Ingenieros australianos lograron una hazaña muy inusual, que puede dotar de un nuevo ciclo de vida a un gran volumen de motores ya eistentes.
A través de un experimento enmarcado dentro de una investigación, este conjunto de científicos adaptó un motor diésel para hacerlo capaz de funcionar con un combustible mixto, formado por 10% de diésel y 90% de hidrógeno.