La verdad es que, aún tratando la coyuntura actual desde una perspectiva totalmente teórica y carente de vinculación alguna con las emociones (aunque esto es imposible si tenemos en cuenta que son las emociones hoy quienes construyen las nuevas sociedades que se unieron en las redes sociales), aquello que comenzó con la caída de las Torres Gemelas, ha avanzado mucho más allá de lo que todos pensamos.
No es únicamente que el periodo de tiempo que ha trascurrido desde que nos pusimos en pié hasta ahora, sea realmente breve vs, la innovación y revolución tecnológica que hemos experimentado, creada finalmente, por los seres humanos, sino que además, lo que comenzó siendo como un ciclo de crisis económica, se ha expandido transformando el mundo en un escenario en el que las tensiones sociales aumentan, un mundo en el que la credibilidad y la confianza o mejor dicho, la falta de ellas, determinan lo que suceder y un mundo en definitiva en el que, de igual forma que asistimos al fin del comunismo, es posible que estemos asistiendo al fin del capitalismo, pero… ¿qué le sigue?
De la integración hombre máquina se desprende una gran cantidad de información antropológica, vertiente esencial en un escenario donde las emociones y las virtudes, son requisitos sine-qua-non.
A través de ellas y tras haber avanzado por la incipiente especulación y falta de transparencia (contenidos duplicados, granjas de enlaces, etc….) hemos llegado al ciclo en el que la red se integra con el mundo real.
Es en la red donde se decide qué comercios locales captarán más clientes, que concursos online tendrán más seguimiento, qué manifestación se producirá, donde y cuando. Es en la red donde se establecen los nuevos hábitos de consumo, la nueva curva de la oferta y la demanda, la segmentación como eje central de la eficiencia.
Google le sigue a un sistema en el que el abuso terminó con la eficiencia situándonos ante momento en el que la capacidad para ser productivos, generar valor agregado y mantener la eficiencia ”“sea cual sea el escenario- son las claves para lograr una buena clasificación.







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