Foto: Institute of Health and Biomedical Innovation
Con el objetivo de avanzar en la tecnología de impresión 3D en los hospitales, y poder, en un futuro, imprimir un hígado para un trasplante usando las células del propio paciente, la Universidad de Tecnología de Queensland está construyendo un espacio dedicado a la «biofabricación» dentro de un hospital.
Imprimir objetos en 3D hace tiempo que no es ningún secreto, pero se está avanzando bastante en materiales y técnicas, y así lo demuestran una vez más en el MIT.
Han desarrollado un sistema de impresión capaz de crear objetos que cambian de forma en función de la temperatura, algo que podría usarse bastante en el mundo de la medicina.
El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos ha desarrollado un innovador plan para preservar la escasa población del hurón de pies negros (Mustela nigripes, 300 ejemplares vivos estimados), una especie en peligro de extinción. Su solución incluye vacunas dentro de dulces M&M’s cubiertos de mantequilla de maní, y drones configurados debidamente para arrojar los caramelos resultantes en el hábitat de los hurones dentro del Estado de Montana (USA).
Así lo comentan en el diario The Guardian donde explican que dicho tipo de hurón se ha visto amenazado, entre otras cosas y desde hace varias décadas, por una fuerte epidemia de peste, eso y que el hurón patinegro, nativo de Norteamérica, depende en gran medida de los perritos de las praderas (familiares de las marmotas) quienes les proveen de alimento y refugio. Por supuesto, la plaga afecta a ambas especies al mismo tiempo. Continúa leyendo «Buscan proteger a hurones en peligro lanzándoles, desde drones, dulces M&M’s con medicina»
En el MWC hemos podido entrevistar a Elisabeth Prats, del Instituto de microelectrónica de Barcelona, para hablar sobre el uso del grafeno en la medicina, concretamente en los implantes que pueden realizarse en el cerebro para detectar señales que puedan ayudar a identificar problemas de diferentes tipos.
La idea es usar microelectrónica flexible para registrar actividad neuronal y, en el futuro, poder controlar brazos robóticos, por ejemplo, o incluso para el habla, reconociendo lo que se está diciendo y emitiendo el sonido de forma artificial. De momento, hoy en día, se está usando para detectar la señales de un ataque de epilepsia, por lo que el dispositivo avisaría momentos antes del ataque para que sea posible pedir ayuda antes de que ocurra. Continúa leyendo «El grafeno en la medicina: detectando ataques de epilepsia»
Imagen: Wake Forest Institute for Regenerative Medicine
Aquí tenemos hoy una bioimpresora 3D capaz de imprimir tejido vivo, un dispositivo mostrado en nature.com capaz de imprimir orejas, huesos y estructuras musculares a partir de materiales de plástico similares a las células vivas. Las células sobrevivieron al proceso de impresión, y los órganos generados se han implantado con éxito en ratones, siendo el ser humano el siguiente objetivo en la lista.
Llegó una buena noticia en el mundo de la impresión 3D, de nuevo relacionada con la medicina.
El objetivo era sustituir parte de la caja torácica, incluyendo el esternón, a un paciente de 54 años que sufría un tumor canceroso que había crecido alrededor de su esternón. Los médicos tuvieron que eliminar esa parte de su esqueleto y pedir una placa de titanio personalizada, ya que la plana que se utiliza para reforzar la estructura de la caja torácica puede aflojarse y aumentar el riesgo de complicaciones.
Desde el Hospital de la Universidad de Salamanca se solicitó a la empresa Anatomics, en Australia, un implante de titanio personalizado. Se usó una tomografía computarizada de tórax en alta resolución y, con el modelo 3D, se desarrolló la pieza en una impresora Arcam capaz de usar titanio (usa un haz de electrones que funde el polvo de metal). El laboratorio responsable por la impresión fue Lab 22, en cuya web tienen más ejemplos de lo que son capaces de hacer, tanto trabajando con titanio como con otros metales, como el aluminio.
Nos presentan Touch Surgery como una aplicación para iOs y android que peude ser usada por profesionales cirujanos para compartir y descubrir técnicas.
Desde el proyecto colaboran con cirujanos de varias instituciones internacionales (Stanford, Yale, Dartmouth, Vanderbilt, el Imperial College de Londres, Centro Nacional Oftalmológico de Singapur, y otros) y crean simulaciones con prácticas quirúrgicas; vídeos y animaciones disponibles desde la aplicación formando una comunidad de cirujanos ya disponible en 206 países.
El objetivo es que se aprendan y practiquen operaciones de forma digital, y con la última versión los profesionales podrán colaborar con su experiencia directamente desde el móvil.
Creada por cirujanos y pensada para ellos, la app está disponible de forma gratuita tanto en iOS como en Android. De momento cuentan con 50 simulaciones quirúrgicas virtuales, aunque con la función de colaboración seguramente conseguirán ampliar bastante la cantidad de contenido existente.
No es la primera vez que vemos a la cirugía como protagonista de las apps, ya vimos como nacieron proyectos para Google Glass enfocados en permitir la transmisión de técnicas durante operaciones, por ejemplo, así como iniciativas relacionadas con la Realidad Aumentada, pero sí es la primera vez que vemos una aplicación con vídeos de simulaciones ideales tanto para profesionales como para estudiantes.
En 2012 vimos como el proyecto Google Body cerró sus puertas. Google abrió su código y lo dejó disponible para la comunidad, código que usaron en zygotebody.com para realizar una excelente aplicación web que podíamos usar para navegar por dentro y fuera del cuerpo humano en 3D.
Este proyecto, responsabilidad de Zygote Media Group, continúa vivo, incluso lanzaron una aplicación para iPad hace unos meses, estableciendo planes de precios (solo en versión web) que incluyen una opción gratuita para su uso básico.
ZygoteBody permite seleccionar lo que queremos ver (huesos, músculos, órganos, sistema circulatorio…) y usar el ratón para girar las «piezas» mostradas, siendo posible hacer zoom en cualquier momento.
El visualizador 3D opensource puede encontrarse en code.google.com/p/open-3d-viewer, un programa que podemos usar para crear nuestro propio navegador 3D en Internet (algo muy práctico para mostrar componentes 3D que vayan a imprimirse, por ejemplo).
Son muchos los programas creados para poder ver cómo funciona nuestro cuerpo o cómo está estructurado, así como para sustituir a las disecciones de ranas en la escuela, pero Zygote continúa siendo uno de los más populares.
En 2005 un estudiante de medicina comenzó a subir sus apuntes a internet, un proyecto que ahora, 10 años después, ha acabado en una web que comparte imágenes que pueden ayudar a millones de profesionales de todo el mundo.
Hablamos de Frank Gaillard y de su radiopaedia.org, un proyecto que incluye ya más de 17.000 casos de pacientes con diversos tipos de problemas, comentados y analizados para que sea posible generar una discusión productiva y constructiva entre todos los interesados, agrupados en más de 7.000 artículos.
La idea que tuvo es sencilla: organizar el material de radiografías de una forma que no se había realizado antes, ofreciendo el contenido públicamente, aunque la colección era privada hasta 2007.
Cuentan en estos momentos con 2 millones de visitas únicas al mes, de varios países del mundo, con más de 300.000 fans en FAcebook y más de 10.000 seguidores en Twitter.
Es posible, por ejemplo, encontrar todos los casos relacionados con herida de bala, o con una enfermedad específica, siempre con la posibilidad de identificarse para poder subir nuestros propios textos y fotos.
En abc.net.au hicieron hace pocos días un extenso artículo hablando sobre el proyecto, donde indican y comentan varios casos curiosos que pueden encontrarse en dicha web.
El equipo de profesionales que trabaja en los proyectos de Google [x] tienen experiencia en los campos de la biología, la química, la física, la ingeniería eléctrica, ciencias de la computación… sectores que, combinados, pueden crear avances en la medicina desarrollando nuevas herramientas de diagnóstico para los médicos.
Ya vimos hace unos meses su proyecto de lentes de contacto inteligentes, construido para medir continuamente la glucosa en las lágrimas; un proyecto para construir utensilios que compensen el temblor de las manos de enfermos de Parkinson o esclerosis múltiple; y vemos ahora el uso de nanopartículas para detectar posibles problemas antes de que sea demasiado tarde.
Como veis en la imagen, podrían incluirse hasta 2000 partículas en una única célula de sangre, son minúsculas. La idea es que puedan incluso atacar determinados tipos de células y obtener información que se enviaría al exterior, para que los médicos tengan datos que puedan utilizar tanto para el diagnóstico como para la solución (cada nanopartícula tendrá un dispositivo portátil equipado con sensores especiales que realizarían el trabajo).
Aún están en las primeras etapas del proyecto, pero ya están imaginando varias aplicaciones diferentes para esta tecnología. No solamente detectaría y atacaría el cáncer, también podría usarse para identificar placas arteriales que están a punto de romperse y causar un ataque al corazón o un derrame cerebral, aunque dejan claro que el papel de Google [x] no es crear el producto final, algo que quieren dejar para las empresas interesadas en su tecnología.
Las nanopartículas podrían ser ingeridas en una píldora, y estarían diseñadas para unirse a un tipo particular de célula con una sustancia que puede interactuar con la superficie de la misma. El núcleo de las nanopartículas es magnético, y se usarían diversas técnicas no invasivas, como las ondas de luz o radio, para detectar y contar las partículas existentes.
De momento Google ya ha hecho experimentos prometedores en varios componentes básicos dentro del nanodiagnóstico: el diseño de las nanopartículas y su unión para atacar células, su detección con un dispositivo no invasivo, y la tecnología para contarlas. Ahora están trabajando para permitir que detecten células muy raras (una célula tumoral circulante, por ejemplo) y para que puedan medir los cambios graduales en los elementos comunes de la sangre, por ejemplo, el exceso de sodio o de potasio.