Así decide ChatGPT qué anuncios te enseña: tu conversación, tus chats anteriores y, fuera de Europa, tu email o tu teléfono

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Una persona prueba una llave hecha a medida, metáfora de la publicidad dirigida según cada usuario.

ChatGPT elige los anuncios que muestra a partir de lo que estás preguntando en ese momento, y fuera de Europa también puede usar tus chats anteriores, tu memoria y listas de clientes que suben los anunciantes con correos electrónicos y números de teléfono. Lo ha documentado 404 Media, que contrató dos anuncios de prueba en la plataforma, en una investigación del 15 de octubre que recoge Gizmodo. Todo lo que cuentan cuadra con la documentación oficial de OpenAI.

Para un usuario en España la foto es distinta: hay anuncios desde agosto en las cuentas gratuitas y Go, pero OpenAI no aplica aquí la personalización ni las listas de clientes. Conviene saber qué se usa y qué no, porque la diferencia la marca la regulación europea, no la buena voluntad de nadie.

¿Qué datos usa ChatGPT para elegir un anuncio?

El criterio básico es el contexto de la conversación. Según la página de ayuda de OpenAI sobre anuncios, el sistema tiene en cuenta el tema y la intención del chat actual, la información que aporta el anunciante (la página de destino, el texto del anuncio y unas «pistas» de segmentación) y la ubicación general y el idioma del usuario.

Si la opción «Personalize ads» está activada, entran en juego tres fuentes más: el hilo actual, la interacción previa con anuncios y los chats anteriores y la memoria de ChatGPT. Esa personalización se puede desactivar en los ajustes de anuncios, pero OpenAI advierte de que, incluso así, seguirás viendo anuncios basados en el contexto del chat en curso.

Las «pistas» que añade el anunciante no son palabras clave exactas. OpenAI explica en su web, según cita 404 Media, que guían el emparejamiento pero no son reglas de coincidencia exacta. En otras palabras, el anunciante describe el tipo de conversación en la que quiere aparecer y el sistema decide.

¿Qué son las audiencias personalizadas y por qué preocupan?

Son la parte más delicada. Un anunciante puede subir a la plataforma una lista con correos electrónicos, números de teléfono o identificadores publicitarios de Android (el Google Advertising ID) de sus propios clientes para mostrarles anuncios dentro de ChatGPT, o para excluirlos. Lo detalla la guía oficial de OpenAI, que fija estas condiciones:

  • Para dirigir anuncios a una lista hacen falta al menos 25.000 usuarios coincidentes; OpenAI recomienda 100.000. Las listas más pequeñas solo sirven para excluir.
  • Los archivos subidos se borran tras procesarlos, «normalmente no más tarde de 24 horas».
  • El anunciante no ve qué personas concretas coinciden ni puede elegir a individuos dentro de la lista.
  • Solo se admiten datos propios del anunciante, con derecho a usarlos; los datos comprados a brókeres están prohibidos, según la documentación para desarrolladores.

Un portavoz de OpenAI explicó a 404 Media que estar en la lista de un anunciante no hace, por sí solo, que se te muestre un anuncio. Lo que no aclaró es si los datos que se suben sin cifrar se convierten en un código irreversible antes de procesarlos.

Queda además una pregunta abierta que plantea Gizmodo a partir de la investigación de 404 Media: si desactivar la personalización impide que te alcance un anuncio dirigido a tu email o tu teléfono. La documentación de OpenAI no lo aclara. Uno de los cofundadores de DecryptAds, empresa citada por 404 Media, lo resumió con dureza: OpenAI está «cociendo a la rana» y confía en que los usuarios no se den cuenta de las implicaciones para su privacidad.

¿Qué cambia si usas ChatGPT en España?

Mucho. OpenAI estrenó los anuncios en Estados Unidos el 9 de febrero de 2026, los llevó a Canadá, Australia y Nueva Zelanda en abril, a otros mercados como Reino Unido, México, Brasil o Japón después, y anunció el 18 de agosto su llegada a 31 mercados europeos, España incluida, a partir de la semana siguiente.

Pero en el Espacio Económico Europeo y Suiza hay dos diferencias importantes, según la propia OpenAI:

  • Sin anuncios personalizados: la ayuda oficial indica que la personalización no está disponible «inicialmente» en el EEE ni en Suiza, así que aquí solo cuenta el contexto del chat.
  • Sin audiencias personalizadas: la documentación para desarrolladores especifica que no se pueden usar en campañas dirigidas al EEE o Suiza.

Es decir, la parte más llamativa de la investigación, la de las listas de correos y teléfonos, hoy no se aplica a un usuario en España, algo que ni 404 Media ni Gizmodo mencionan.

¿Qué no puede ver un anunciante y quién se libra de los anuncios?

OpenAI insiste en que no comparte las conversaciones con los anunciantes, ni el historial, la memoria, el nombre, el email o la ubicación exacta. Los anunciantes solo reciben datos agregados, como visualizaciones o clics, y la compañía asegura en su anuncio de las pruebas que los anuncios no influyen en las respuestas.

Hay también límites claros:

  • Planes sin anuncios: Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu. Los anuncios solo aparecen en las cuentas Free y Go, y la versión gratuita puede quedarse sin anuncios a cambio de menos mensajes al día y sin herramientas como la generación de imágenes.
  • Menores: OpenAI asegura que no muestra anuncios a cuentas identificadas como de menores de 18 años.
  • Temas sensibles: no aparecen anuncios junto a conversaciones de salud, salud mental o política, y los chats temporales no los muestran.
  • Borrado: el historial y los temas usados para anuncios se pueden consultar y borrar, con un plazo de hasta 30 días para la eliminación completa.

La escala explica el interés. OpenAI asegura que ChatGPT llega a 1.200 millones de personas a la semana y prepara ya nuevos formatos, como los anuncios visuales junto a las imágenes que genera. Es el siguiente paso de un negocio que empezó con las primeras pruebas de anuncios en ChatGPT y siguió con su plataforma publicitaria de autoservicio.

Mi lectura es que el problema no son los anuncios contextuales, que funcionan como los de un buscador, sino la combinación de memoria, chats anteriores y listas de clientes. Un asistente al que se le cuenta casi todo es un lugar mucho más íntimo que una página de resultados. Que en Europa esa combinación no esté disponible demuestra que se puede ofrecer ChatGPT con publicidad sin cruzar esos datos; la pregunta es por qué no es así para todo el mundo, y cuánto tardará OpenAI en pedir que lo sea aquí también.