Decir que en un momento como el actual, la aplicación de la neurociencia no solo a nuestras acciones de marketing o campañas publicitarias, sino como forma de vida, es el camino más seguro hacia el crecimiento, puede resulta obvio.
Cada vez que nos quedamos obnubilados al comprobar la revolución tecnológica experimentada en las últimas décadas, no debemos olvidar que éstas, las nuevas tecnologías, han sido inventadas por el hombre. ¡Algo que no es nuevo en la historia, si repasamos las tecnologías asociadas a civilizaciones pasadas!

Mientras conocemos cada vez más sobre el espacio, sobre nuestros ancestros, mientras la ciencia avanza y las nuevas tecnologías muestran su máxima eficiencia en los procesos de desarrollo, Internet sigue siendo un universo desconocido, apasionante y ciertamente deslumbrante para muchos. ¿Por qué? Porque Internet se construyen en relación a las respuestas cerebrales de los seres humanos, de ahí su complejidad y de ahí la necesidad de ahondar en el estudio de la neurociencia si buscamos, realmente, que el impacto en las emociones ajenas, se transforme en nuestra forma de vida.
El impacto de la costumbre Continúa leyendo «Neurociencia y marketing = evolución y simplicidad, indispensables para impactar en el consumidor»



En tiempos de crisis es importante prestar atención a la historia de los que deciden emprender. Absorber la experiencia de otras personas para poder construir nuestro propio camino con más seguridad es algo necesario en una sociedad que no educa a los niños y jóvenes para que aprendan crear negocios y sí a estudiar, estudiar y estudiar para encontrar un buen empleo y jubilarse en una multinacional.


En el segundo día del Google Press Summit, Google ha destacado la diferencia entre conocimiento e información. Ha sido Berthier Ribeiro, Director de Ingeniería de Google, quien explicó los retos que hay que superar para poder ser una fuente de conocimiento, dando protagonismo al idioma (mostrar contenido relevante en otro idioma diferente del que se realiza la búsqueda), la movilidad (relacionando datos con la ubicación) y la calidad (buscando fuentes que garanticen la información mostrada).
Fue algo así como mayo o junio del 2003, vivía en aquellos años en Londres, cuando el SEO llegó a mi vida y debo reconocer que fue una experiencia frustrante, un auténtico shock…