Meta se reserva el derecho a rastrear las webs de las empresas que usan sus servicios y a usar ese contenido para entrenar sus productos

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Una red recoge hojas de periódico conectadas a una tienda, como el rastreo de webs vinculadas a negocios.

Meta ha cambiado sus condiciones comerciales para autorizarse a rastrear con scrapers y bots las webs asociadas a cualquier empresa que use sus servicios con fines comerciales, y a usar ese contenido para entrenar sus productos. Las nuevas condiciones entran en vigor el 30 de octubre de 2026, según el propio texto legal de Meta, y afectan a quien anuncia, vende o simplemente gestiona una página de empresa en Facebook o Instagram.

Varios expertos legales consultados por Nieman Lab creen que eso incluye a los medios de comunicación, casi todos con cuentas de empresa en Meta. La compañía lo niega y asegura que solo está ordenando textos que ya existían.

¿Qué dice exactamente la nueva cláusula?

Dice mucho, y sin rodeos. En el apartado de licencias, la empresa que acepta las condiciones autoriza a Meta, o a cualquiera que actúe en su nombre, a usar «software automatizado (como web scrapers, bots, robots, spiders, crawlers y user agents)» y a crear credenciales de prueba para acceder, indexar, almacenar, analizar, recopilar o rastrear los dominios y páginas «asociados con tus productos o servicios», así como las URL que lleguen a Meta a través del uso de sus productos por la empresa o por los usuarios. También le permite descargar actualizaciones de esas páginas de forma periódica.

La segunda frase es la que más se discute: Meta podrá usar «cualquier contenido» de esas páginas para «proporcionar, desarrollar, mejorar, investigar, entrenar y mantener la integridad» de sus productos. La cláusula no menciona la inteligencia artificial de forma expresa, pero la lista oficial de productos de Meta incluye AI at Meta.

¿A quién afecta?

A cualquier uso comercial de los productos de Meta. El texto lo define de forma amplia: usar anuncios o mensajes de marketing, vender productos, desarrollar aplicaciones, tener un catálogo, gestionar una página, gestionar un grupo con fines comerciales, usar herramientas como Ads Manager o Meta Business Suite, o los servicios de medición, «independientemente del tipo de entidad».

No hay forma de quedarse fuera. Según las condiciones, seguir usando los productos de Meta con fines comerciales tras el aviso implica aceptarlas, y la alternativa es dejar de usarlos. El aviso apareció en Meta Business Suite el 2 de octubre, según Steampunk Explorer, una web especializada que fue de las primeras en dar la voz de alarma.

Para una empresa europea hay un detalle práctico: las reclamaciones con Meta Platforms Ireland se resuelven en los tribunales de Irlanda y bajo su ley, según el mismo texto, salvo que se reclame a la vez a la matriz estadounidense.

¿Es verdad que Meta solo está unificando sus condiciones?

Solo en parte. Un portavoz de Meta explicó a Nieman Lab que el lenguaje sobre rastreo estaba repartido en distintas condiciones y ahora se consolida, que la forma en que Meta rastrea no cambia y que los propietarios de contenido pueden seguir controlando el acceso con el archivo robots.txt. Meta no respondió a otras preguntas del medio, entre ellas si las credenciales de prueba podrían usarse para saltarse un muro de pago.

Es cierto que algo parecido ya existía. Las condiciones de anuncios de autoservicio, vigentes desde el 22 de agosto de 2025, ya permitían a Meta rastrear las webs de quien hacía un pedido de publicidad, también para «investigación y entrenamiento». Pero esa cláusula solo se activaba al comprar un anuncio. Comparando ambos textos, la nueva es más amplia: se aplica a cualquier uso comercial, añade las credenciales de prueba, la descarga periódica de actualizaciones y el contenido de las URL que comparten los usuarios. Las condiciones comerciales vigentes, de marzo de 2024, no contienen ninguna referencia al rastreo.

En cuanto a robots.txt, la propia documentación de Meta sobre sus rastreadores reconoce que uno de ellos, Meta-ExternalFetcher, «puede saltarse las reglas de robots.txt». El que se usa para entrenar modelos fundacionales de IA es otro, Meta-ExternalAgent.

¿Qué dicen los expertos?

Que no está claro que un juez la avale, pero que conviene tomársela en serio. Matt Topic, abogado del bufete Loevy & Loevy, la calificó en Nieman Lab de «disposición notable» y estimó que da acceso a contenido por el que una licencia costaría «muchos millones de dólares»; en su opinión, aunque no está claro que un tribunal la hiciera cumplir, los editores deberían dar por hecho que es exigible. James Grimmelmann, profesor de Derecho en Cornell, considera que las condiciones representan «claramente» un permiso para entrenar IA con el contenido de los medios, y que las credenciales de prueba permitirían registrarse como un usuario falso para sortear los registros.

Benjamin Sobel, de la Universidad de Wisconsin, lo vincula con la venta atada del derecho de la competencia: obligar a aceptar el rastreo para poder usar los servicios publicitarios. Los expertos citados por Nieman Lab también creen que Meta podría alegar que el contrato pesa más que un bloqueo en robots.txt.

La reacción más clara, de momento, viene de un medio pequeño: el fundador de The Steampunk Explorer, Stephen Beale, se plantea cerrar sus cuentas en Meta y calificó la medida de «arrogante». Nieman Lab no recoge reacciones de grandes grupos editoriales.

El debate llega en un momento delicado para la relación entre las tecnológicas y los editores. Meta ya había firmado acuerdos con medios para alimentar su IA con noticias, y lleva tiempo entrenando su IA con contenido público de usuarios europeos. Mientras, Bruselas pregunta a los editores si el opt-out de Google para su búsqueda con IA sirve de algo.

Creo que la defensa de Meta tiene un punto débil evidente: si de verdad nada cambia, no hacía falta ampliar la cláusula a cualquier página de empresa ni añadir credenciales de prueba. Que se pueda pagar por licencias de noticias con una mano y obtener permiso gratuito con la otra, escondido en unas condiciones comerciales, es exactamente el tipo de asimetría que preocupa a los editores. No hay pruebas de que Meta ya esté rastreando medios con esta cláusula, pero a partir del 30 de octubre tendrá el permiso por escrito.