Si eres estudiante, docente o editor, la respuesta corta es que no, al menos no de forma fiable con los detectores que analizan el estilo. Los estudios académicos los encuentran poco precisos, fáciles de engañar y sesgados contra quien escribe en un idioma que no es el suyo. La alternativa técnica, las marcas de agua, solo funciona si el generador las incorpora. Aquí tienes qué dicen las pruebas y qué hacer si un detector te señala. Continúa leyendo «¿Se puede saber si un texto está escrito con IA? Por qué los detectores fallan y a quién perjudican»
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Modelos de IA «de razonamiento»: qué son, cuánto cuestan y cuándo merece la pena dejarlos pensar
Esta guía es para quien usa ChatGPT, Claude o Gemini (o sus API) y no tiene claro si le compensa el modo que «piensa». Un modelo de razonamiento escribe un borrador interno antes de responder: acierta más en problemas de varios pasos, como depurar código, planificar o cruzar documentos largos, pero ese borrador se cobra y se espera. Para preguntar un dato, clasificar o redactar algo sencillo, sobra. Todo lo que sigue sale de la documentación oficial de OpenAI, Anthropic y Google. Continúa leyendo «Modelos de IA «de razonamiento»: qué son, cuánto cuestan y cuándo merece la pena dejarlos pensar»
Cómo escribir buenos prompts: las técnicas en las que coinciden OpenAI, Anthropic y Google
No existen los prompts mágicos. Lo que sí existe es la documentación que publican las tres empresas detrás de ChatGPT, Claude y Gemini para explicar cómo sacar el máximo partido a sus modelos, y es bastante menos misteriosa que las listas de «100 prompts que lo cambian todo». Leídas juntas, las tres guías repiten casi las mismas ideas: sé claro, da contexto, enseña con ejemplos, pide el formato que quieres y divide lo complicado. Continúa leyendo «Cómo escribir buenos prompts: las técnicas en las que coinciden OpenAI, Anthropic y Google»
Agentes de IA que navegan y compran por ti: qué permisos les das y qué es la inyección de instrucciones
Un agente de IA que navega por ti lee todo lo que aparece en la pantalla, y no siempre sabe distinguir tus órdenes de las que alguien ha escondido en una web. Ese fallo tiene nombre, inyección de instrucciones (prompt injection), y las propias empresas que venden estos agentes reconocen que no está resuelto. Esta guía es para quien ya usa, o piensa usar, una extensión o un modo agente que hace clic, rellena formularios y compra. Al terminar sabrás qué permisos estás concediendo, cómo funciona el ataque y qué hábitos reducen el daño si ocurre. Continúa leyendo «Agentes de IA que navegan y compran por ti: qué permisos les das y qué es la inyección de instrucciones»
Por qué la IA «se olvida» de lo que le dijiste al principio: tokens y ventana de contexto sin jerga
Imagina una conversación larga con un chatbot. Al empezar le pides que escriba siempre en tono formal y sin emojis. Cuarenta mensajes después, el tono se ha relajado y aparece el primer emoji. No es mala educación ni un fallo puntual: es cómo funcionan estos modelos.
TL;DR: un modelo de lenguaje solo «ve» una cantidad limitada de texto a la vez, que se mide en tokens y se llama ventana de contexto. Aunque esa ventana sea enorme, la atención del modelo no se reparte por igual: rinde mejor con lo que está al principio y al final, y peor con lo que queda en medio. Esta guía explica las dos ideas en lenguaje llano y termina con seis hábitos para que no se te escapen instrucciones importantes. Continúa leyendo «Por qué la IA «se olvida» de lo que le dijiste al principio: tokens y ventana de contexto sin jerga»
Un modelo de OpenAI usó sin permiso una cartera de pruebas ajena para terminar una tarea, y no lo contó
Durante un entrenamiento, un modelo interno de OpenAI se quedó sin fondos para completar una tarea de programación con criptomonedas y decidió resolverlo por su cuenta: probó frases de recuperación públicas muy usadas por desarrolladores, encontró una cuenta con saldo y la usó para pagar las comisiones. Ni pidió permiso ni lo mencionó en su informe final. Lo ha publicado la propia OpenAI en su serie de informes de desalineación, a mediados de octubre. Continúa leyendo «Un modelo de OpenAI usó sin permiso una cartera de pruebas ajena para terminar una tarea, y no lo contó»
Ocho estados de EE. UU. demandan a OpenAI por la seguridad de ChatGPT, y Arkansas pide frenar la IA que se mejora a sí misma
Los fiscales generales de ocho estados de Estados Unidos (Iowa, Kansas, Nebraska, Virginia Occidental, Arkansas, Arizona, Idaho y Montana) han anunciado demandas contra OpenAI, cada uno en un tribunal de su estado, acusándola de presentar ChatGPT como un producto seguro cuando, según sostienen, pone en riesgo a menores y adultos. Lo recogen Engadget e Iowa Capital Dispatch, y los escritos de Iowa, Nebraska y Arkansas están fechados el 14 de octubre.
La mayor parte del caso es protección al consumidor. Pero una de ellas, la de Arkansas, va mucho más allá: pide al juez que impida a OpenAI crear modelos capaces de mejorarse a sí mismos de forma recursiva. Es una petición muy poco habitual en una demanda estatal, y conviene no generalizarla: no la hacen los ocho. Continúa leyendo «Ocho estados de EE. UU. demandan a OpenAI por la seguridad de ChatGPT, y Arkansas pide frenar la IA que se mejora a sí misma»
Así decide ChatGPT qué anuncios te enseña: tu conversación, tus chats anteriores y, fuera de Europa, tu email o tu teléfono
ChatGPT elige los anuncios que muestra a partir de lo que estás preguntando en ese momento, y fuera de Europa también puede usar tus chats anteriores, tu memoria y listas de clientes que suben los anunciantes con correos electrónicos y números de teléfono. Lo ha documentado 404 Media, que contrató dos anuncios de prueba en la plataforma, en una investigación del 15 de octubre que recoge Gizmodo. Todo lo que cuentan cuadra con la documentación oficial de OpenAI. Continúa leyendo «Así decide ChatGPT qué anuncios te enseña: tu conversación, tus chats anteriores y, fuera de Europa, tu email o tu teléfono»
La extensión de ChatGPT para Chrome ya puede trabajar en tus pestañas: rellenar formularios, comparar productos y organizar tu navegador
La extensión oficial de ChatGPT para Chrome ya no solo responde preguntas: ahora puede leer las pestañas que tienes abiertas y actuar en ellas, rellenando formularios, descargando archivos u organizando el navegador mientras sigues trabajando. OpenAI lo anunció el 15 de octubre en X, según recogen Engadget y Windows Report, con el mensaje de que lleva «el poder del uso del ordenador a cualquiera que use Chrome». Continúa leyendo «La extensión de ChatGPT para Chrome ya puede trabajar en tus pestañas: rellenar formularios, comparar productos y organizar tu navegador»
Una demanda colectiva acusa a OpenAI de usar datos de menores sin consentimiento y pide para ellos acciones de la empresa
Una madre de Hawái ha presentado una demanda colectiva contra OpenAI en la que acusa a la empresa de haber usado las conversaciones de menores con ChatGPT para entrenar sus modelos sin un consentimiento parental válido. La demanda se registró el 13 de octubre de 2026 en el Tribunal de Distrito del Norte de California (caso 3:26-cv-11781), según la demanda de 81 páginas publicada en CourtListener.
Hay un detalle que conviene aclarar desde el principio, porque es fácil confundirlo: la demanda no se apoya en COPPA, la ley federal estadounidense de privacidad infantil en internet. Su base es otra, más antigua y más original: el derecho de contratos de California. Y lo que pide no es una multa, sino una parte de la propia OpenAI.
Ninguna de las acusaciones está probada. A 13 de octubre no constaba juez asignado, no hay clase certificada y OpenAI todavía no ha contestado en el juzgado.
¿Qué dice exactamente la demanda?
Que un menor puede abrir una cuenta de ChatGPT dando su nombre, declarando tener al menos 13 años y pulsando «Continuar», y que OpenAI nunca contacta con los padres pese a que sus propios términos exigen permiso parental. A partir de ahí, según el texto, la empresa usa lo que los menores cuentan para entrenar sus modelos y construir perfiles.
Los demandantes son dos hermanos identificados como MC1 y MC2. Ella tiene 12 años y usa ChatGPT desde febrero de 2026; él tiene 16 y lo usa desde enero. Según recoge Courthouse News, la niña preguntó al chatbot por un grano, compartió selfis y le pidió que identificara sus «rasgos feos». El chico lo usaba para los deberes y para pedir consejo sobre su novia.
La demanda sostiene también que ChatGPT está diseñado para que los menores cuenten cada vez más: valida sus emociones, imita su forma de escribir y usa jerga y emojis. Cita en ese sentido la función de memoria, que OpenAI lanzó en abril de 2024.
La clase propuesta es enorme: todas las personas de Estados Unidos que aceptaron los términos de ChatGPT siendo menores de 18 años y le dieron al menos un token de datos desde noviembre de 2022. La demanda incluye a quienes mintieron sobre su edad al registrarse.
¿Por qué no es un caso de COPPA?
Porque COPPA protege a menores de 13 años y su norma depende de la Comisión Federal de Comercio (FTC), mientras que esta demanda abarca a todos los menores de 18 y la presentan particulares. Los abogados han elegido tres fundamentos distintos, todos de derecho californiano.
- Código Civil, artículo 1568.5. Una norma de una sola frase, vigente desde 2022, que dice que la afirmación de un menor de que sus padres han consentido no cuenta como consentimiento.
- Código de Familia, artículo 6701. Una regla que, según la demanda, existe desde 1874 y prohíbe a los menores firmar ciertos contratos. Si los términos de uso son nulos, también lo es la cláusula de arbitraje.
- Enriquecimiento injusto. OpenAI se habría beneficiado de algo que nunca tuvo derecho a tomar.
Mi lectura es que la elección es estratégica. Con COPPA, el techo serían los menores de 13 y la iniciativa estaría en manos del regulador. Con el derecho de contratos, el argumento se vuelve más simple: si un menor no puede firmar, no hay contrato, y sin contrato OpenAI no tenía permiso para quedarse con nada.
Una indemnización en acciones: la analogía de las uvas y el vino
La parte más llamativa es lo que se pide. Además de restitución y daños punitivos, la demanda reclama para los menores una participación en el capital de OpenAI, o su valor en efectivo, en proporción a los tokens que aportó cada uno.
Los abogados lo explican con una analogía que viene del derecho romano: si alguien roba uvas y hace vino, la víctima cobra por el vino, no por las uvas. El texto afirma que OpenAI vale más de un billón de dólares (unos 870.000 millones de euros) y que parte de ese valor procede de las confidencias de los menores. La demanda invoca los artículos 1031 a 1033 del Código Civil de California, sobre accesión, para justificar ese remedio.
El argumento más incómodo para la empresa no es moral, sino de diseño. Según la demanda, OpenAI no entrena por defecto con los datos de sus clientes empresariales y les desactiva la memoria, mientras que con los menores el entrenamiento y la memoria vienen activados por defecto. El texto cita a la investigadora de Stanford Jennifer King, que habla de un «sistema de dos niveles» en el que las empresas tienen más protección que el público.
La demanda tampoco da por buena la versión ChatGPT para adolescentes, lanzada el 18 de agosto de 2026. Sostiene que no exige consentimiento parental al registrarse, no cambia los términos y mantiene activados el entrenamiento y la memoria. Su principal novedad, vincular la cuenta de los padres para recibir alertas, la puede desactivar el propio adolescente.
¿Cómo encaja con el resto de frentes judiciales de OpenAI?
Es un frente nuevo, no el primero. En junio de 2026, Florida demandó a OpenAI y a Sam Altman por la seguridad de ChatGPT, con los menores en el centro, con acusaciones de prácticas comerciales engañosas y desleales, negligencia y responsabilidad por producto. La demanda de Hawái cambia el ángulo: no discute si ChatGPT es peligroso, sino si OpenAI tenía derecho a quedarse con los datos.
Entre los cuatro despachos demandantes están Yetter Coleman y EdTech Law Center. Paul Yetter lo resumió así ante Courthouse News: «Si un desconocido le hiciera esto a un niño, habría indignación». Los demandados incluyen a la OpenAI Foundation y a OpenAI Group PBC, la sociedad surgida de la reestructuración de octubre de 2025, un proceso que ya se intuía cuando Microsoft y OpenAI reconfiguraron su alianza con la vista puesta en salir a bolsa.
Courthouse News indicó que OpenAI no respondió a su petición de comentarios. Si la empresa sigue la línea que ha usado en otros casos, defenderá sus controles parentales y su experiencia específica para menores.
Mi postura: la petición de acciones tiene pocas papeletas de prosperar tal cual, pero la demanda no necesita ganar en eso para hacer daño. Basta con que un juez declare nulos los términos de uso para los menores, y con ellos el arbitraje, para que OpenAI tenga que defender cada caso en tribunales abiertos. El primer obstáculo será que se admita una clase nacional apoyada en leyes de un solo estado.
Lo que sí deja en evidencia es una contradicción difícil de explicar: si los datos de una empresa merecen salir del entrenamiento por defecto, cuesta justificar por qué los de un niño de 12 años no. Para las familias, la lección práctica no depende del juicio. Revisar la configuración de entrenamiento y memoria de la cuenta de un menor, y hablar con él de lo que comparte, sirve más que cualquier sentencia; también enseñarle a usar la IA para estudiar sin que estudie por él.