Chats bloqueados en ChatGPT: un PIN contra quien mira tu pantalla, no contra OpenAI

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Un sobre cerrado con candado representa la protección de conversaciones privadas con un PIN.

OpenAI ha empezado a desplegar los chats bloqueados, una función que esconde conversaciones concretas detrás de un PIN de cuatro dígitos para que no aparezcan en el historial ni en la búsqueda. Lo anunció el 20 de octubre en las notas de lanzamiento de ChatGPT y lo detalla en un artículo de ayuda que conviene leer antes de confiarle nada.

Porque ahí está lo importante: la propia documentación de OpenAI dice que esto no añade cifrado, no cambia la retención de tus conversaciones, no toca el ajuste de mejora del modelo y no impide que te muestren anuncios dentro de los chats bloqueados.

¿Qué hace exactamente y dónde está?

Oculta chats guardados del historial normal, de los chats fijados y de la búsqueda. No los borra ni los mueve a un sitio cifrado: los agrupa en un proyecto llamado Locked chats al que se entra con el PIN de tu cuenta de OpenAI.

Se activa desde el menú de los tres puntos de cada conversación, con la opción Lock chat. Está en web, iOS, Android y la nueva aplicación de escritorio para macOS y Windows, y el despliegue es gradual, así que puede no haberte llegado todavía.

En planes hay un detalle curioso: las notas de lanzamiento solo mencionan Free, Go, Plus y Pro, mientras el artículo de ayuda añade Business, Enterprise y Edu. La única exclusión explícita es ChatGPT for Healthcare, donde no está disponible.

El PIN es de la cuenta, no del dispositivo ni del espacio de trabajo, así que vale en todos tus equipos. En iOS se puede añadir Face ID o Touch ID, y en Android el desbloqueo del móvil, pero eso se configura por dispositivo y nunca sustituye al PIN. Demasiados intentos fallidos deshabilitan el acceso temporalmente.

¿De quién te protege esto de verdad?

De quien tiene tu pantalla delante. Nada más, y OpenAI no lo esconde: el artículo de ayuda afirma de forma explícita que los chats bloqueados no son cifrado de extremo a extremo ni una bóveda cifrada aparte, que no modifican la retención, que no cambian el ajuste «Improve the model for everyone» y que no anulan las políticas del espacio de trabajo ni las obligaciones legales y de cumplimiento de la empresa.

Hay dos consecuencias que merecen leerse dos veces. La primera: en Enterprise y Edu, los chats bloqueados siguen apareciendo en los registros de mensajes de la plataforma de cumplimiento de OpenAI. Lo que escondes de tu compañero de asiento sigue ahí para la auditoría.

La segunda: puede haber anuncios dentro de un chat bloqueado si están disponibles para tu cuenta, y bloquear no cambia ningún ajuste publicitario. Es decir, la conversación que consideras lo bastante sensible para ponerle un PIN sigue alimentando la misma maquinaria que ya contamos cuando se supo cómo decide ChatGPT qué anuncios te enseña.

¿Qué pasa si olvido el PIN?

Que puedes perderlo todo. Olvidarlo no borra nada por sí solo, pero restablecerlo elimina de forma permanente todos los chats bloqueados, las memorias creadas solo dentro de ellos y los archivos que únicamente estaban protegidos por ese PIN. El soporte de OpenAI no puede recuperar ese contenido.

Cambiar el PIN sin perder nada es posible, pero exige introducir el actual, incluso si normalmente entras con biometría. Y los administradores de un espacio de trabajo no pueden desactivar la función con un ajuste del espacio de trabajo, ni desbloquear chats ajenos, ni restablecer PINes de nadie.

El acceso caduca rápido. En web y escritorio termina al salir de la pestaña, refrescar o cerrar la ventana. En móvil, alrededor de un minuto después de salir del contenido bloqueado o de mandar la aplicación al fondo. Hay además un botón Lock now para cortarlo en el acto.

¿Y la memoria y los archivos?

Aquí está la parte que la prensa ha simplificado de más. No es cierto que los chats bloqueados tengan «su propia memoria»: con la memoria activada usan la memoria normal, y lo que aprendan de los mensajes enviados después de bloquear puede pasar a otros chats bloqueados, pero no a los normales. Las memorias que ya existían antes de bloquear siguen donde estaban. Y tras un desbloqueo permanente, la conversación completa puede volver a usarse para la memoria normal si tus ajustes y las políticas del espacio de trabajo lo permiten, aunque las memorias creadas mientras estaba bloqueado no se añaden automáticamente al desbloquear.

Los archivos subidos o generados dentro de un chat bloqueado quedan confinados a ese chat: no se ven en Space ni en otras conversaciones, ni siquiera en otros chats bloqueados, aunque hayas metido el PIN.

Los enlaces compartidos son el agujero más fácil de pasar por alto: si bloqueas un chat que ya tenía enlace público, el enlace no se borra y lo compartido sigue accesible. Hay que eliminarlo aparte. Y un chat creado a partir de un enlace compartido no se puede bloquear.

La lista de lo que queda fuera es larga: chats temporales mientras no se guarden, archivados, grupales —esos que llegaron con la función de ChatGPT en grupo—, los de la antigua experiencia Health, los que tienen tareas programadas, grabaciones de reuniones o tareas en segundo plano, y las conversaciones de Codex. Mientras un chat está bloqueado tampoco se puede archivar, fijar, mover ni compartir, ni buscar dentro del conjunto de bloqueados: solo navegar por ellos.

Dos rarezas más: la voz funciona en web, iOS y Android, pero no en la aplicación de escritorio; y en Android las capturas de pantalla de un chat bloqueado pueden salir en blanco o en negro.

Mi lectura es que la función está bien hecha para el problema que resuelve y mal vendida por el titular que ha circulado. El problema real existe: pasas el móvil para enseñar una foto, alguien abre ChatGPT, y ahí está la conversación sobre tu nómina, tu divorcio o el regalo sorpresa. Un PIN lo arregla. Pero llamar a esto «proteger conversaciones sensibles» invita a entender lo que no es, y la documentación de OpenAI es más honesta que sus intérpretes: el contenido se retiene igual, el ajuste de mejora del modelo sigue como lo tuvieras y puede llevar publicidad igual. Lo que cambia es quién lo ve en tu pantalla. Me llama la atención, además, que la empresa haya sacado esto antes que una opción de cifrado real, que es lo que de verdad pediría quien usa ChatGPT para asuntos delicados, sobre todo después de la decisión judicial que le quitó la obligación de conservar todos los datos. Un PIN es más fácil de construir y da mejor titular.