Un equipo de la Universidad de California en San Diego, Princeton y la surcoreana Sungkyunkwan ha conseguido células solares de perovskita con un 26,5 % de eficiencia (25,9 % certificado) gracias a un truco químico: dos aditivos, bromuro de zinc y cloruro de metilamonio, que al calentarse forman durante un momento un líquido que ayuda a ordenar los cristales. El trabajo se publicó en Science el 8 de octubre de 2026.
El artículo científico, «Volatile eutectics to tailor crystallization for perovskite optoelectronics», en Science, lo firman 29 autores, entre ellos David Fenning, que dirige el grupo de UC San Diego. Lo interesante no es tanto la cifra de eficiencia, que no es récord, como el mecanismo y los datos de estabilidad.
¿Qué es un eutéctico volátil y por qué mejora la perovskita?
Un eutéctico es una mezcla que funde a una temperatura más baja que sus componentes por separado. Según la nota de UC San Diego sobre el líquido temporal que mejora la perovskita, al calentar la película los dos aditivos forman ese líquido justo en las fronteras entre cristales, y eso permite que se reorganicen en granos más grandes y ordenados.
La parte «volátil» es la clave. A medida que sigue el recocido, el cloruro de metilamonio se evapora, mientras el zinc se queda en las fronteras de grano, donde ayuda a neutralizar defectos electrónicos. El aditivo hace su trabajo y en buena parte desaparece.
El equipo lo vio en directo con microscopía de rayos X por nanosonda: las fronteras de grano se volvían desordenadas, casi líquidas, durante el calentamiento y luego recuperaban el orden. El resumen del artículo añade que el proceso homogeneiza la distribución de haluros en la película.
Las cifras, una a una
Los datos salen del resumen publicado en Science:
- Célula campeona: 26,5 % de eficiencia de conversión; 25,9 % certificado.
- Minimódulos de más de 15 cm²: 23,9 %.
- Estabilidad: células pequeñas con un transportador de huecos polimérico conservaron el 85,8 % de su eficiencia inicial del 24,1 % tras 1.400 horas de funcionamiento continuo a 85 °C.
- Como LED, el mismo material alcanza un 26,1 % de eficiencia cuántica externa.
Ojo a un matiz: el dato de estabilidad corresponde a una configuración concreta, con otra capa transportadora y una eficiencia de partida más baja (24,1 %), no a la célula del 26,5 %. La nota de la universidad dice que las células «conservaron la mayor parte de su eficiencia» tras ocho semanas de funcionamiento continuo bajo luz solar simulada.
¿Es un récord de eficiencia?
No, y el estudio no lo pretende. En enero de 2026, la empresa china SolaEon anunció un 27,87 % en una célula de perovskita de unión simple de 0,076 cm², certificado por el centro de metrología fotovoltaica chino NPVM, según pv magazine sobre la célula de perovskita de SolaEon. En marzo, Huarou PV reclamó un 27,98 %, también certificado por NPVM, según Perovskite-Info.
En mi opinión, la carrera por el décimo de punto la están ganando empresas con líneas de laboratorio optimizadas para eso. En wwwhatsnew ya hemos contado otros saltos, como la célula de perovskita china que alcanzó un 28,49 % reduciendo defectos. Lo que aporta el trabajo de UC San Diego es otra cosa: un método de cristalización que, según sus autores, funcionó en todas las composiciones de perovskita que probaron.
«Parecía que todo lo que probábamos funcionaba», resume en la nota de la universidad Connor Dolan, coautor principal. El equipo afirma además haber medido los pares electrón-hueco de mayor duración registrados en un semiconductor de banda prohibida directa, aunque la nota no da la cifra.
Lo que separa este avance del tejado de tu casa
El talón de Aquiles de la perovskita sigue siendo la durabilidad. 1.400 horas a 85 °C son unos dos meses de ensayo, y un panel de tejado tiene que aguantar años a la intemperie. Es un buen resultado de laboratorio, no una prueba de vida útil comercial.
El otro salto pendiente es el tamaño. Pasar de minimódulos de 15 cm² a paneles de metro cuadrado es donde muchas recetas de laboratorio pierden eficiencia. Es el terreno en el que se mueven propuestas como los módulos de perovskita pensados para producción a gran escala en China.
Mi lectura es que este trabajo vale más como herramienta que como marca. Un aditivo que se evapora solo y deja el zinc donde hace falta parece fácil de encajar en procesos de fabricación, porque se añade a la solución de partida. Si de verdad es tan general como dicen sus autores, puede acabar dentro de recetas ajenas, incluidas las de quienes compiten por el récord.
La duda razonable es la de siempre: hasta que alguien publique datos de módulos grandes y envejecimiento al aire libre, toda perovskita es una promesa. Esta llega con mejores credenciales que la media, porque trae un mecanismo observado con rayos X y no solo un número llamativo.