Tesla declaró el 21 de octubre, en su informe trimestral, que ha empezado la producción de su robot humanoide Optimus en la fábrica de Fremont, California. La frase exacta: «Optimus production began in Fremont on our high-volume lines. The bots coming off this line are the first production-quality bots that we have manufactured». Continúa leyendo «Tesla dice que ya fabrica Optimus en Fremont, pero en su propio informe el estado es «rampa inicial» y la casilla de capacidad está vacía»
Etiqueta: robótica
Unitree publica un anuncio en el que su humanoide levanta el morro de un coche: no hay ficha del H2-X, y la del H2 no cuadra
Unitree ha publicado un vídeo de 61 segundos en el que un robot humanoide al que llama H2-X hace artes marciales en un desguace, interviene en un enfrentamiento escenificado con un intruso armado —de cuchillo según Humanoids Daily, de un palo según Interesting Engineering— y levanta el morro de un coche para que alguien saque a un maniquí atrapado. Lo subió a su canal el 21 de octubre, con una descripción de dos frases: «Rendimiento potente para servirte y protegerte, con una autonomía máxima de aproximadamente 8 horas» y «por favor, usa el robot de forma segura y amable». Continúa leyendo «Unitree publica un anuncio en el que su humanoide levanta el morro de un coche: no hay ficha del H2-X, y la del H2 no cuadra»
Una palabra oculta en el entrenamiento basta para que un robot con IA ejecute un plan dañino: el 99 % de las veces funciona
Un equipo de la Universidad de Binghamton ha demostrado que se puede dejar una puerta trasera en un robot controlado por un modelo de lenguaje sin tocar el robot ni el modelo. Basta con envenenar la pequeña capa de ajuste que adapta el sistema a su dominio: a partir de ahí, una palabra clave corta e inventada hace que el planificador genere un plan dañino, con tasas de éxito entre el 97 % y el 100 % en siete modelos probados. El trabajo está en arXiv y ha sido aceptado para la conferencia IROS 2026. Continúa leyendo «Una palabra oculta en el entrenamiento basta para que un robot con IA ejecute un plan dañino: el 99 % de las veces funciona»
Minidrones que despegan con sonido: sin motor, sin batería y sin electrónica, pero con 256 transductores debajo
Un equipo de la EPFL, la Escuela Politécnica Federal de Lausana, ha hecho volar dos microvehículos que pesan 150 y 184 microgramos y no llevan absolutamente nada dentro: ni motor, ni batería, ni cables, ni electrónica. Son piezas de polímero huecas, impresas de una sola vez, que despegan cuando se las somete a ultrasonidos. El trabajo se publicó en agosto en Science Advances y lo ha recuperado estos días Microsiervos. Continúa leyendo «Minidrones que despegan con sonido: sin motor, sin batería y sin electrónica, pero con 256 transductores debajo»
Glimpse, el primer modelo de Elorian, vuelve a mirar la imagen mientras razona y cuesta una fracción de GPT-6 Astra
Elorian, la startup de Palo Alto fundada por antiguos investigadores de Google, ha presentado Glimpse, un modelo de IA que no se limita a describir una imagen: la recorta, la amplía, extrae fotogramas de un vídeo y ejecuta código para medir mientras razona. Lo ha publicado el 16 de octubre como vista previa de investigación en su blog oficial, con un precio de 0,60 dólares por millón de tokens de entrada y 3 dólares por millón de salida. Continúa leyendo «Glimpse, el primer modelo de Elorian, vuelve a mirar la imagen mientras razona y cuesta una fracción de GPT-6 Astra»
El dron de TU Delft con bigotes artificiales que vuela a tientas en la oscuridad con 34 KB para sus algoritmos
Un equipo de la Universidad Tecnológica de Delft (TU Delft) ha conseguido que un dron diminuto se oriente por el tacto, con dos bigotes artificiales, y que vuele siguiendo una pared en oscuridad total. Todo el procesamiento ocurre a bordo y los algoritmos ocupan unos 34 KB de memoria. El trabajo se publicó el 18 de septiembre de 2026 en Nature Communications con el título «Whisker-based tactile flight for tiny drones».
Los autores son Chaoxiang Ye, Guido de Croon y Salua Hamaza, del departamento de Control y Operaciones de la Facultad de Ingeniería Aeroespacial. La idea es tan antigua como las ratas: cuando la vista no sirve, se toca.
El dato de la memoria merece una precisión, porque es el que más circula. Los 34 KB son lo que consumen los algoritmos de navegación del equipo. El microcontrolador que los ejecuta tiene 192 KB de RAM en total. Es igual de impresionante, pero no es lo mismo que decir que el dron «funciona con 34 KB».
¿Cómo «ve» un dron con bigotes?
Mide la presión en la base de cada bigote y de ahí deduce a qué distancia está el obstáculo que toca. Según el preprint del estudio en arXiv, cada bigote es un hilo de nitinol de 200 mm de largo y 0,4 mm de diámetro, montado sobre una cápsula impresa en 3D rellena de resina que hace las veces de folículo, como en los bigotes de los roedores.
Dentro de esa cápsula hay tres barómetros por bigote, seis canales en total. Cuando el bigote roza una superficie y se dobla, la presión cambia. Una pequeña red neuronal (un perceptrón multicapa) traduce esas lecturas en profundidad de contacto, y un filtro de Kalman suaviza el resultado.
El dron lleva dos bigotes frontales separados 5 cm y orientados a 45°. El paper probó otras inclinaciones y solo esa se mantuvo estable a todas las velocidades de prueba; la de 15° fue la que más choques acumuló.
El conjunto sensor pesa 3,2 gramos. La plataforma de pruebas, un Crazyflie Brushless con los dos bigotes montados, pesa 44,1 gramos. En vuelo de avance, la velocidad máxima fue de 20 cm/s: esto va despacio, como corresponde a quien explora a tientas.
¿Qué precisión consigue y qué demostró en la oscuridad?
La estimación de profundidad tiene un error de pocos milímetros. Sobre una pizarra blanca, el error absoluto medio de reconstrucción fue de 4,12 mm; sobre vidrio, de 5,71 mm, según la tabla de resultados del preprint.
El vidrio no es un detalle menor. Las superficies transparentes son un problema clásico para cámaras y sensores láser, y los autores reconocen que su propio sensor láser de referencia falla cuando el dron no está perpendicular a los paneles. En una prueba con tres mamparas transparentes, el dron llegó a su objetivo en los cinco intentos de cada configuración.
En oscuridad total, el equipo hizo vuelos siguiendo una pared rígida y una bandera de tela. Sobre la superficie rígida, el dron mantuvo una franja de distancia de 40 a 100 mm durante unos siete segundos. La tela le hizo oscilar por la fricción y los pliegues, pero el seguimiento funcionó también sobre ella.
También exploró una habitación de 2 x 2 metros con paredes de vidrio y encontró la salida de 80 cm. El preprint describe una exploración real de esa habitación sin indicar cuántas veces se repitió: no es una serie estadística. En simulación, cuatro de cinco intentos encontraron la salida.
¿Dónde está la letra pequeña?
En que todo esto es una demostración de laboratorio, y los vuelos en oscuridad duraron unos siete segundos. Como reconocen los propios autores, la estimación se degrada por deriva cuando el barrido se alarga y la fabricación y calibración de cada bigote es laboriosa: las diferencias entre barómetros impiden pasar el modelo de un sensor a otro sin recalibrar.
Hay otro matiz que parte de la cobertura de prensa ha pasado por alto. Algunos medios, como TechRadar en su titular, presentan el dron como apto para humo, polvo o campos de batalla. El preprint menciona esos escenarios como motivación, pero no los prueba. Lo que está demostrado es oscuridad y superficies transparentes o blandas en interior.
Según la cobertura de prensa, Hamaza explica que la meta es dotar a los drones de un tacto rico para navegar, no para manipular objetos en el aire. Ye lo resume así, según recoge Interesting Engineering: «Queríamos demostrar que el tacto no tiene por qué costar tamaño ni potencia de cálculo». La misma publicación apunta como aplicaciones posibles edificios derrumbados tras terremotos, inspección de tuberías y conductos, y hasta cráteres lunares y tubos de lava en Marte.
Mi lectura es que el valor del trabajo no está en el dron, sino en el presupuesto. Conseguir percepción táctil útil con 3,2 gramos de sensor y unos pocos kilobytes de memoria significa que el tacto puede sumarse a drones que ya existen sin rediseñarlos. Es un sentido barato que complementa a los caros, no un sustituto de la cámara. Encaja en la misma línea que otros trabajos que buscan drones más autónomos con poco hardware, como el algoritmo del MIT que ayuda a los drones a esquivar tormentas.
Lo que falta ahora es lo difícil: vuelos largos, entornos con varios obstáculos y, sobre todo, pruebas en las condiciones que se citan como motivo, humo y polvo incluidos. Si el equipo de Delft lo resuelve, un dron que se cuela a tientas en un edificio derrumbado dejará de ser una promesa de nota de prensa.
NeodraDynamics presenta Neo1, un humanoide de 4 metros con hidráulica digital para industria pesada: lo que dice (y lo que no) su nota de prensa
La startup pekinesa NeodraDynamics ha presentado Neo1, un humanoide de 4 metros con accionamiento híbrido hidráulico-eléctrico. Según la empresa, carga 500 kg con los dos brazos y mantiene una repetibilidad en la punta de los dedos de ±0,05 mm. El robot no se llama TITAN-1, ningún documento oficial lo describe como bípedo y la compañía tampoco lo compara con las grúas. Lo que sí hay es una nota de prensa con cifras llamativas y, de momento, ninguna comprobación independiente publicada.
La información sale de la nota de prensa de NeodraDynamics distribuida por PR Newswire el 14 de septiembre de 2026. El robot se enseñó en la World Robot Conference de Pekín. Toca leerla con la cautela que merece cualquier material promocional.
¿Qué es exactamente Neo1?
Neo1 es un humanoide de unos 4 metros que combina hidráulica digital y actuadores eléctricos, pensado para trabajo pesado y entornos hostiles. La nota insiste en tres ideas: mucha carga, mucha precisión y mucha resistencia.
Las especificaciones publicadas son pocas:
- Altura: 4 metros.
- Carga útil con los dos brazos: 500 kg.
- Repetibilidad en la punta de los dedos: ±0,05 mm.
- Mano de cinco dedos y brazo humanoide de 7 grados de libertad.
La nota no da el peso total del robot, su autonomía, la fuente de energía, el precio ni una fecha de comercialización. Tampoco explica cómo se desplaza, así que no hay base para afirmar que camine sobre dos piernas.
¿Dónde está la novedad técnica?
La pieza central es un cilindro hidráulico digital en miniatura. Según NeodraDynamics, pesa 1,1 kg y mueve una carga de 1.000 kg con una repetibilidad de 1 micrómetro. La empresa añade que soporta radiación nuclear, la presión de las profundidades marinas, temperaturas extremas, polvo y vibraciones intensas.
La tesis de su fundador, Yang Tao, es que ambas tecnologías se complementan: «La hidráulica digital y el accionamiento eléctrico son complementarios», dice en la nota. Según Tao, juntas permiten que un robot opere «en el aire, bajo tierra y en aguas profundas» sin las limitaciones de fuerza y resistencia de la forma humana.
El argumento de fondo tiene sentido. La propia nota sostiene que los humanoides puramente eléctricos chocan contra un techo: densidad de potencia limitada, desgaste acelerado bajo carga y poca tolerancia al calor, el frío, el polvo y la radiación. La hidráulica ofrece fuerza bruta, y el apellido «digital» promete el control fino que históricamente le faltaba.
El problema es que todas estas cifras proceden de la empresa. La nota no cita ningún paper, prueba ni evaluación de un tercero que confirme el micrómetro de repetibilidad o la resistencia a la radiación.
¿Por qué el titular de la nota menciona a Boston Dynamics?
Por marketing. El titular de la nota de prensa dice que «Boston Dynamics renunció a la hidráulica», pero el cuerpo no habla ni de Atlas ni de Boston Dynamics. Matiza que lo que la industria abandonó fue un viejo paradigma de control, «no la hidráulica en sí».
El contexto es real: en abril de 2024 Boston Dynamics publicó un vídeo de despedida de su Atlas hidráulico, el robot que durante años protagonizó vídeos de parkour y que llegó a demostrar que el Atlas de Boston Dynamics podía recoger y lanzar objetos. Usar ese nombre en el titular es una forma eficaz de llamar la atención de los medios, pero no implica comparación técnica alguna entre ambos robots.
¿Qué tareas promete y para quién?
NeodraDynamics apunta a lo que llama escenarios «4D»: trabajos aburridos, sucios, peligrosos y difíciles (dull, dirty, dangerous and difficult). En concreto cita el montaje pesado, la logística de cargas grandes, la minería, la construcción y el trabajo submarino.
La empresa se fundó en 2024 y se desmarca de la «carrera homogeneizada» del sector hacia robots de consumo ligeros. Es un mensaje que encaja con lo que se ha visto este año en la robótica china. Muchos humanoides lucen muy bien en las ferias, pero los robots humanoides chinos de IFA estaban siendo teleoperados con un mando, y los despliegues reales, como los Walker S2 de UBTECH en la frontera con Vietnam, siguen siendo la excepción.
El escaparate elegido también dice algo. La World Robot Conference de 2026 se celebró del 19 al 23 de agosto en Pekín, y el Gobierno municipal de la capital china anunciaba antes del evento más de 300 expositores y más de 150 productos que se presentarían por primera vez. En ese ruido, un robot de 4 metros es una forma eficaz de destacar.
Mi lectura es que el enfoque industrial es más sensato que el de los humanoides que doblan camisetas en una feria. Una máquina para minas o fondos marinos no tiene por qué parecerse a una persona ni moverse como ella, y la propia empresa lo admite al hablar de liberar al robot «de las restricciones de la forma humana». Precisamente por eso choca que lo presenten como humanoide.
La pregunta que la nota deja sin responder es la única que importa a un cliente industrial: cuánto cuesta, cuánto aguanta trabajando y si alguien lo ha usado fuera de un stand. Mientras NeodraDynamics no publique datos verificables, demostraciones independientes o un primer cliente con nombre, Neo1 es una buena idea con una cifra de 4 metros y una nota de prensa detrás, no un robot listo para sustituir a una grúa.
PhoneBot: el humanoide de la UCLA que usa un móvil Android como cerebro y cuyo cuerpo cuesta unos 400 dólares
Un equipo de la UCLA ha construido un robot humanoide bípedo de 48 centímetros cuyo cerebro es un móvil Android normal y corriente. Se llama PhoneBot, pesa 1,8 kilos con el teléfono incluido y su cuerpo cuesta unos 400 dólares (≈ 350 euros), sin contar el móvil. Es hasta 35 veces más barato que otros humanoides pequeños de investigación.
El trabajo está descrito en un preprint publicado en arXiv el 6 de octubre de 2026, firmado por Ruochen Hou, Quanyou Wang, Daniel Koh y Dennis W. Hong, del Robotics and Mechanisms Laboratory (RoMeLa) de la UCLA. Es un preprint: todavía no ha pasado revisión por pares.
La idea es sencilla y por eso funciona: casi todo lo caro de un robot (sensores de movimiento, cámara, procesador, conectividad) ya lo llevas en el bolsillo.
Cómo funciona un robot que usa el móvil como cerebro
El teléfono va montado en el torso y hace de ojos, de oído del equilibrio y de cerebro. Su unidad de medida inercial (IMU) informa de la inclinación y la rotación; su cámara trasera ve; su procesador ejecuta la red neuronal que decide dónde poner cada articulación; y su pantalla táctil sirve como panel de control.
Lo que el móvil no hace es mover los motores directamente. Según el paper, envía las posiciones de las articulaciones por Wi-Fi a un pequeño ordenador de placa única instalado en el cuerpo, que las reenvía a los servos. Los autores explican que es una decisión deliberada para evitar las limitaciones de las conexiones por cable y para que la plataforma sea compatible con distintos teléfonos.
El cuerpo lleva 13 servomotores DYNAMIXEL XL430-W250-T, de 23,90 dólares cada uno: seis por pierna (cadera, rodilla y tobillo) y uno que gira el torso. Ese giro permite que la cámara siga a una persona sin que el robot tenga que mover los pies. Los motores son, según el propio paper, el principal coste de la plataforma.
La conversación tampoco corre entera en el teléfono. El reconocimiento de voz (whisper.cpp) y el modelo de lenguaje funcionan en un portátil cercano, al que el móvil se conecta por Wi-Fi, y la respuesta se reproduce con síntesis de voz por el altavoz del teléfono.
¿Por qué un humanoide de 400 dólares importa para la investigación?
Porque el precio es lo que hoy deja fuera a muchas aulas y laboratorios. La tabla comparativa del paper sitúa a PhoneBot frente a otros humanoides pequeños de investigación:
- ROBOTIS OP3: 51 cm y 13.800 dólares.
- BRUCE: 70 cm y 9.000 dólares.
- ToddlerBot: 56 cm y 6.000 dólares.
- Berkeley Humanoid Lite: 80 cm y 5.000 dólares.
- HighTorque Mini Pi: 52 cm y 3.500 dólares.
- PhoneBot: 48 cm y unos 400 dólares, sin móvil.
La comparación no es del todo justa, y conviene decirlo: casi todos los demás tienen más grados de libertad (entre 16 y 30, frente a los 13 de PhoneBot; solo el Mini Pi se queda en 12), y PhoneBot no tiene brazos. Pero el salto de precio es tan grande que cambia la pregunta. Ya no es «¿podemos permitirnos un humanoide?», sino «¿cuántos podemos montar?». Va en la misma línea que proyectos abiertos como HopeJR, el humanoide de código abierto por menos de 3.000 dólares, o Bridge, el humanoide de 88 centímetros de Zeroth, pero apretando todavía más el coste.
Los autores publican el diseño de hardware y el software como código abierto, con la web del proyecto en phonebot.dev, y lo orientan a educación, investigación y prototipado rápido.
¿Sirve cualquier móvil Android?
No está demostrado que sirva cualquiera, pero sí que valen móviles baratos o viejos. El equipo probó la aplicación en cuatro teléfonos: un Honor 9 de 2017 de segunda mano y tres móviles de prepago de entre 50 y 90 dólares (un moto g 2025, un Galaxy A16 5G y un moto g 2024).
Los cuatro ejecutaron las funciones básicas: lectura de la IMU a 200 Hz, comunicación con los motores, la red neuronal de locomoción, la visión y la interacción. La única excepción fue el mapeado con ARCore en el Honor 9, que no funcionó porque ese terminal de Huawei no tiene los servicios de Google en Estados Unidos.
Es una buena noticia para la segunda vida de los móviles que acumulamos en un cajón, una idea que en wwwhatsnew ya exploramos cuando hablamos de convertir tu viejo smartphone en el cerebro del hogar inteligente.
Cómo aprendió a andar
La marcha se entrenó por aprendizaje por refuerzo en simulación (MuJoCo/MJX), con un modelo que reproduce los límites reales de los servos: un par máximo de 1,4 N·m, su velocidad y la holgura de los engranajes. Así, lo que el robot aprende en el simulador es algo que sus motores pueden ejecutar de verdad. Un truco de «espejo» sagital, que intercambia los lados izquierdo y derecho durante el entrenamiento, mejoró la eficiencia y la simetría de los pasos.
En las pruebas físicas, PhoneBot anduvo, se levantó desde el suelo y siguió a una persona con la cámara. El paper reconoce sus límites sin rodeos: no tiene brazos, solo se ha entrenado en suelo plano y la poca fuerza de los servos limita la carga y los movimientos dinámicos. El trabajo futuro pasa por terreno irregular y brazos ligeros.
Mi lectura es que PhoneBot no va a competir con los humanoides industriales que vemos en fábricas, ni lo pretende. Su valor está en otra parte: demuestra que el hardware más caro de la robótica de investigación ya está fabricado en masa y metido en un bolsillo, y que lo que faltaba era el diseño para aprovecharlo.
Si el proyecto cumple lo que promete en código abierto, el humanoide de bajo coste deja de ser una pieza de laboratorio bien financiado y pasa a ser algo que un instituto puede montar con un presupuesto modesto y los móviles viejos de sus alumnos. Esa es la apuesta, y me parece la parte más interesante de todo el trabajo.
Perseverance bate el récord de distancia total recorrida en otro mundo: 45,22 km en Marte
El rover Perseverance de la NASA es ya el vehículo que más distancia ha recorrido sobre la superficie de otro mundo. El 11 de octubre de 2026, en su sol (día marciano) 2.006, alcanzó los 45,22 kilómetros acumulados y dejó atrás los 45,16 km de Opportunity, el anterior plusmarquista.
Lo anunció el Jet Propulsion Laboratory de la NASA el 12 de octubre en su nota sobre el récord de distancia total de Perseverance. Conviene precisarlo: es un récord de distancia total a lo largo de la misión, no de la distancia recorrida en un solo día.
Y lo más llamativo no es la cifra, sino cómo la ha conseguido: conduciendo casi siempre solo.
¿Qué récord ha batido exactamente Perseverance?
El de distancia total recorrida por un vehículo fuera de la Tierra. Perseverance ha sumado 45,22 km desde que aterrizó en el cráter Jezero el 18 de febrero de 2021, frente a los 45,16 km que Opportunity acumuló en casi 15 años de misión. Perseverance lo ha hecho en unos cinco años y medio.
La NASA aprovecha para repasar la tabla de los grandes conductores fuera de la Tierra:
- Perseverance (Marte): 45,22 km.
- Opportunity (Marte, 2004-2018): 45,16 km.
- Lunojod 2 (Luna, Unión Soviética, 1973): 39 km.
- Curiosity (Marte, en activo): más de 38,07 km.
- Vehículo lunar del Apolo 17 (1972), conducido por Gene Cernan y Harrison Schmitt: 35,7 km.
- Spirit (Marte): 7,7 km.
El día del récord, el rover hizo un trayecto de 91,31 metros. No fue una jornada espectacular, solo la que le bastó para cruzar la línea.
¿Cómo ha conducido tanto en tan poco tiempo?
Gracias a la autonomía. Perseverance ha recorrido más del 90 % de su distancia total con AutoNav, el sistema que le permite cartografiar los obstáculos mientras avanza y trazar su propio camino entre los puntos de paso que fijan los planificadores desde la Tierra. La primera versión de AutoNav, la de Spirit y Opportunity, solo se usó en torno al 5 % de sus trayectos.
La diferencia está en el cálculo. Según el JPL, Perseverance evalúa 600.000 puntos de medida cada vez que analiza el terreno; Sojourner, el primer rover marciano, usaba 20. Eso le permite recorrer hasta 412 metros en un solo sol a su velocidad máxima, que en suelo llano y firme no llega a los 152 metros por hora, según la ficha técnica de los componentes del rover.
«La misión original no pedía más de 12,4 millas de conducción», recuerda Steven Lee, jefe de proyecto de Curiosity y Perseverance en el JPL. Esas 12,4 millas son unos 20 km: Perseverance ya ha recorrido más del doble. Mark Maimone, subjefe del equipo de operaciones robóticas del rover, lo resume así: «Con autonomía para simplemente avanzar, Perseverance conduce mejor que el que aterrizó».
¿Qué hay detrás de tanto kilómetro?
La distancia no es un fin en sí misma: sirve para llegar a las rocas que interesan. Perseverance ha recogido 29 muestras de roca y regolito en el fondo del cráter, en un antiguo abanico deltaico y en el borde de Jezero, dentro de su objetivo de buscar señales de vida microbiana antigua.
Ahora se dirige a una zona llamada Idubi, en la región de Lac de Charmes, junto al borde occidental del cráter, donde el equipo espera encontrar restos de antiguos sistemas hidrotermales. La NASA ha aprobado la primera extensión de la misión, que empezó en octubre y llega aproximadamente hasta finales de 2028, con un objetivo posterior hacia el sur: Rainbow Falls, un bloque de corteza antigua de unos 100 metros de ancho.
Un detalle técnico que explica por qué puede seguir en marcha: Perseverance no depende de paneles solares, sino de un generador termoeléctrico de radioisótopos (MMRTG) que convierte en electricidad el calor de la desintegración del plutonio-238, con una vida operativa prevista de 14 años. Es una de las tecnologías que nos están acercando al sueño de llegar a Marte. Mientras tanto, su veterano compañero sigue haciendo ciencia en otro cráter, como cuando Curiosity encontró un campo de texturas en panal en Marte.
Mi lectura es que el titular del récord se queda corto. Lo relevante no es que un robot haya superado a otro por 60 metros, sino que en más del 90 % de esos 45 km ha sido el propio rover el que ha evaluado el terreno y trazado su camino. Esa autonomía es la que hará viable explorar más terreno sin que cada metro dependa de una orden enviada desde la Tierra.
La siguiente pregunta es cuánto puede durar. Con la extensión aprobada hasta 2028 y un generador pensado para 14 años, Perseverance tiene margen para dejar el listón muy alto para la próxima generación de rovers.
Los robots humanoides chinos que arrasan en IFA están siendo controlados por personas con un mando. Y eso es más honesto de lo que parece
Estuve en la feria IFA de Berlín la semana pasada. He escrito bastante sobre robots humanoides y he visto cientos de vídeos de ellos en acción —combates de boxeo, maratones, coreografías de año nuevo chino, récords de velocidad que baten a Usain Bolt. Verlos en directo por primera vez ha sido una combinación de sorpresa genuina y una decepción que, cuando la procesas, te dice algo importante. Continúa leyendo «Los robots humanoides chinos que arrasan en IFA están siendo controlados por personas con un mando. Y eso es más honesto de lo que parece»