Dos opciones para crear y distribuir tu propia newsletter

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Las dos herramientas que recomendaba este artículo en 2010 ya no sirven: TinyLetter cerró el 29 de febrero de 2024 por decisión de Mailchimp, y de Letter.ly no queda servicio que yo haya podido localizar desde que perdió su dominio en 2011. Para lanzar hoy una newsletter, las opciones sensatas son Substack, beehiiv, Kit, Buttondown y Ghost, y lo que decide es si vas a cobrar y cuánto control quieres sobre tu lista.

Publiqué la primera versión de este texto el 22 de noviembre de 2010, cuando TinyLetter tenía 22 días de vida. Lo he reescrito por completo en octubre de 2026 porque aquel consejo caducó, y porque entender por qué caducó te ahorra más disgustos que cualquier tabla de precios.

¿Qué pasó con TinyLetter?

Mailchimp la cerró el 29 de febrero de 2024, tres meses después de avisar por correo a sus usuarios el 29 de noviembre de 2023. Desde esa fecha no se puede entrar en las cuentas ni consultar el archivo de envíos, según el comunicado de cierre de TinyLetter que reprodujo Spam Resource.

La historia venía de lejos. Philip Kaplan programó TinyLetter en un solo día y la lanzó el 31 de octubre de 2010, como contó TechCrunch al presentar la plataforma doce días después. Mailchimp la compró en agosto de 2011 y la mantuvo gratis hasta un máximo de 5.000 suscriptores.

El motivo oficial del cierre fue escueto: Mailchimp dijo que quería centrarse en su producto principal. Para entonces la compañía pertenecía a Intuit, que completó su compra por 12.000 millones de dólares (≈ 10.700 millones de euros) a comienzos de noviembre de 2021, según MediaPost. Los datos dicen eso; mi lectura es que un servicio gratuito para escritores pinta poco en la cuenta de resultados de un grupo de software financiero.

No fue una sorpresa para todos. El periodista Simon Owens ya había descrito el caso como una de las grandes oportunidades perdidas del sector tecnológico: recordaba que en 2015 sumaba 141.000 cuentas y 14 millones de suscriptores, según Wired, y sostenía que Mailchimp no la hizo evolucionar mientras Substack, lanzada en 2017, se quedaba con ese público.

¿Y las otras herramientas que citaba el artículo original?

Ninguna sirve ya para enviar una newsletter. Letter.ly se quedó sin dominio, Feedburner perdió el envío por email y Revue, que llegó después, fue borrada por Twitter.

Letter.ly, creada por Sam Lessin (fundador de Drop.io), permitía cobrar una cuota mensual por recibir un boletín. En abril de 2011 perdió su dirección .ly: la agencia con la que había registrado el dominio dejó de funcionar durante la guerra de Libia y no pudo renovarlo, así que se mudó a letterly.net, según la crónica de TechCrunch sobre la pérdida del dominio. No he encontrado un anuncio de cierre, pero tampoco rastro de actividad posterior, y hoy el nombre Letterly lo usan productos que no tienen nada que ver.

En 2010 yo dejaba la newsletter de WWWhat’s New en manos de Feedburner. Google retiró esa función en julio de 2021, cuando FeedBurner se modernizó y perdió su servicio de email. Y en enero de 2021 conté aquí cómo Twitter compró Revue para ganar dinero con contenido, pensando en los escritores que cobran por sus boletines: la cerró el 18 de enero de 2023 y borró los datos ese mismo día, según EmailExpert.

Cuatro servicios, cuatro dueños distintos, y ninguno sigue enviando boletines. El patrón es lo que importa.

Las plataformas que tienen sentido en 2026

Las cinco siguientes están activas y cubren desde quien escribe por afición hasta quien vive de sus suscriptores.

PlataformaGratis hastaCoste al crecer o al cobrarEncaja si…
SubstackSin límite de suscriptores10 % de los ingresos por suscripción, más las comisiones de StripeQuieres cobrar a lectores sin montar nada
beehiiv2.500 suscriptoresPlan Lite desde 49 dólares al mes con pago anual (≈ 44 euros)Priorizas hacer crecer la lista antes que cobrar
Kit (antes ConvertKit)10.000 suscriptoresPlan Creator desde 39 dólares al mes (≈ 35 euros)Necesitas automatizaciones y secuencias
Buttondown100 suscriptoresDe pago a partir de ahí, según el tamaño de la listaEchas de menos la sencillez de TinyLetter
GhostSin límite si lo alojas tú (es software libre)Ghost(Pro) desde 15 dólares al mes con pago anual (≈ 13 euros), sin comisión sobre tus ingresosQuieres web y newsletter en tu propio dominio

Las cifras de Substack, beehiiv y Buttondown salen de sus páginas oficiales, consultadas en octubre de 2026: la ayuda de Substack sobre cuánto cuesta publicar, la tabla de planes de beehiiv y los precios de Buttondown. Las de Kit y Ghost proceden de comparativas independientes actualizadas entre agosto y septiembre (RealCostLabs sobre las tarifas de Kit y Email Software Insights sobre las de Ghost), así que conviene confirmarlas antes de contratar.

Substack es la referencia por tamaño. Anunció más de 5 millones de suscripciones de pago en marzo de 2025 y cerró ese año una ronda de 100 millones de dólares (≈ 89 millones de euros) con una valoración de 1.100 millones, según Variety.

¿Substack o una herramienta donde la lista sea tuya?

Substack, si vas a cobrar y no quieres tocar nada técnico; una plataforma de cuota fija, si la newsletter es parte de tu negocio y ya genera ingresos. La diferencia se ve con una cuenta sencilla.

Substack se queda el 10 % y Stripe añade un 2,9 % más 0,30 dólares por cobro y otro 0,7 % por la facturación recurrente. De una suscripción de 10 dólares te llegan unos 8,34. Con 500 suscriptores de pago a ese precio, la parte de Substack son 500 dólares al mes (≈ 447 euros). La cuenta es mía; las tarifas, suyas.

Mientras no cobras, es gratis y te olvidas. Cuando cobras, pagas un porcentaje que crece contigo, frente a la cuota fija de Ghost o beehiiv. Aquí es donde creo que mucha gente elige mal: decide por lo fácil que resulta empezar y no por lo que costará cuando funcione.

Tampoco te fíes de los planes gratuitos de las herramientas clásicas de email marketing. Mailchimp recortó el suyo a 250 contactos y 500 envíos al mes en enero de 2026, según el registro de cambios de precios de EmailTooltester, y MailerLite admite ahora 250 suscriptores y 2.500 correos mensuales, según su página del plan gratuito.

¿Qué comprobar antes de elegir plataforma?

Que puedas llevarte tu lista y tu archivo en cualquier momento. Todo lo demás es secundario, y la historia de TinyLetter lo demuestra.

  • Exportación. Suscriptores en CSV y archivo de envíos descargable. TinyLetter dio tres meses para hacerlo; Revue, poco más de un mes.
  • Dominio propio. Si tus lectores te leen en tu dominio, cambiar de proveedor no rompe enlaces ni suscripciones.
  • Cobros a tu nombre. Que los pagos pasen por una cuenta de Stripe que controles tú, para que los suscriptores de pago se vayan contigo.
  • El salto al superar el plan gratuito. En Kit, pasar de 10.000 suscriptores supone ir de 0 a 139 dólares al mes (≈ 124 euros), según RealCostLabs.
  • La baja, a dos toques. Desde 2025, Gmail tiene una función para gestionar y cancelar suscripciones de forma masiva. Si envías de más, te borran sin abrir un solo correo.

Llevo desde 2005 publicando WWWhat’s New y he visto desaparecer más herramientas de las que recuerdo, casi nunca por ser malas. TinyLetter funcionaba; simplemente dejó de interesar a quien la pagaba. Por eso hoy no recomiendo una plataforma por sus funciones, sino por su puerta de salida.

Si empiezas de cero y no sabes si cobrarás, Substack o beehiiv te dejan arrancar gratis esta misma tarde. Si la newsletter va a ser tu negocio, yo pondría el dominio y la lista a mi nombre desde el primer envío, aunque cueste 15 dólares al mes. Mi apuesta es que los planes gratuitos seguirán encogiendo y que, dentro de quince años, alguna de las cinco plataformas de la tabla tampoco existirá. Tu lista de suscriptores, si la exportas a tiempo, sí.

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