Si compras por internet o eliges restaurante por las estrellas, esto te interesa. En España, desde el 28 de mayo de 2022, publicar o encargar reseñas falsas es una práctica comercial desleal por ley, y desde finales de 2025 las reseñas deben referirse a compras o usos de los 30 días anteriores. La ley no te protege sola: en un barrido publicado en enero de 2022, las autoridades europeas no pudieron confirmar que 144 de 223 webs revisadas hicieran lo suficiente para garantizar que sus reseñas eran auténticas. Aquí tienes qué está prohibido, qué riesgo corre quien lo hace y las señales que de verdad sirven para detectarlas.
¿Qué prohíbe exactamente la ley?
Dos conductas concretas, que vienen de Bruselas. La Directiva (UE) 2019/2161, conocida como Ómnibus de consumidores, añadió a la lista negra de prácticas desleales:
- Afirmar que las reseñas proceden de consumidores que han usado o comprado el producto sin tomar medidas razonables y proporcionadas para comprobarlo.
- Añadir o encargar a otra persona reseñas o aprobaciones falsas, o distorsionar reseñas y aprobaciones sociales para promocionar productos.
La directiva aclara en sus considerandos que eso incluye los «me gusta» falsos en redes sociales y publicar solo las reseñas positivas eliminando las negativas.
España lo trasladó con el Real Decreto-ley 24/2021, que añadió esas dos prácticas como apartados 7 y 8 del artículo 27 de la Ley de Competencia Desleal, en vigor desde el 28 de mayo de 2022. Tres días después, el Centro Europeo del Consumidor del Ministerio de Consumo lo resumía así: se perseguirán las reseñas y valoraciones falsas o pagadas por el fabricante.
La pieza más reciente está en el artículo 20.4 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores, reformado por la Ley 10/2025, en vigor desde el 28 de diciembre de 2025. Hoy obliga a quien muestra reseñas a:
- Informar de si garantiza o no que las han escrito personas que compraron o usaron el producto, y explicar con claridad cómo las procesa.
- Garantizar que las reseñas se refieran a productos o servicios adquiridos o usados en los 30 días naturales anteriores a la reseña.
Además, la empresa reseñada puede responder por el mismo canal y pedir que se retire una reseña falsa o engañosa, siempre que acredite «de forma fehaciente» que no la escribió un cliente real. La carga de la prueba sobre estas obligaciones de información recae en la empresa.
¿Qué se arriesga quien las publica?
En España, multas administrativas de las autoridades de consumo. El uso de prácticas comerciales desleales figura como infracción en el artículo 47 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores, y el artículo 49 fija los importes según la gravedad: de 150 a 10.000 euros las leves, de 10.001 a 100.000 las graves y de 100.001 a 1.000.000 de euros las muy graves, cantidades que pueden subir hasta entre seis y ocho veces el beneficio ilícito obtenido en el caso más grave. Cuando la multa se impone dentro de una acción coordinada entre autoridades europeas (artículo 21 del Reglamento (UE) 2017/2394), el máximo para las muy graves equivale al 4 % del volumen de negocio anual, o a 2 millones de euros si no se conoce esa cifra.
En Estados Unidos, la FTC aprobó por 5 votos a 0 el 14 de agosto de 2024 una norma específica contra reseñas falsas. Prohíbe las reseñas y testimonios falsos, incluidos los generados con IA, comprar reseñas positivas o negativas, las reseñas de directivos o empleados sin indicarlo, las webs de «reseñas independientes» controladas por la propia empresa, la supresión de reseñas negativas y los indicadores falsos de popularidad en redes sociales. Permite a la agencia pedir sanciones civiles a quien la incumpla a sabiendas.
Mi lectura: Europa y Estados Unidos han llegado al mismo sitio por caminos distintos, y la mención expresa a la IA en la norma de la FTC es la señal de por dónde va el problema.
¿Cómo detectar una reseña falsa?
Con humildad. La primera advertencia de la guía de la FTC para evaluar reseñas es que no des por hecho que puedes distinguir a simple vista una reseña real de una falsa. Con texto generado por IA, la redacción fluida ya no delata nada; los patrones sí. Señales útiles, según la FTC:
- Ráfagas. Muchas reseñas en poco tiempo. Fíjate también en lo recientes que son.
- Historial del autor. Desconfía de cuentas creadas para escribir una sola reseña de un solo producto.
- Notas altas, pero no perfectas. Algunas reseñas falsas positivas no ponen la nota máxima para parecer más creíbles.
- Negativas falsas. También existen, publicadas para hundir a un competidor.
- Incentivos. Algunas webs marcan con una etiqueta las reseñas de quien recibió algo a cambio, como un producto gratis.
- Varias fuentes. Contrasta con webs conocidas que publiquen análisis expertos e imparciales.
A eso la ley europea añade una comprobación que casi nadie hace: busca la información sobre cómo verifica la tienda sus reseñas. Es obligatoria, aunque el barrido de la Comisión Europea de enero de 2022 encontró que 104 de 223 webs no explicaban cómo recogían y procesaban las reseñas, y que solo 84 lo hacían en la propia página de reseñas. Si una tienda no dice nada, ese silencio ya es un dato.
Y una regla de supervivencia: si una reseña te lleva a un enlace externo o te propone pagar fuera de la plataforma, deja de ser una opinión y se parece mucho a las señales que delatan un phishing. Lo mismo con los vídeos de «clientes satisfechos» demasiado perfectos: conviene saber cómo detectar vídeos, voces e imágenes falsas generadas con IA.
¿Y si das con una?
Repórtala en la propia plataforma. El Reglamento de Servicios Digitales obliga a los servicios que alojan contenidos a tener mecanismos de fácil acceso para que cualquiera notifique contenidos ilícitos, y define como ilícita toda información que incumpla el Derecho de la UE o de un Estado miembro. Entiendo que una reseña que vulnera la Ley de Competencia Desleal encaja ahí, aunque cada caso dependerá de la plataforma y las autoridades.
Mi postura: las leyes ya son razonablemente buenas; lo que falla es la aplicación a escala. Treinta días de margen, verificación obligatoria y multas de hasta un millón de euros, o más según el beneficio obtenido, no sirven de mucho si el comprador sigue fiándose de la media de estrellas sin mirar quién la firma. La nota media es el dato más fácil de manipular de toda la página. Las reseñas de tres estrellas, largas y con detalles concretos, suelen ser las que más información aportan, y las que menos interesa falsificar.
