Todos los dispositivos inalámbricos tienen pequeñas imperfecciones de fabricación en el hardware que son exclusivas de cada dispositivo. Estas huellas digitales son un subproducto accidental del proceso de fabricación del hardware de Bluetooth, que dan origen a distorsiones únicas, que pueden usarse para rastrear un dispositivo específico.
Un equipo de investigadores consiguió demostrar por primera vez que estas señales de Bluetooth que emiten constantemente nuestros teléfonos móviles, pueden usarse para rastrear los movimientos de las personas.