Tesla dice que ya fabrica Optimus en Fremont, pero en su propio informe el estado es «rampa inicial» y la casilla de capacidad está vacía

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Un brazo industrial ensambla piezas en una línea de producción de robots humanoides.

Tesla declaró el 21 de octubre, en su informe trimestral, que ha empezado la producción de su robot humanoide Optimus en la fábrica de Fremont, California. La frase exacta: «Optimus production began in Fremont on our high-volume lines. The bots coming off this line are the first production-quality bots that we have manufactured».

En esa misma página, unos párrafos más arriba, la tabla de capacidad instalada da el estado de California/Optimus como «Early Ramp» y el de Texas/Optimus como «Construction». La columna de capacidad, en ambos casos, es un guion.

¿Qué significa exactamente «inicia la producción»?

Que arranca la rampa en una línea de alto volumen ya instalada, y que Tesla reivindica calidad, no volumen. El propio Elon Musk lo matizó en la llamada de resultados: «we’ve started like what I’d call early production on our high-volume line in Fremont».

No es el primer Optimus fabricado. En septiembre ya se publicó aquí que Tesla producía varios cientos de robots a la semana, según The Information, con el problema de unas manos de más de cien tornillos sin resolver. Lo nuevo del 21 de octubre es otra cosa, y la empresa la enuncia con precisión: «we have proven that the current manufacturing process for Optimus is suitable for a commercial product». Lo que declara validado es el proceso, no el producto.

Tesla no publica ni una sola cifra de unidades. Ni en el informe ni en la llamada. Tampoco la versión del robot: en los informes del primer, segundo y tercer trimestre de 2026 no aparece «Gen 3» en ninguna parte, así que la versión de los robots que salen de esa línea sigue sin estar documentada oficialmente. La única vez que Tesla la nombró en un informe fue en el del cuarto trimestre de 2025 —«In Q1 of this year, we plan to unveil the Gen 3 version of Optimus», decía—, y la presentación se fue retrasando a lo largo de 2026.

¿Cuándo llegan los 20.000 a la semana?

La cifra existe, pero el plazo que circula no es el que dijo Musk. Sus palabras: «I would expect that it takes us probably at least a year, maybe a little longer to get to that annualized rate to get to 20,000 units a week». Varios medios lo han traducido como «para finales de 2027»; esa fecha es suya, no de Musk, que además mezcló unidades al hablar de un ritmo «anualizado» de 20.000 «a la semana».

Lo que sí hay son dos datos de capacidad instalada. Musk afirmó que en Fremont está «the vast majority of a 1 million unit per line production line». Y el director financiero, Vaibhav Taneja, añadió que la fábrica que se está construyendo en Austin podrá «do a lot more robots as compared to the Fremont one».

La curva, por boca del propio consejero delegado, no promete nada rápido: «it’s an S-curve, but the initial part of the S-curve is — has a shallow slope and is somewhat bumpy». Y: «there’s like 10,000 things that have to go right for production of the robot, and it will move as fast as the slowest least likely of the 10,000».

¿Y las manos?

Siguen sin resolverse, y lo admitieron en la llamada sin rodeos. Un directivo de Tesla que respondió a la pregunta sobre el hardware explicó que «hand is one of the most challenging hardware areas», más complicada desde el punto de vista electromecánico que los actuadores del sistema de locomoción, y que hay «some bespoke gears that are carrying a lot of burden for consumption and for reliability that we are developing still».

Musk lo confirmó con una frase que no necesita glosa: «we’re building robots that do not have perfected hands». Y sobre el software: «there’s still quite a lot of work to do with regard to the AI and the robot for it to be truly useful for open-ended tasks».

El chip AI5, con «an order of magnitude more compute» frente al AI4, llegaría al robot «in approximately April of next year».

¿Hay alguna demostración de los robots de esa línea?

No. Ni vídeo, ni verificación independiente, ni una unidad vista funcionando. Y la parte más interesante de toda la llamada es cómo lo cuenta Musk: promete un vídeo «in a month or so», y precisa que serán «maybe a month or 2 for that to have a demo that you can believe what you see type of thing».

Su explicación de por qué tarda es, de paso, la crítica más dura que se le ha hecho al sector desde dentro: «when you see these robot, humanoid robot demonstrations, some of them look very impressive, but they’re not really using any kind of advanced AI or SI. I mean they’re like preprogrammed deterministic tasks. And if you actually try to use that humanoid robot in the real world, you would have a lot of trouble. It wouldn’t work basically». Es exactamente el fenómeno que se vio en los robots humanoides chinos de IFA controlados a distancia con un mando.

Sobre el destino de estos robots: uso interno primero, y entrega a terceros «around the end of next year», en «industrial applications at first, things that are like dangerous repetitive tasks […] that you want done basically 24/7». No hay precio anunciado. El director financiero, preguntado por el coste unitario, respondió que «it would be a little too early to say that we have got there» y que están «trending closer to where we would say our Cybercab costs would end up being», sin dar cifra.

El trimestre se cerró con un beneficio neto GAAP de 787 millones de dólares (unos 701 millones de euros), un 42,7 % menos que un año antes, con los ingresos planos en 28.046 millones y el gasto en I+D un 69,4 % arriba. Taneja atribuyó parte de esa subida a los «preproduction ramp costs for new products like the Optimus, Megapack 3 and Semi truck» y advirtió de que «this trend of growing OpEx would continue till we commercialize these new products». Conviene no cargarle a Optimus el titular fácil. El beneficio bruto subió un 8,7 %, de 5.054 a 5.494 millones: lo que hunde el neto es el gasto operativo, que crece 1.346 millones, con I+D aportando 1.131 de ellos. No es un deterioro del negocio, es una apuesta contabilizada. Y dentro de ese gasto, Tesla no desglosa lo que cuesta el programa del robot.

Mi lectura es que el hito es real pero está mal nombrado, y que el propio documento lo dice mejor que el titular. Una empresa que ha montado la línea, ha reconvertido a Optimus el espacio de Fremont donde se fabricaban el Model S y el Model X —cuyo cierre anunció en enero de 2026— y declara validado el proceso de fabricación ha hecho algo que nadie más ha hecho en humanoides. Y hay que reconocerle lo cumplido: en ese mismo informe de enero prometió empezar a producir «before the end of 2026», y ha llegado con dos meses de margen. Pero pedir crédito por iniciar la producción mientras se admite que los robots no tienen las manos terminadas y que aún falta un mes o dos para tener un vídeo «que puedas creerte» describe una situación distinta de la que sugiere la palabra «producción». La frase que resume el trimestre no es la del comunicado, es la que soltó Musk sobre cómo se está financiando todo esto: «We’re definitely, as I say, in Vegas betting on the come».

Queda una afirmación que conviene guardar para dentro de un año: «to the best of my knowledge, there is no one that is even close to Tesla with respect to a general purpose humanoid robot». Dicho el mismo mes en que China tiene desplegados robots Walker S2 de UBTECH vigilando su frontera con Vietnam, es una frase que se mide en despliegues, no en comunicados.