiene también que ChatGPT está diseñado para que los menores cuenten cada vez más: valida sus emociones, imita su forma de escribir y usa jerga y emojis. Cita en ese sentido la función de memoria, que OpenAI lanzó en abril de 2024.

La clase propuesta es enorme: todas las personas de Estados Unidos que aceptaron los términos de ChatGPT siendo menores de 18 años y le dieron al menos un token de datos desde noviembre de 2022. La demanda incluye a quienes mintieron sobre su edad al registrarse.

¿Por qué no es un caso de COPPA?

Porque COPPA protege a menores de 13 años y su norma depende de la Comisión Federal de Comercio (FTC), mientras que esta demanda abarca a todos los menores de 18 y la presentan particulares. Los abogados han elegido tres fundamentos distintos, todos de derecho californiano.

  • Código Civil, artículo 1568.5. Una norma de una sola frase, vigente desde 2022, que dice que la afirmación de un menor de que sus padres han consentido no cuenta como consentimiento.
  • Código de Familia, artículo 6701. Una regla que, según la demanda, existe desde 1874 y prohíbe a los menores firmar ciertos contratos. Si los términos de uso son nulos, también lo es la cláusula de arbitraje.
  • Enriquecimiento injusto. OpenAI se habría beneficiado de algo que nunca tuvo derecho a tomar.

Mi lectura es que la elección es estratégica. Con COPPA, el techo serían los menores de 13 y la iniciativa estaría en manos del regulador. Con el derecho de contratos, el argumento se vuelve más simple: si un menor no puede firmar, no hay contrato, y sin contrato OpenAI no tenía permiso para quedarse con nada.

Una indemnización en acciones: la analogía de las uvas y el vino

La parte más llamativa es lo que se pide. Además de restitución y daños punitivos, la demanda reclama para los menores una participación en el capital de OpenAI, o su valor en efectivo, en proporción a los tokens que aportó cada uno.

Los abogados lo explican con una analogía que viene del derecho romano: si alguien roba uvas y hace vino, la víctima cobra por el vino, no por las uvas. El texto afirma que OpenAI vale más de un billón de dólares (unos 870.000 millones de euros) y que parte de ese valor procede de las confidencias de los menores. La demanda invoca los artículos 1031 a 1033 del Código Civil de California, sobre accesión, para justificar ese remedio.

El argumento más incómodo para la empresa no es moral, sino de diseño. Según la demanda, OpenAI no entrena por defecto con los datos de sus clientes empresariales y les desactiva la memoria, mientras que con los menores el entrenamiento y la memoria vienen activados por defecto. El texto cita a la investigadora de Stanford Jennifer King, que habla de un «sistema de dos niveles» en el que las empresas tienen más protección que el público.

La demanda tampoco da por buena la versión ChatGPT para adolescentes, lanzada el 18 de agosto de 2026. Sostiene que no exige consentimiento parental al registrarse, no cambia los términos y mantiene activados el entrenamiento y la memoria. Su principal novedad, vincular la cuenta de los padres para recibir alertas, la puede desactivar el propio adolescente.

¿Cómo encaja con el resto de frentes judiciales de OpenAI?

Es un frente nuevo, no el primero. En junio de 2026, Florida demandó a OpenAI y a Sam Altman por la seguridad de ChatGPT, con los menores en el centro, con acusaciones de prácticas comerciales engañosas y desleales, negligencia y responsabilidad por producto. La demanda de Hawái cambia el ángulo: no discute si ChatGPT es peligroso, sino si OpenAI tenía derecho a quedarse con los datos.

Entre los cuatro despachos demandantes están Yetter Coleman y EdTech Law Center. Paul Yetter lo resumió así ante Courthouse News: «Si un desconocido le hiciera esto a un niño, habría indignación». Los demandados incluyen a la OpenAI Foundation y a OpenAI Group PBC, la sociedad surgida de la reestructuración de octubre de 2025, un proceso que ya se intuía cuando Microsoft y OpenAI reconfiguraron su alianza con la vista puesta en salir a bolsa.

Courthouse News indicó que OpenAI no respondió a su petición de comentarios. Si la empresa sigue la línea que ha usado en otros casos, defenderá sus controles parentales y su experiencia específica para menores.

Mi postura: la petición de acciones tiene pocas papeletas de prosperar tal cual, pero la demanda no necesita ganar en eso para hacer daño. Basta con que un juez declare nulos los términos de uso para los menores, y con ellos el arbitraje, para que OpenAI tenga que defender cada caso en tribunales abiertos. El primer obstáculo será que se admita una clase nacional apoyada en leyes de un solo estado.

Lo que sí deja en evidencia es una contradicción difícil de explicar: si los datos de una empresa merecen salir del entrenamiento por defecto, cuesta justificar por qué los de un niño de 12 años no. Para las familias, la lección práctica no depende del juicio. Revisar la configuración de entrenamiento y memoria de la cuenta de un menor, y hablar con él de lo que comparte, sirve más que cualquier sentencia; también enseñarle a usar la IA para estudiar sin que estudie por él.

ZERO, la batería externa de celdas intercambiables que llega a Kickstarter: cambias la pila, no el aparato

ZERO es una batería externa con celdas que el usuario puede cambiar sin herramientas, y desde el 13 de octubre de 2026 se financia en Kickstarter con la campaña «Meet ZERO». La fabrica CTRL ENERGY, una empresa con sede en París. Cuando las celdas se degradan, se sustituyen; el resto del aparato sigue sirviendo.

Dos precisiones antes de seguir. Lo que se cambia no es un «módulo» cerrado, sino las seis celdas de litio estándar que lleva dentro. Y no es la primera batería portátil de este tipo: en Kickstarter ya han pasado otras con celdas reemplazables, como veremos. Lo interesante de ZERO no es haber inventado la idea, sino hasta dónde la lleva.

El producto no existe todavía en tiendas. Según el apartado de preguntas frecuentes de la campaña, la producción empezará en el segundo trimestre de 2027 y las primeras entregas están previstas para junio de 2027.

¿Qué se puede cambiar exactamente?

Las celdas, la tapa y varias piezas mecánicas, todo sin herramientas. La tapa va sujeta con imanes; al quitarla quedan a la vista seis celdas cilíndricas 18650 de 3.500 mAh, un formato estándar que no depende de la marca.

CTRL ENERGY ha validado tres modelos concretos: Samsung INR18650-35E, LG INR18650-MJ1 y Molicel INR18650-M35A. La empresa pide sustituir las seis a la vez y por el mismo modelo, una precaución lógica: mezclar celdas con distinto desgaste en un mismo pack es una mala idea. Dentro de la tapa hay un código QR para pedir recambios a la propia marca.

Según New Atlas, esas celdas se venden en internet por pocos dólares cada una. Es el argumento central del producto: el componente que se gasta es barato y estándar, y el resto no tiene por qué ir a la basura con él.

La empresa añade un sistema de gestión de batería con protección contra sobrecarga, descarga excesiva, sobrecorriente, cortocircuito y temperatura. Las certificaciones CE, RoHS y UN 38.3 están planificadas, pero todavía no se han obtenido; las pruebas están previstas para el primer trimestre de 2027.

¿Qué ofrece como batería externa?

Las cifras de la campaña son de gama alta. Las seis celdas suman unos 21.000 mAh según New Atlas; la FAQ lo expresa como 7.000 mAh a unos 11 V, equivalente a 77,4 Wh. Son dos formas de expresar la misma energía; la cifra en vatios hora es la que permite comparar con otras baterías sin trampas de voltaje.

  • USB-C con Power Delivery de hasta 100 W, de entrada y de salida.
  • USB-A con Quick Charge 3.0 de hasta 18 W.
  • Carga inalámbrica magnética de hasta 15 W.
  • Una interfaz magnética lateral para accesorios: linterna, más puertos USB, luz de panel o un trípode con seguimiento facial.

El cuerpo mide unos 166 x 88 x 28 mm, según la FAQ, que advierte de que las especificaciones eléctricas finales se fijarán antes de la producción en serie. Hasta cinco unidades se pueden encadenar para formar lo que New Atlas describe como un bloque de 105.000 mAh. Existe también una versión pequeña, Subzero, con una sola celda reemplazable de 5.000 mAh.

¿Cuánto cuesta y qué riesgos tiene?

En Kickstarter, ZERO sale por 89 dólares (unos 77 euros), frente a un precio de venta previsto de 128 dólares (unos 111 euros), según New Atlas. Subzero cuesta 39 dólares (unos 34 euros), frente a los 56 previstos (unos 49 euros). Ni New Atlas ni la FAQ de la campaña dan los importes en euros de los niveles de aportación; la conversión es orientativa. La FAQ sí indica que los precios para la UE incluyen el IVA.

La campaña es de todo o nada y tenía un objetivo de 9.986 euros. A los dos días de arrancar ya había superado su objetivo: el 15 de octubre por la tarde iba por el 161 %, con 28 días por delante. Fuera de la UE, aranceles e impuestos los paga el comprador al recibir el paquete. La garantía es de un año, ampliable a dos si se alcanza el objetivo adicional correspondiente; en la UE se mantiene en cualquier caso la garantía legal mínima de dos años.

El riesgo es el de cualquier crowdfunding de hardware, y New Atlas lo recuerda. Las certificaciones están por obtener, la fecha de envío depende de que todo salga según lo previsto y la entrega queda a más de siete meses vista. Tampoco ayuda que la web del producto acumule afirmaciones sin respaldo, como la «mayor puntuación de reparabilidad de su categoría» sin decir qué escala usa.

Sobre la supuesta primicia: en mayo de 2026 Notebookcheck describía Ampax, una batería externa con dos celdas 21700 extraíbles, también en Kickstarter, por 36 dólares (unos 31 euros). Y antes había pasado por la misma plataforma Ziron, con una sola celda intercambiable. La idea tiene precedentes; lo que no tenían, según las especificaciones que recoge Notebookcheck, era esa potencia: Ampax se queda en 22,5 W de salida máxima y Ziron, en 30 W.

Mi lectura es que ZERO acierta en lo importante y exagera en el envoltorio. Que el consumible sea una celda 18650 estándar, y no un pack propietario, es exactamente lo que hace falta para que la reparación sea real y no un eslogan. Es la misma lógica que la Unión Europea lleva años empujando con sus normas para que las baterías sean más sostenibles y reemplazables por el usuario.

Lo discutible es todo lo demás: más de veinte accesorios, ediciones de madera y un ecosistema de módulos que tiene más de estrategia de campaña que de necesidad. Para quien solo quiere una batería que no tirar a los tres años, la pregunta no es cuántos módulos tiene, sino si CTRL ENERGY seguirá ahí para vender recambios y tapas cuando haga falta. Eso no lo resuelve ninguna campaña de 30 días.

NeodraDynamics presenta Neo1, un humanoide de 4 metros con hidráulica digital para industria pesada: lo que dice (y lo que no) su nota de prensa

La startup pekinesa NeodraDynamics ha presentado Neo1, un humanoide de 4 metros con accionamiento híbrido hidráulico-eléctrico. Según la empresa, carga 500 kg con los dos brazos y mantiene una repetibilidad en la punta de los dedos de ±0,05 mm. El robot no se llama TITAN-1, ningún documento oficial lo describe como bípedo y la compañía tampoco lo compara con las grúas. Lo que sí hay es una nota de prensa con cifras llamativas y, de momento, ninguna comprobación independiente publicada.

La información sale de la nota de prensa de NeodraDynamics distribuida por PR Newswire el 14 de septiembre de 2026. El robot se enseñó en la World Robot Conference de Pekín. Toca leerla con la cautela que merece cualquier material promocional.

¿Qué es exactamente Neo1?

Neo1 es un humanoide de unos 4 metros que combina hidráulica digital y actuadores eléctricos, pensado para trabajo pesado y entornos hostiles. La nota insiste en tres ideas: mucha carga, mucha precisión y mucha resistencia.

Las especificaciones publicadas son pocas:

  • Altura: 4 metros.
  • Carga útil con los dos brazos: 500 kg.
  • Repetibilidad en la punta de los dedos: ±0,05 mm.
  • Mano de cinco dedos y brazo humanoide de 7 grados de libertad.

La nota no da el peso total del robot, su autonomía, la fuente de energía, el precio ni una fecha de comercialización. Tampoco explica cómo se desplaza, así que no hay base para afirmar que camine sobre dos piernas.

¿Dónde está la novedad técnica?

La pieza central es un cilindro hidráulico digital en miniatura. Según NeodraDynamics, pesa 1,1 kg y mueve una carga de 1.000 kg con una repetibilidad de 1 micrómetro. La empresa añade que soporta radiación nuclear, la presión de las profundidades marinas, temperaturas extremas, polvo y vibraciones intensas.

La tesis de su fundador, Yang Tao, es que ambas tecnologías se complementan: «La hidráulica digital y el accionamiento eléctrico son complementarios», dice en la nota. Según Tao, juntas permiten que un robot opere «en el aire, bajo tierra y en aguas profundas» sin las limitaciones de fuerza y resistencia de la forma humana.

El argumento de fondo tiene sentido. La propia nota sostiene que los humanoides puramente eléctricos chocan contra un techo: densidad de potencia limitada, desgaste acelerado bajo carga y poca tolerancia al calor, el frío, el polvo y la radiación. La hidráulica ofrece fuerza bruta, y el apellido «digital» promete el control fino que históricamente le faltaba.

El problema es que todas estas cifras proceden de la empresa. La nota no cita ningún paper, prueba ni evaluación de un tercero que confirme el micrómetro de repetibilidad o la resistencia a la radiación.

¿Por qué el titular de la nota menciona a Boston Dynamics?

Por marketing. El titular de la nota de prensa dice que «Boston Dynamics renunció a la hidráulica», pero el cuerpo no habla ni de Atlas ni de Boston Dynamics. Matiza que lo que la industria abandonó fue un viejo paradigma de control, «no la hidráulica en sí».

El contexto es real: en abril de 2024 Boston Dynamics publicó un vídeo de despedida de su Atlas hidráulico, el robot que durante años protagonizó vídeos de parkour y que llegó a demostrar que el Atlas de Boston Dynamics podía recoger y lanzar objetos. Usar ese nombre en el titular es una forma eficaz de llamar la atención de los medios, pero no implica comparación técnica alguna entre ambos robots.

¿Qué tareas promete y para quién?

NeodraDynamics apunta a lo que llama escenarios «4D»: trabajos aburridos, sucios, peligrosos y difíciles (dull, dirty, dangerous and difficult). En concreto cita el montaje pesado, la logística de cargas grandes, la minería, la construcción y el trabajo submarino.

La empresa se fundó en 2024 y se desmarca de la «carrera homogeneizada» del sector hacia robots de consumo ligeros. Es un mensaje que encaja con lo que se ha visto este año en la robótica china. Muchos humanoides lucen muy bien en las ferias, pero los robots humanoides chinos de IFA estaban siendo teleoperados con un mando, y los despliegues reales, como los Walker S2 de UBTECH en la frontera con Vietnam, siguen siendo la excepción.

El escaparate elegido también dice algo. La World Robot Conference de 2026 se celebró del 19 al 23 de agosto en Pekín, y el Gobierno municipal de la capital china anunciaba antes del evento más de 300 expositores y más de 150 productos que se presentarían por primera vez. En ese ruido, un robot de 4 metros es una forma eficaz de destacar.

Mi lectura es que el enfoque industrial es más sensato que el de los humanoides que doblan camisetas en una feria. Una máquina para minas o fondos marinos no tiene por qué parecerse a una persona ni moverse como ella, y la propia empresa lo admite al hablar de liberar al robot «de las restricciones de la forma humana». Precisamente por eso choca que lo presenten como humanoide.

La pregunta que la nota deja sin responder es la única que importa a un cliente industrial: cuánto cuesta, cuánto aguanta trabajando y si alguien lo ha usado fuera de un stand. Mientras NeodraDynamics no publique datos verificables, demostraciones independientes o un primer cliente con nombre, Neo1 es una buena idea con una cifra de 4 metros y una nota de prensa detrás, no un robot listo para sustituir a una grúa.

WordCraft, GridCraft y DeckCraft: el creador de ArtCraft clona Word, Excel y PowerPoint en código abierto, pero aún están en alfa

Brandon Thomas, el desarrollador detrás de ArtCraft, ha publicado WordCraft, GridCraft y DeckCraft, tres aplicaciones gratuitas y de código abierto que imitan a Word, Excel y PowerPoint. Abren y guardan .docx, .xlsx y .pptx, pero de compatibilidad total, nada: las tres están en alfa, y, a 15 de octubre, sus propios repositorios estiman que están entre un 50 % y un 60 % preparadas para trabajo real. Tampoco hay ataque frontal a Microsoft 365. Es un proyecto abierto, temprano y muy ambicioso, escrito en Rust con ayuda de Claude.

La noticia la han recogido medios como Tom’s Hardware y TechRadar, y la información técnica está en la página oficial de las Crafting Apps de ArtCraft y en los repositorios de GitHub de cada aplicación.

¿Qué son WordCraft, GridCraft y DeckCraft?

Son tres de las 13 aplicaciones que ArtCraft agrupa bajo el nombre de Crafting Apps, todas nativas, de código abierto y escritas en Rust. La familia empezó replicando Adobe (PhotoCraft, VectorCraft, FilmCraft, LightCraft o PdfCraft) y ahora salta a la ofimática.

  • WordCraft: procesador de textos con cinta de opciones, estilos, tablas, control de cambios, referencias y combinación de correspondencia. Abre y guarda .docx de forma nativa, importa y exporta .odt, .rtf, .html, .md y .txt, y exporta a PDF.
  • GridCraft: hoja de cálculo con barra de fórmulas, más de 500 funciones, matrices dinámicas, tablas dinámicas y gráficos. Su formato nativo es .xlsx.
  • DeckCraft: presentaciones con patrones de diapositiva, temas, más de 150 formas vectoriales, transiciones, animaciones y vista del moderador. Abre y guarda .pptx.

Las tres se pueden descargar para macOS, Windows y Linux, y la web oficial también ofrece versión para navegador. La versión publicada en las páginas de descarga es la 0.5.0.

¿Son realmente compatibles con los archivos de Office?

Parcialmente, y lo dicen sus propios autores. El README de GridCraft lo resume sin rodeos: «el flujo de trabajo básico funciona de principio a fin, pero la profundidad, la fidelidad y la compatibilidad de archivos todavía son toscas».

Estas son las estimaciones que publican los repositorios a 15 de octubre de 2026, unas cifras que sus autores actualizan con frecuencia:

  • WordCraft: en torno al 60 % del camino para sustituir a Word en trabajo real, con un 88 % de las funciones de la cinta de Word cubiertas. Antes de la beta, la hoja de ruta exige conservar gráficos y SmartArt al abrir y guardar, y acercar la paginación a la de Word.
  • GridCraft: alrededor del 50 % listo para trabajo real. Soporta 513 de las 523 funciones de hoja de cálculo de Excel, pero los .xls antiguos se abren sin formato ni objetos.
  • DeckCraft: cerca del 55 % listo para trabajo real y un 84 % de cobertura de funciones de PowerPoint. La prensa que cubrió el lanzamiento citaba un 79 %; la cifra del repositorio ha cambiado desde entonces.

IBTimes subraya que son estimaciones de los propios desarrolladores, no pruebas auditadas. Su consejo es sensato: probar con copias de tus archivos y revisar saltos de página, fórmulas, gráficos, control de cambios y animaciones antes de fiarte.

¿Qué papel ha tenido Claude en el desarrollo?

Uno grande, aunque nadie ha medido cuánto. TechRadar explica que Thomas ha usado Claude, de Anthropic, para la mayor parte del trabajo de estos proyectos, y TechSpot y ProPakistani concretan que el modelo fue Claude Opus 5.5. Según IBTimes, el historial de commits en GitHub no deja claro cuánto código escribió, revisó o probó Thomas en persona.

Thomas no es un recién llegado: ProPakistani lo presenta como ingeniero con unos 15 años de experiencia, antiguo CEO de Storyteller.ai y exingeniero de Square. Ante las críticas que tachan sus apps de «vibe coding» o «AI slop», respondió en X que sabe programar.

Hay un detalle más interesante que el debate sobre quién tecleó cada línea. Las aplicaciones están pensadas para que las manejen agentes de IA: WordCraft expone cientos de comandos (389 según su web y 422 según su repositorio a 15 de octubre) a través de una CLI, un canal de control JSON y un servidor MCP, y DeckCraft supera los 200. En la práctica, cada botón de la cinta se puede pulsar desde un script o un agente.

¿Por qué no es un rival de Microsoft 365?

Porque juega en otra liga. Microsoft 365 es una suscripción con servicios en la nube pensada también para empresas. Las Crafting Apps, en cambio, son aplicaciones locales y de código abierto que los propios autores siguen considerando una alfa. Se parecen más a LibreOffice que a la suite de Microsoft.

Y con LibreOffice tiene Thomas una cuenta pendiente. «Odio LibreOffice. Una vez me destrozó un trabajo de 40 páginas la semana de entrega, en plena época de exámenes», escribió en redes sociales en un mensaje que recoge TechRadar. Ese mismo medio cita las críticas de quienes le reprochan recurrir al vibe coding en lugar de apoyar proyectos libres ya existentes, como LibreOffice, GIMP o Thunderbird. Quien quiera comparar tiene la evolución de LibreOffice como suite ofimática de código abierto, y las formas de usar Microsoft Word gratis que ya existen.

La licencia es doble, MIT o Apache-2.0, a elección del usuario. El modelo de negocio de ArtCraft está en otra parte: su estudio de imagen y vídeo con IA tiene planes de pago desde 10 dólares al mes (unos 8,70 euros), con descuento temporal en la web. Las aplicaciones de ofimática no cuestan nada.

Lo que más me interesa de WordCraft y compañía no es que vayan a jubilar a Word, porque no lo van a hacer pronto. Es la velocidad. Un desarrollador apoyado en un modelo de IA ha montado tres aplicaciones que ya abren y guardan formatos de Office, con licencia permisiva y preparadas para agentes, y lo ha hecho mientras seguía clonando Adobe. Si eso se sostiene, el foso de las suites ofimáticas ya no estará en el código, sino en la fidelidad de formato, el soporte y la confianza.

Y ahí la pregunta incómoda es la del mantenimiento: ¿quién arregla el documento roto de un cliente a las once de la noche cuando el autor ya está clonando AutoCAD? Para jugar, probar flujos con agentes o editar documentos sencillos, merecen una descarga. Para el contrato que tienes que entregar mañana, todavía no.

Facebook te deja moldear su algoritmo con lenguaje natural: así funciona ‘Your algorithm’

Facebook ya permite decirle con tus propias palabras qué quieres ver en el Feed y en Reels. Meta anunció el 13 de octubre de 2026 «Your algorithm», un espacio dentro del menú de tres puntos donde añades y gestionas los temas que te interesan. Además, al marcar una publicación como interesante o no, la aplicación puede pedirte detalles. Según la compañía, unos modelos de lenguaje interpretan esas instrucciones y ajustan las recomendaciones en tiempo real.

El anuncio está en la entrada oficial de Meta «Your Algorithm, Your Words», una nota breve de 438 palabras. Llama la atención lo que no dice: ni países, ni calendario, ni idiomas, ni ejemplos concretos.

¿Cómo se usa «Your algorithm» en Facebook?

Se abre desde el menú de tres puntos que aparece en cada publicación, que Meta ha rediseñado para dar acceso a estas herramientas. Dentro, la compañía lo describe como «un espacio dedicado para decirnos exactamente qué te gusta», donde puedes añadir y gestionar los temas que quieres ver en el Feed y en Reels.

La segunda vía funciona publicación a publicación. Cuando pulsas «Interested» o «Not interested» (así se llaman las opciones en la versión inglesa), Facebook puede hacerte preguntas de seguimiento sobre qué te ha gustado o molestado. Ahí respondes en texto libre, con tus palabras, qué quieres ver más o menos.

Meta afirma que las recomendaciones se actualizan «en tiempo real» y se adaptan «dentro de la misma sesión». En la práctica, no deberías tener que esperar días a que el Feed note el cambio. TechCrunch, que cubrió el anuncio el mismo día, tampoco aporta datos de disponibilidad por país ni un calendario de despliegue.

¿Qué cambia por dentro?

Hasta ahora, el sistema de ranking de Facebook deducía tus gustos de lo que hacías: publicaciones con me gusta, comentarios, lo que veías y, según Meta, «miles de otras señales». La novedad es que los modelos de lenguaje incorporan también lo que escribes, con sus matices de interés, contexto e intención.

Meta lo llama un «algoritmo con el que puedes hablar». Detrás de la frase hay un cambio técnico real: se combina texto libre con el historial de comportamiento que la empresa ya tiene. La nota no dice qué modelo usa, solo que son «grandes modelos de lenguaje».

Hay un matiz que la nota no aclara. Escribir «quiero más recetas veganas y menos política» es una señal muy explícita sobre tus preferencias, y Meta no explica cómo trata ese texto ni si se usa para algo más que ordenar el Feed. No es motivo de alarma, pero sí una pregunta razonable para una empresa cuyo negocio es entender qué te interesa.

Facebook llega el último a una idea que Meta ya probó en Instagram y Threads

Instagram lanzó su «Your Algorithm» en Reels el 10 de diciembre de 2025. Mostraba un resumen, generado con IA, de los temas que la aplicación creía que te interesaban, y te dejaba subirlos, bajarlos o escribir otros nuevos. TechCrunch recuerda que en junio de 2026 la función se extendió al Feed y a Explorar, y que Instagram incluso probó a convertir «Tu Algoritmo» en el centro de la experiencia, con un gesto en el feed para abrir el panel.

Threads siguió otra vía el 11 de febrero de 2026 con «Dear Algo». Se escribe esa fórmula en una publicación pública seguida de lo que quieres ver más o menos, y el ajuste del feed de Threads dura tres días. Según Meta, se estrenó en Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia y Reino Unido.

Con Facebook se completa el patrón: Meta lleva casi un año probando el control del algoritmo en lenguaje natural en sus aplicaciones, y la red social más antigua del grupo es la última en recibirlo.

¿Sirve de algo o es un gesto?

Puede servir, con condiciones. Que el usuario explique con palabras lo que quiere es más preciso que esperar a que el algoritmo lo adivine por el tiempo que te paras en un vídeo. Si el ajuste se nota en la misma sesión, como promete Meta, la diferencia puede ser grande.

Mi lectura es que el límite está en lo que no se puede pedir. Puedes decir «más fútbol» o «menos famosos», pero nada indica que puedas pedir un Feed cronológico, menos contenido recomendado o menos publicidad. El control se ejerce dentro del sistema de recomendaciones, no sobre él.

Aun así, es un paso en la buena dirección, y que Meta lo haya llevado ya a Instagram, Threads y Facebook indica que no es un experimento aislado, sino su forma de entender la recomendación. Falta saber cuándo llega a España y en qué idiomas. Hasta que Meta lo concrete, la promesa de «tu algoritmo, tus palabras» es solo eso para quien no sepa si la tiene ya en su móvil.

Google Play no endurece las reglas para apps hechas con IA: abre la puerta a las apps personales creadas en AI Studio

Google Play no ha endurecido sus reglas para las aplicaciones creadas con IA. Ha hecho lo contrario: desde el 13 de octubre de 2026, y por ahora solo en algunos mercados, permite que cualquiera cree una aplicación Android con Google AI Studio mediante vibe coding y la ejecute en su propio dispositivo a través de Google Play, sin cuenta de desarrollador. Esas aplicaciones personales quedan fuera del catálogo público. Las reglas solo pesan cuando alguien quiere publicarlas para todo el mundo: entonces pasan por las mismas revisiones de Trust & Safety que cualquier aplicación profesional.

El anuncio está en la entrada oficial de Google «New on Google Play: More ways to create, discover, and play». Llegó acompañado de novedades de descubrimiento y de juegos que no afectan al tema de este artículo.

¿Qué ha anunciado Google exactamente?

Que una aplicación hecha con IA ya puede llegar a tu móvil por Google Play sin pasar por la tienda pública. Google lo resume como el paso de «hay una aplicación para eso» a «hay una aplicación para mí».

Los detalles oficiales son estos:

  • La aplicación se crea en Google AI Studio, con vibe coding.
  • Se lanza en tu propio dispositivo a través de Google Play, como una aplicación personal.
  • Es privada y queda separada del catálogo público de la tienda.
  • Basta con una cuenta de Google normal: no hace falta cuenta de desarrollador.
  • El despliegue empezó el 13 de octubre en «mercados seleccionados, incluido Estados Unidos», para mayores de 18 años.

Google no ha publicado la lista de mercados, y Android Authority, que también cubrió el anuncio, tampoco los nombra, así que no hay confirmación de que la función esté ya disponible en España.

¿Hay reglas nuevas para las apps generadas con IA?

No hay ninguna norma nueva específica. La página de plazos de políticas de Google Play, consultada el 15 de octubre, no recoge cambios dedicados a las aplicaciones hechas con IA. Las novedades que recoge tratan de las apps de chat anónimo y la protección de menores, los permisos de contactos y de ubicación, el uso del registro de llamadas y el registro obligatorio de aplicaciones en Play Console, con plazo el 30 de septiembre de 2026. Según Google, el 99 % de las aplicaciones de Play ya se había registrado de forma automática.

Lo que existe desde antes es la política de contenido generado por IA de Google Play. Se aplica a las aplicaciones cuya función central es generar contenido, como chatbots o generadores de imagen, voz o vídeo, y no habla de las aplicaciones que se han programado con ayuda de IA. Esa norma hace responsable al desarrollador de que su aplicación no genere contenido ofensivo, y prohíbe, entre otras cosas, los deepfakes sexuales no consentidos y las grabaciones de personas reales usadas para estafas.

TechCrunch añade que las aplicaciones personales deben cumplir igualmente las políticas existentes de Google Play. Es decir, no hay barra libre, pero tampoco un endurecimiento.

Qué cambia para quien desarrolla

Para el desarrollador profesional, casi nada de forma inmediata. Lo relevante es el camino que Google dibuja para los aficionados que crean aplicaciones en AI Studio.

Según la entrada oficial, en los próximos meses podrás compartir tus aplicaciones personales con un círculo cercano de amigos y familia. Si un día quieres publicar la aplicación para todo el mundo, Google Play te ayudará a pasar a una cuenta de desarrollador profesional, y en ese momento la aplicación pasará por las mismas revisiones de Trust & Safety y los mismos estándares de calidad que cualquier otra.

Es la versión móvil de algo que Google ya venía empujando en la web, cuando potenció la creación de apps con vibe coding en AI Studio. TechCrunch da el contexto: Google Play tiene unos 3.000 millones de usuarios y, hasta ahora, usar una aplicación propia en Android pasaba por publicarla en la tienda, lo que llevó a muchos a limitarse a aplicaciones web.

Si no tienes claro qué significa programar así, aquí explicamos qué es el vibe coding y por qué programar se siente más que se escribe.

¿Por qué Google prefiere abrir la puerta a cerrarla?

Porque la alternativa es peor para Google. Quien crea una aplicación con IA para sí mismo puede instalarla igualmente a mano, como un APK, y Android Authority presenta la novedad como una forma de ahorrarse esa incómoda instalación manual. Ofrecerle una vía oficial le mantiene dentro de Play y, cuando quiera dar el salto, ya está dentro del sistema de revisión. Google ya ponía trabas a la instalación por fuera en 2024, cuando permitió a los desarrolladores bloquear sus apps si se instalaban fuera de Google Play.

El mensaje lo resume Sam Bright, vicepresidente y director general de Google Play y del ecosistema de desarrolladores, en declaraciones recogidas por TechCrunch: «el futuro de las aplicaciones en Google Play es personal, seguro y construido por todos».

Mi lectura es que el titular de «Google endurece las reglas» se escribe solo, pero los hechos van en la otra dirección. Google ha decidido que las aplicaciones hechas con IA no son un problema que filtrar, sino un tipo de usuario que captar, y ha puesto la frontera donde siempre estuvo: en la publicación. Lo que queda por resolver es qué pasará cuando miles de esas aplicaciones personales quieran saltar a la tienda pública a la vez, y si la revisión de Trust & Safety está preparada para ese volumen. Ese será el momento de hablar de reglas más estrictas, si llegan.

Apple HomeView: la pantalla de 299 dólares para el hogar que no se venderá en la Unión Europea

Apple ya tiene su pantalla para el hogar: se llama HomeView, cuesta 299 dólares (≈ 260 euros) y empieza a venderse el 13 de noviembre. La mala noticia para quien lee esto desde España es que no se venderá en la Unión Europea, porque el producto depende de Siri AI y esa función no está disponible en iOS dentro de la UE.

Apple lo anunció el 13 de octubre en su nota de prensa oficial sobre Apple HomeView. Hay dos versiones al mismo precio: una de sobremesa con base de altavoz y otra para montar en la pared. Por dentro lleva un chip A18 y una pantalla de 7 pulgadas.

Lo interesante no es la ficha técnica, sino lo que dice la letra pequeña: HomeView es un producto cuya venta en un mercado depende por completo de que allí funcione un asistente de IA.

¿Qué es exactamente Apple HomeView y cuánto cuesta?

HomeView es una pantalla táctil para el hogar que mezcla altavoz, centro de control domótico, marco de fotos y terminal de videollamadas. Las dos versiones cuestan 299 dólares en Estados Unidos; la de pared necesita además un soporte de alimentación que se vende aparte desde 59,95 dólares (≈ 52 euros).

Según las especificaciones técnicas de HomeView, la pantalla Liquid Retina mide 7 pulgadas, tiene una resolución de 1.088 × 1.088 píxeles y llega a 500 nits de brillo máximo (baja hasta 0,3 nits para usarla de noche en la mesilla). Incluye:

  • Cuatro micrófonos (frontal, trasero y laterales).
  • Una cámara de 12 megapíxeles con Center Stage para FaceTime.
  • Sensor de luz ambiental, sensor de temperatura y humedad y acelerómetro.
  • Wi-Fi 6E, Bluetooth 6.0 y Thread, compatible con accesorios Matter.

La versión de sobremesa pesa 952 gramos y viene en plata, blanco estrella, rosa y gris espacial. La de pared se queda en 286 gramos y solo en plata o gris espacial.

¿Por qué no llega a la Unión Europea?

Apple lo explica en una línea de su nota de prensa: HomeView no estará a la venta en la UE porque Siri AI no está disponible en iOS en la Unión Europea, y la compañía dice que «trabaja con la UE» para encontrar una salida. No da fechas.

Las reservas abrieron el 13 de octubre en Australia, Canadá, India, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos; Singapur se suma el 15 de octubre y Sudáfrica llega el 13 de noviembre a través de distribuidores autorizados. Incluso donde se vende, Siri AI llega en beta (versión de software 27.2) y solo en inglés; el francés canadiense vendrá más adelante.

Aquí está, en mi lectura, la parte más relevante para el lector europeo. Una cosa es vender un aparato con una función de IA recortada y otra muy distinta es no venderlo. Con HomeView, Apple ha decidido que sin el asistente no hay producto. Es una forma de trasladar presión a Bruselas: el consumidor europeo no ve una función gris, ve que el aparato directamente no existe en su tienda. Si quieres entender qué datos maneja ese asistente, tienes aquí una guía para controlar el acceso de Siri AI a tus mensajes y apps en iOS 27.

Qué hace Siri AI en una pantalla compartida por toda la familia

La idea central de HomeView es que la misma pantalla sea personal para cada miembro de la casa. Reconoce hasta seis personas por la cara y muestra a cada una su propia pantalla de inicio. «Apple HomeView está pensado para que lo comparta todo el hogar y, aun así, resulte completamente personal para cada usuario», dice Greg Joswiak, vicepresidente sénior de marketing mundial de Apple.

Para que Siri use datos personales (Mensajes, Calendario), HomeView necesita un iPhone o iPad emparejado con Apple Intelligence y Siri AI activado. Sin él, Siri AI sigue ofreciendo conocimiento general, conversación y descubrimiento de música. Apple añade una advertencia: algunas funciones de servidor tienen límites de uso diario y el acceso ampliado será de pago en el futuro.

En privacidad, Apple insiste en dos piezas. Las Secure Exclaves del A18 procesan los datos de cámara y micrófono aislados del resto del sistema. Y las peticiones a Siri se resuelven en el dispositivo o en Private Cloud Compute, que según Apple no guarda los datos. Además, el contenido personal solo aparece si la cara del usuario se reconoce y su iPhone está cerca y desbloqueado recientemente.

¿Compite con Echo Hub y Nest Hub?

Sí, pero desde arriba en precio. Según la comparativa publicada por IBTimes Singapore, el Amazon Echo Hub cuesta 179,99 dólares (≈ 157 euros) y el Google Nest Hub Max, 229 dólares (≈ 199 euros). HomeView es la opción más cara de las tres.

En domótica, Apple juega la carta de los estándares: controla luces, termostatos, cerraduras y persianas compatibles con Matter y Apple Home, muestra hasta nueve cámaras a la vez y detecta el sonido de alarmas de humo y monóxido de carbono para avisar a tus dispositivos. Si tu casa ya usa Matter, conviene repasar cómo funcionan Matter y Thread en la casa inteligente, porque es lo que hace que HomeView no te ate solo a accesorios de Apple.

Junto a HomeView, Apple presentó la Apple Home Collection, cámaras, termostatos y una cerradura diseñados con LG Electronics y Schneider Electric, que llegarán a partir de diciembre y algunos accesorios a principios de 2027. El reconocimiento de personas, mascotas, paquetes y vehículos exige suscripción a iCloud+.

Mi postura: HomeView es un producto bien resuelto sobre el papel, con una idea clara: una pantalla compartida que se vuelve personal cuando la miras. Pero llega con tres asteriscos que no conviene minimizar: un asistente en beta, un acceso ampliado que Apple ya avisa que será de pago y una disponibilidad que deja fuera a toda la Unión Europea.

Para Europa, el mensaje es más político que tecnológico. Mi impresión es que HomeView funciona, de paso, como escaparate de lo que el usuario europeo se pierde mientras Siri AI no esté disponible en la UE. Queda por ver si Bruselas lo lee como una presión legítima o como un pulso, y si Apple acaba cediendo antes que el regulador.