La agencia medioambiental finlandesa LVV (Liikenne- ja viestintävirasto) ha ordenado a Tuike Finland Oy —la subsidiaria de Google en Finlandia— parar de inmediato los trabajos de preparación del terreno en dos ubicaciones: Muhos (unas 330 hectáreas) y Kajaani/Otanmäki (unas 200 hectáreas). El motivo: Google taló árboles antes de completar el preceptivo Estudio de Impacto Ambiental (EIA). El plazo para que Google explique su actuación es el 14 de octubre de 2026. Lo recoge Eva R. de Luis en Xataka.
La inversión anunciada hace aproximadamente un mes era de 13.000 millones de euros en instalaciones en Kajaani, Muhos, Vaala y una ampliación del centro ya existente en Hamina. Era, en el momento del anuncio, una de las mayores apuestas de una empresa tecnológica en Europa del Norte. Ahora hay una orden de parada.
¿Qué infracción cometió Google exactamente?
La posición de Google es que las talas se realizaron bajo la legislación forestal ordinaria, que en Finlandia permite cortar madera en terrenos de propiedad privada sin evaluación de impacto previa en la mayoría de los casos.
El regulador LVV discrepa: proyectos de esta escala —centros de datos de varios cientos de hectáreas con impacto significativo en la red eléctrica nacional— no pueden acogerse a los trámites estándar de gestión forestal. La ley finlandesa exige una EIA completa antes de cualquier actuación preparatoria del terreno, y talar árboles para preparar la construcción cuenta como actuación preparatoria.
Google ha respondido a través de Sondre Ronander con la frase «entendemos la preocupación» y ha anunciado un plan de reforestación de 130 hectáreas en Muhos. La LVV no ha indicado si ese plan es suficiente para desbloquear las obras o si la investigación continúa.
La batería de arena en Finlandia como modelo de almacenamiento energético sostenible de Polar Night Energy es uno de los proyectos que hacen de Finlandia un referente en energía limpia. La llegada masiva de Google cambia el contexto: el mismo país que lidera en innovación energética sostenible acoge ahora una de las mayores infraestructuras de IA del mundo, con todo el consumo que eso implica.
¿Qué supone para Finlandia tener a Google como mayor consumidor de energía?
La operación energética de Google en Finlandia es extraordinaria. La empresa ha firmado un acuerdo para comprar hasta el 50% de la producción de la central nuclear de Loviisa, lo que representa aproximadamente el 10% del total de la electricidad producida en Finlandia. Reuters advirtió sobre el riesgo que esta concentración supone para el suministro de otros sectores finlandeses.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA) estima que el consumo global de centros de datos llegará a 945 TWh en 2030. El proyecto Private AI Compute de Google para una nube de IA privada y segura forma parte de la misma apuesta de infraestructura que requiere esa energía.
Finlandia ya tiene su propio déficit de absorción de carbono: el instituto LUKE determinó que los bosques finlandeses dejaron de absorber más CO₂ del que emiten desde 2021, principalmente por la combinación de calentamiento y explotación forestal intensiva. Talar 530 hectáreas combinadas —aunque parte del terreno ya estuviera en uso previo— en un país con ese balance de carbono no es una cuestión solo de burocracia regulatoria. Tiene consecuencias reales en los compromisos climáticos del país.
¿Tiene solución el dilema entre soberanía digital y sostenibilidad forestal?
Esta pregunta no tiene respuesta fácil, ni rápida. La narrativa de Google —que su inversión genera empleo, atrae capital y financia infraestructura crítica— es real. La de los reguladores finlandeses —que proyectos de esta escala no pueden saltarse pasos obligatorios porque la empresa tenga prisa— también lo es.
Lo que resulta revelador es que Google llegó a este punto. La empresa tiene departamentos jurídicos globales especializados en regulación ambiental. Saben que proyectos de esta escala requieren EIA en la mayoría de las jurisdicciones europeas. La decisión de avanzar con las talas antes de tener el estudio aprobado sugiere que la presión interna por cumplir plazos de construcción superó a la precaución regulatoria.
Gemini Nano Banana 2 y las capacidades de personalización de Google se presentan como la cara amable de Google en IA. La cara menos amable es la de una empresa que necesita ingentes cantidades de tierra, agua y electricidad para entrenar y servir esos modelos, y que a veces olvida que esos recursos están regulados por razones que van más allá de la conveniencia corporativa.
El plazo del 14 de octubre llegará. La respuesta de Google determinará si esto queda en una sanción administrativa o en una demora significativa para la inversión de 13.000 millones de euros más importante de Europa del Norte en tecnología.
