Una amplia variedad de industrias contempla en sus sistemas de funcionamiento algún mecanismo de transferencia de calor. Las particularidades varían según el rubro de cada una, sean estas pertenecientes al sector energético, químico, transporte, agricultura o un largo etcétera.
Estos intercambiadores de calor se utilizan como un recurso de eficiencia energética, evitando el desperdicio de las temperaturas que se generan en ciertos momentos de algunos procesos y por consecuencia, reduciendo el consumo de combustibles en la ejecución de etapas posteriores que también requieren calor.