La realidad virtual (VR) tiene una historia parecida a esas modas que vuelven cada cierto tiempo con promesas de “esta vez sí”. En los 90 ya hubo un primer ciclo de entusiasmo que terminó desinflándose cuando la tecnología no podía cumplir lo que imaginábamos. Décadas después, la segunda gran ola arrancó alrededor de 2014, cuando Facebook compró Oculus y colocó de nuevo la VR en el centro del escaparate tecnológico. Durante la pandemia, con la vida social y laboral mudándose a pantallas, el discurso del metaverso disparó expectativas: parecía que por fin llegaba el momento en el que ponerse un visor iba a ser tan normal como ponerse auriculares.
A comienzos de 2026, el panorama vuelve a cambiar. El interés de los grandes fabricantes se desplaza hacia las gafas inteligentes con IA, y la VR entra en otro periodo de ajuste. J.P. Gownder, analista de Forrester, lo describe como un nuevo “invierno de la VR”, una etapa en la que quedan pocos casos de uso realmente exitosos y el mercado se vuelve más prudente con las promesas. La idea no es que desaparezca, sino que deja de ser el “próximo gran salto” para convertirse en una herramienta con límites claros. Continúa leyendo «La realidad virtual se enfría mientras las gafas con IA acaparan el foco»