Google ha presentado la Fitbit Edge, una pulsera de actividad de 179,99 dólares que llega a las tiendas el 27 de octubre y que trae una novedad poco habitual en esta categoría: batería reemplazable. Es, según la propia Google, su primer monitor de actividad reparable.
Lo anunciaron el 12 de octubre de 2026 Ryan Krems y Noah Presler, responsables de producto de wearables de Google, en el post oficial de presentación de la Fitbit Edge. El titular es la batería, pero el modelo de negocio que la acompaña dice tanto como el hardware.
¿Qué significa que la batería sea reemplazable?
Significa que, cuando la batería se degrade, la pulsera no tiene por qué ir a la basura. Google la define como «nuestro primer monitor de actividad reparable» con «una batería reemplazable». Según Android Authority, es la única pieza reparable: la pantalla no lo es.
El cambio es relevante por lo que había antes. Según el análisis de Android Authority sobre la reparación de la Fitbit Edge, Google rechazaba hasta ahora las peticiones de reparación de Fitbit y se limitaba a las reclamaciones de garantía, que normalmente acababan con un dispositivo nuevo. En los Pixel Watch, desde el Pixel Watch 4, ya se pueden cambiar batería y pantalla.
Lo que todavía no se sabe es lo importante para el usuario: quién hace el cambio, cuánto cuesta y si habrá kits o guías de autorreparación. Ni el post de Google ni Android Authority ni Engadget lo detallan. Una batería reemplazable que solo puede cambiar un servicio técnico oficial a un precio cercano al de una pulsera nueva sería una mejora mucho más modesta de lo que suena.
Para quien quiera hacerse una idea de qué reparaciones son razonables en casa y cuáles no, sirve esta guía sobre reparar electrónica en casa y cuándo acudir a un técnico.
Qué ofrece la Fitbit Edge
Sobre el papel, es la Fitbit más completa de Google en formato pulsera. Estos son los datos que da la compañía:
- Autonomía: hasta siete días por carga; cinco minutos de carga rápida magnética dan para un día.
- Pantalla: OLED híbrida, la más grande y brillante de sus pulseras, con un 46 % más de área visible que las Fitbit anteriores.
- Grosor: 11,5 mm.
- GPS integrado: hasta un 40 % más preciso que generaciones anteriores, sin depender del móvil.
- Sensores: frecuencia cardíaca continua, temperatura de la piel, variabilidad de la frecuencia cardíaca, fases del sueño y altímetro.
- ECG en la muñeca, solo en algunos países y no indicado para menores de 22 años.
- Resistencia al agua: hasta 50 metros, aunque Google aclara que no es impermeable ni a prueba de polvo.
- Deporte: más de 50 modos de ejercicio y reconocimiento automático de hasta 100 entrenamientos.
Funciona con Android 11 o superior e iOS 16.4 o superior, y llega en cuatro colores: Obsidian, Fog, Olive y Canyon. Hay además una edición especial con Stephen Curry por 219,99 dólares.
Google también presume de que su caja es un 45 % más ligera que la del Apple Watch Series 12. Es una comparación de la propia empresa y entre productos de categorías distintas, así que conviene tomarla como marketing.
¿Cuánto costará en España y qué incluye?
Según Xataka Móvil, el precio en España es de 179,99 euros, con reserva ya abierta y venta desde el 27 de octubre. Al cambio, los 179,99 dólares de Estados Unidos serían unos 157 euros, así que en España se paga la misma cifra en otra moneda.
La compra incluye tres meses de Google Health Premium. Esa suscripción es la que desbloquea Google Health Coach, el entrenador basado en Gemini que, según Engadget, crea rutinas semanales y planes de ejercicio. Pasado ese periodo, Xataka Móvil sitúa el precio en 8,99 euros al mes.
Aparte está Health Guardian, que sigue en segundo plano tendencias de presión arterial y resistencia a la insulina, además de avisar de frecuencias cardíacas muy altas o muy bajas. Google no aclara si requiere Premium e insiste en que son herramientas de bienestar general, no de diagnóstico, y que su disponibilidad varía por región. Es un buen momento para recordar qué miden realmente las apps y los wearables de salud y qué solo estiman.
¿Merece la pena frente a otras pulseras?
Depende de lo que valores. La referencia barata sigue siendo la Samsung Galaxy Fit 3, que se lanzó en Estados Unidos por 59,99 dólares (≈ 52 euros). La Fitbit Edge cuesta el triple, y Google intenta justificar esa diferencia con GPS integrado, ECG y su capa de servicios con IA.
Dentro de la propia Google, la Edge se sitúa entre la Fitbit Air, una pulsera sin pantalla de 100 dólares según The Next Web, y el Pixel Watch 5.
Mi lectura es que la batería reemplazable es la mejor noticia de la presentación y, a la vez, la menos concretada. Google ha puesto el titular sin poner el precio ni el procedimiento, y sin esos dos datos es imposible saber si la Edge durará de verdad más años que sus predecesoras.
Lo que sí está claro es la apuesta comercial: hardware a 179,99 euros y la función más llamativa, el entrenador con IA, detrás de una suscripción mensual. Una pulsera pensada para durar más años encaja muy bien con un servicio que se cobra cada mes. Que eso sea bueno para el usuario dependerá de cuánto cueste cambiar esa batería cuando llegue el momento.