Una planta en el polígono industrial de Caofeidian (Tangshan, China) convierte la salmuera que desechan las desalinizadoras en materia prima para la industria química y, de paso, obtiene más agua dulce. Según sus responsables, el proceso gasta un 60 % menos de electricidad que la tecnología de desalinización existente. Está en producción de prueba.
La noticia la publicó en septiembre el diario estatal chino Science and Technology Daily y la recogieron el 12 de octubre el South China Morning Post e Interesting Engineering. Lo relevante no es solo el ahorro energético. Es que ataca el problema más incómodo de la desalinización: qué hacer con la salmuera.
¿Qué hace exactamente la planta de Caofeidian?
Toma la salmuera de desecho de una desalinizadora y la concentra hasta convertirla en materia prima para una fábrica de sosa. Por cada 3 toneladas de salmuera que entran salen 1 tonelada de agua de mar concentrada a 120 gramos por litro y 2 toneladas de agua dulce.
El proyecto lo lidera Tangshan Sanyou Blue Ocean Technology, filial del grupo químico Tangshan Sanyou, con universidades y centros de investigación chinos. La salmuera concentrada viaja por tubería hasta una planta de carbonato de sodio (sosa) situada a 50 kilómetros, que produce más de 2 millones de toneladas al año y la usa en lugar de comprar sal bruta.
Según el diario chino, la primera fase entró en producción de prueba hace poco. Cuando esté construida la tercera fase, la planta podrá absorber cerca de 100 millones de toneladas de salmuera al año, según Yu Bin, subdirector del comité de gestión del parque industrial de Caofeidian.
¿Cómo consigue gastar un 60 % menos de electricidad?
No usa calor residual. Usa membranas en dos pasos: primero separa los iones que causan incrustaciones y después concentra la salmuera por etapas. Ese es el método que describe Zhao Lin, jefe del equipo de I+D de Blue Ocean, en Science and Technology Daily.
El primer paso es la nanofiltración. Las membranas retienen el calcio, el magnesio y los sulfatos, que al concentrarse precipitan como la cal de un hervidor y atascan los equipos, y dejan pasar el cloruro sódico. Probaron al menos diez productos de membrana, nacionales y extranjeros, y la planta piloto arrancó el 22 de septiembre de 2023.
El segundo paso es una ósmosis inversa en «cuatro etapas y dos niveles». Llevar la salmuera de 40-45 a 120 gramos por litro con una sola etapa exigiría presiones que deforman las membranas y disparan el consumo. Por eso el equipo dividió la concentración en cuatro etapas en serie, cada una con membranas distintas, y recircula parte del caudal.
Aquí hay que precisar el dato. Zhao Lin habla de un descenso del 60 % en el consumo eléctrico por cada 10.000 yuanes de producción frente a la desalinización actual. Es una métrica económica, no un consumo por metro cúbico de agua. No se ha publicado el consumo absoluto ni con qué planta exacta se compara.
¿Por qué importa la salmuera?
Porque es el residuo inevitable de desalinizar. Lo normal es devolverla al mar, y en una bahía semicerrada como la de Bohai eso supone una carga ecológica que los responsables del proyecto citan expresamente.
«Usar el agua de mar concentrada refinada directamente como materia prima de la industria química de la sal es una vía técnica clave para evitar desde el origen el riesgo ecológico del vertido de salmuera», dice Liu Lan, del Instituto de Desarrollo Oceánico de la Universidad Oceánica de China, en el mismo diario. Según Liu Lan, no hay precedentes internacionales de reutilización de salmuera a esta escala.
En wwwhatsnew hemos contado otros intentos de abaratar la desalinización, como el dispositivo del MIT que convierte agua del mar en potable con energía solar. La diferencia de Caofeidian es que no busca un dispositivo pequeño y autónomo. Busca cerrar el ciclo industrial: agua dulce para la zona y sal para la fábrica de al lado.
Mi lectura: es una buena noticia con dos asteriscos. El primero es que todo lo que sabemos viene de la propia empresa y de un diario estatal. No hay paper ni auditoría externa, y la planta está todavía en pruebas. El segundo es la métrica: un 60 % menos de electricidad por cada 10.000 yuanes de producción también depende del valor de lo que vendes, y aquí se vende sal además de agua. Aun así, la idea de fondo es sólida. Si la salmuera deja de ser un residuo y pasa a ser materia prima con comprador a 50 kilómetros, la desalinización mejora en coste y en impacto a la vez. La prueba de verdad llegará cuando haya cifras de la fase completa, no de la prueba.