Para quien ya pega resultados de analíticas o describe síntomas en un chatbot y quiere saber a qué se expone. Las tres grandes empresas dicen lo mismo en sus condiciones: sus asistentes no diagnostican ni tratan. Sus funciones de salud específicas, las que se conectan a historiales médicos, se han lanzado en Estados Unidos y no en España. Y un ensayo aleatorizado publicado en Nature Medicine encontró que la gente que consultaba a un modelo de lenguaje no acertaba más que la que usaba sus recursos habituales. Este artículo no da consejos médicos: explica las reglas del juego.
Más de 300 millones de personas hacen cada semana preguntas de salud a ChatGPT, según OpenAI, frente a los 230 millones que daba en enero de 2026. El uso crece; conviene revisar qué prometen las empresas, qué dice la evidencia y qué protege esos datos en Europa.
¿Hay funciones de salud específicas disponibles en España?
No, al menos con la documentación oficial disponible a 31 de octubre de 2026. Las funciones que conectan el chatbot con historiales clínicos o datos de salud se han lanzado en Estados Unidos.
OpenAI presentó ChatGPT Health en enero de 2026 como un espacio separado dentro de ChatGPT, y en esa primera fase dejó fuera expresamente a los usuarios del Espacio Económico Europeo, Suiza y Reino Unido. El 23 de julio de 2026 lo abrió a usuarios de Estados Unidos mayores de 18 años, en web e iOS, en los planes Free, Go, Plus y Pro. Desde fuera de ese mercado puedes seguir haciendo preguntas generales de salud, pero sin la parte que conecta historiales y Apple Health.
Anthropic anunció en enero de 2026 que los suscriptores de Claude Pro y Max en Estados Unidos podían dar acceso a sus resultados de laboratorio e historiales mediante conectores en beta (HealthEx y Function) y a través de Apple Health y Android Health Connect. Su documentación no menciona que se haya extendido a España.
Google ha tomado otro camino: su Google Health Coach, construido con Gemini, dejaba la fase de prueba a partir del 19 de mayo de 2026 con disponibilidad global dentro de la suscripción Google Health Premium, según anunció el blog de Google. Pero la integración de historiales médicos es, otra vez, solo para Estados Unidos.
¿Qué dicen las condiciones de uso sobre diagnósticos?
Las tres empresas se curan en salud por escrito. OpenAI afirma que su función de salud está diseñada para apoyar la atención médica, no para sustituirla, y que no está pensada para diagnosticar ni tratar.
Google es la más tajante. El aviso de privacidad de Gemini pide literalmente: «No utilices las aplicaciones de Gemini para obtener diagnósticos, tratamientos ni asesoramiento médico, legal, financiero o profesional de ningún tipo». Sus términos de IA generativa añaden que ese contenido «no sustituye los consejos de un profesional cualificado».
Las políticas de uso apuntan sobre todo a quien construye servicios para terceros. Las de OpenAI prohíben ofrecer herramientas que den consejo personalizado que requiera licencia sin la participación adecuada de un profesional habilitado. Las de Anthropic tratan la salud como caso de alto riesgo: exigen que una persona cualificada revise la recomendación antes de entregarla y que se avise de que ha intervenido IA.
Mi lectura: si la empresa no se responsabiliza de que la respuesta sea un diagnóstico, tú tampoco deberías tratarla como tal.
¿Acierta la IA cuando la usa un paciente de verdad?
La evidencia controlada dice que, en manos del público, no mejora el resultado. El ensayo se publicó en Nature Medicine el 9 de febrero de 2026, firmado por un equipo encabezado por Andrew M. Bean, del Oxford Internet Institute (Universidad de Oxford), y está en acceso abierto.
Participaron 1.298 personas del Reino Unido ante diez escenarios médicos. Unas usaron un modelo de lenguaje (GPT-4o, Llama 3 o Command R+) y otras sus recursos habituales, como un buscador.
Los modelos, probados solos, identificaban la afección correcta en el 94,9 % de los casos. Cuando los usaban personas, las afecciones relevantes aparecían en menos del 34,5 % y la decisión correcta sobre qué hacer (llamar a una ambulancia, ir al médico de cabecera) en menos del 44,2 %. Ninguna de las dos cifras fue mejor que la del grupo de control, según el resumen de Nature.
Al revisar parte de las conversaciones, los autores vieron dos fallos: los participantes daban información incompleta o errónea, y los modelos a veces generaban información engañosa. Los modelos probados ya no son los más recientes, pero el problema que señala el estudio es de interacción, no de conocimiento médico, y eso no se arregla solo con un modelo más grande. Ayuda entender por qué la IA se inventa cosas y por qué tiende a darte la razón: un paciente asustado que formula mal la pregunta es el escenario perfecto para ambas cosas.
Tus datos de salud: qué dice el RGPD y qué hacen los chatbots
El Reglamento General de Protección de Datos define los datos relativos a la salud como los que revelan información sobre la salud física o mental de una persona (artículo 4.15) y los incluye en las categorías especiales del artículo 9, cuyo tratamiento está prohibido salvo excepciones, entre ellas el consentimiento explícito del interesado.
Esa protección reforzada encaja con que las funciones que conectan historiales no hayan llegado a Europa. Lo que no impide es que pegues tus análisis en un chat general, y ahí pesan las reglas de cada servicio. Google advierte de que revisores humanos examinan parte de las conversaciones de Gemini, que las revisadas se conservan hasta tres años y que no incluyas información confidencial que no quieras que vea un revisor. Si desactivas Guardar actividad o usas conversaciones temporales, no se emplean para entrenar sus modelos, aunque se guardan 72 horas.
OpenAI asegura que las conversaciones de su espacio de salud no entrenan sus modelos base, y Anthropic dice lo mismo de los datos de salud conectados. Pero ambas promesas cubren funciones no disponibles en España; un chat corriente se rige por los ajustes generales de cada cuenta.
Cómo usarla con prudencia
El uso razonable es el que describen las propias empresas: entender términos, ordenar información y preparar la cita, no decidir un tratamiento.
- Quita lo que te identifica. Nombre, número de historia, DNI o centro sobran para que te expliquen qué mide un parámetro. En wwwhatsnew tienes una guía para usar la IA con un contrato, una factura o un análisis clínico sin regalar tus datos.
- Revisa antes los ajustes de privacidad: actividad guardada, chats temporales y uso de tus conversaciones para entrenar.
- Úsala para preparar preguntas, que es exactamente lo que OpenAI y Anthropic proponen en sus anuncios.
- No la uses para decidir si algo es urgente. Es precisamente la tarea en la que el estudio de Oxford encontró los peores resultados.
- Lleva la respuesta al profesional, no la sustituyas por él.
Creo que el retraso europeo en estas funciones tiene aquí más de protección que de castigo. Una IA que lee tu historial completo puede ser útil, pero concentra los datos más sensibles que existen en una empresa que no se hace responsable de lo que te diga.
El chatbot sirve como traductor de jerga médica y bloc de preguntas. Pedirle más es delegar una decisión en un sistema cuyos fabricantes te piden, por escrito, que no lo hagas.
