Las supercomputadoras, piezas fundamentales de muchos proyectos centrados en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial, son herramientas altamente caras. Dada su baja asequibilidad, traducida en precios de decenas de millones de dólares en algunos casos, este recurso no está siempre a la mano de cualquier equipo de investigación.
De la mano de un equipo de investigación de la Universidad de Sussex, fue presentado el modelo de un sistema que a través del uso de la unidad de procesamiento gráfico de un ordenador (tarjeta de vídeo o GPU), puede convertir ordenadores de escritorio comunes en una alternativa potenciada para reemplazar aquellos particulares equipos que no son de fácil acceso.