TECNO en MWC 2026: CAMON 50 Series, fotografía con IA y un ecosistema conectado que apunta a lo premium

En MWC 2026, TECNO quiere que su presencia en Barcelona no se lea solo como “otro lanzamiento de móviles”, sino como la puesta en escena de una estrategia completa alrededor de la inteligencia artificial. Según un comunicado difundido a través de PRNewswire y recogido en el entorno de la GSMA (MWC), la marca presentará la familia CAMON 50 Series como su nuevo escaparate para fotografía móvil y funciones de IA, y lo acompañará con un “ecosistema” de dispositivos y servicios pensados para trabajar en conjunto. La cita clave será el 3 de marzo, con un evento dedicado a detallar su visión y los productos que la sostienen. Continúa leyendo «TECNO en MWC 2026: CAMON 50 Series, fotografía con IA y un ecosistema conectado que apunta a lo premium»

Galaxy S26 vs Galaxy S24: diferencias reales, lo que cambia y cuándo merece la pena el salto

Con cada nueva hornada de móviles de gama alta, la pregunta se repite: ¿estamos ante un cambio que se nota en el día a día o ante un retoque de detalles? Según el análisis publicado por ZDNET tras el evento Samsung Unpacked 2026, la comparación entre Samsung Galaxy S26 y Samsung Galaxy S24 se parece más a cambiar de coche manteniendo la misma carrocería, pero con un motor más moderno y un sistema de asistencia a la conducción más listo. Hay mejoras, sí, aunque no todas justifican pagar un precio de salida que ronda los 1.299 dólares para quien ya tiene un S24 o viene de un modelo relativamente reciente.

La clave aquí es entender qué partes del uso diario dependen del “motor” (procesador y eficiencia), cuáles dependen de la “carrocería” (cámaras y diseño) y cuáles vienen del “software” (funciones que, a veces, terminan llegando a modelos anteriores). Continúa leyendo «Galaxy S26 vs Galaxy S24: diferencias reales, lo que cambia y cuándo merece la pena el salto»

El Pentágono cita al CEO de Anthropic por el pulso sobre los límites de la IA en sistemas clasificados

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha llamado a Washington al director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, para una reunión en el Pentágono centrada en un asunto que suele quedar oculto tras la palabra “innovación”: quién decide, y con qué condiciones, cómo se usa la inteligencia artificial cuando entra en el territorio de lo clasificado. Según informó The New York Times, el encuentro está previsto para el martes y lo encabezará el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en un contexto de presión explícita de la Administración Trump para que las empresas reduzcan restricciones en sus modelos.

La disputa no nace de cero. El año pasado, el Pentágono y Anthropic pactaron un contrato piloto de 200 millones de dólares. La relación parecía encaminada hasta que un memorando fechado el 9 de enero, firmado por Hegseth, pidió a las compañías de IA que eliminaran límites de uso. Ese texto forzó una renegociación, no tanto por la cifra económica como por el precedente: si el Gobierno quiere “caja negra” sin condiciones, o si las empresas pueden exigir reglas de seguridad vinculantes. Continúa leyendo «El Pentágono cita al CEO de Anthropic por el pulso sobre los límites de la IA en sistemas clasificados»

IA y nuevos materiales magnéticos: el atajo hacia imanes sin tierras raras para vehículos eléctricos

Los imanes están tan integrados en la vida cotidiana que casi desaparecen del mapa mental: están en el altavoz del móvil, en los motores que abren y cierran puertas, en equipos médicos, en generadores eólicos y, sobre todo, en muchos motores de vehículos eléctricos. El detalle incómodo es que una parte importante de los imanes más potentes de hoy se apoya en tierras raras, un grupo de elementos que suelen ser caros, con cadenas de suministro vulnerables y, en muchos casos, dependientes de importaciones. Para la industria, esto se parece a construir una casa con un material excelente pero que llega en barcos contados y con precio cambiante: funciona, sí, pero añade incertidumbre a gran escala.

En ese contexto, encontrar alternativas no es un capricho científico; es un movimiento de resiliencia tecnológica. El reto es que no vale cualquier material: un motor de coche o un generador necesita imanes permanentes que mantengan su magnetismo de forma fiable y, además, soporten temperaturas elevadas sin “desinflarse” magnéticamente. Si el magnetismo se pierde con el calor, el sistema deja de rendir como se espera. Es como una goma elástica que se ablanda justo cuando más tensión debe aguantar. Continúa leyendo «IA y nuevos materiales magnéticos: el atajo hacia imanes sin tierras raras para vehículos eléctricos»

AI Impact Summit 2026: el plan de Google para llevar la IA a infraestructuras, ciencia, gobierno y clima

Google ha reunido en India su AI Impact Summit 2026 con un mensaje que sirve como hilo conductor: los avances de la última década en inteligencia artificial ya están ayudando a afrontar retos grandes —salud, ciencia, productividad pública, energía—, pero el siguiente paso es que esos beneficios sean accesibles para más países, instituciones y comunidades. En la colección de anuncios publicada en The Keyword, la compañía presenta un paquete que mezcla alianzas globales, inversión, investigación y nuevas infraestructuras digitales, con India como escenario y a la vez como socio estratégico.

La foto completa recuerda a una caja de herramientas: no es un único “gran lanzamiento”, sino varias piezas que, juntas, buscan que la IA aplicada sea más útil en lo cotidiano. Desde cables submarinos que sostienen la conectividad hasta convocatorias de financiación para laboratorios, pasando por acuerdos para agricultura o energía renovable, el objetivo es que la tecnología no se quede en el laboratorio ni en un puñado de mercados. Continúa leyendo «AI Impact Summit 2026: el plan de Google para llevar la IA a infraestructuras, ciencia, gobierno y clima»

Fusión nuclear: por qué el “sol artificial” de China y la IA están cambiando el ritmo de esta carrera energética

La fusión nuclear es el proceso que mantiene encendidas a las estrellas: dos núcleos atómicos ligeros se unen para formar uno más pesado y, en ese “pegado”, liberan energía. La idea suena casi poética, pero es pura física. Parte de la masa “desaparece” y se convierte en energía, tal como describe la ecuación E=mc² atribuida a Einstein. A diferencia de la fisión nuclear (la tecnología de las centrales actuales, basada en partir núcleos pesados), la fusión busca hacer lo contrario: unir.

La promesa es tentadora para cualquier debate sobre transición energética: combustible muy abundante, emisiones directas prácticamente nulas en la generación y una densidad energética enorme. El Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA) lo resume con una comparación difícil de ignorar: por kilogramo de combustible, la fusión podría producir casi cuatro millones de veces más energía que el carbón o el petróleo. En términos cotidianos, es como pasar de calentar una casa con cerillas a hacerlo con un pequeño calentador que no se agota.

La receta más mencionada para una futura planta eléctrica es la mezcla de deuterio y tritio, dos isótopos del hidrógeno. El deuterio se puede obtener del agua; por eso aparecen analogías llamativas como la de que unos litros de agua de mar podrían equivaler, energéticamente, a enormes cantidades de gasolina. Es una forma de decirlo, no una invitación a llenar bidones de océano: el reto no es “tener combustible”, sino crear y mantener las condiciones extremas para que la reacción ocurra de manera controlada y útil. Continúa leyendo «Fusión nuclear: por qué el “sol artificial” de China y la IA están cambiando el ritmo de esta carrera energética»

La Genesis Mission: una apuesta por meter inteligencia artificial en el método científico

La administración Trump ha puesto nombre y ambición a un plan que suena a “proyecto paraguas”: la Genesis Mission, un esfuerzo federal para incorporar IA en la investigación científica con una escala que el Departamento de Energía (DoE) compara, por intención y coordinación, con grandes programas históricos. La idea central es sencilla de explicar con una imagen cotidiana: si hoy muchos laboratorios trabajan como cocinas separadas, con recetas guardadas en cajones distintos, Genesis quiere una “mesa de trabajo compartida” donde modelos, datos y simulaciones se conecten y aceleren el ritmo de descubrimiento.

Según explicó el DoE en un documento de 26 páginas difundido el 13 de febrero de 2026 y recogido por The Register, el objetivo político-tecnológico que enmarca todo es elevar la productividad en I+D de Estados Unidos y duplicar su impacto en un plazo de una década. Ese enunciado es deliberadamente amplio: no promete un invento concreto, promete velocidad. Y ahí está el punto delicado: la velocidad en ciencia no se compra solo con software; requiere datos de calidad, infraestructura, talento y tiempo de validación. Continúa leyendo «La Genesis Mission: una apuesta por meter inteligencia artificial en el método científico»

DES2026 cumple diez años y se convierte en un “evento de eventos” para empresas que quieren competir mejor

La décima edición de DES – Digital Enterprise Show llega con una decisión clara: dejar de ser un gran paraguas tecnológico para transformarse en una plataforma multi-especialista. La cita será del 9 al 11 de junio de 2026 en Málaga, y la organización plantea un modelo que se parece más a un gran centro comercial de innovación que a una feria tradicional: en lugar de una única propuesta generalista, el visitante podrá entrar directamente en “tiendas” temáticas dedicadas a áreas concretas como inteligencia artificial, ciberseguridad, cloud computing y comercio electrónico.

La lógica es sencilla. En un entorno en el que la tecnología avanza como una autopista con muchos carriles, las empresas no siempre necesitan “más tecnología”, sino identificar cuál es la herramienta exacta que les ayuda a ganar eficiencia, reducir riesgos o vender mejor. Según explica Sandra Infante, directora de DES, el objetivo pasa por una “hiper-especialización” que mejore la experiencia del visitante y permita conectar innovación, conocimiento y talento con oportunidades reales de transformación. Continúa leyendo «DES2026 cumple diez años y se convierte en un “evento de eventos” para empresas que quieren competir mejor»

Cuando la inteligencia artificial inquieta: qué hay detrás de la ansiedad por la IA y cómo convivir con ella

Hay una inquietud nueva que aparece en conversaciones cotidianas, en consultas médicas y en reuniones de trabajo: una especie de cosquilleo mental que no llega a ser pánico, pero tampoco se va. Se parece a esa sensación de entrar en tu app bancaria y descubrir que han movido todos los botones: sabes que sigue siendo “tu banco”, pero te sientes menos seguro. A eso mucha gente ya le pone nombre: ansiedad por la IA.

En un texto difundido por la University of Melbourne, el médico Grant Blashki describe esa incomodidad persistente como una respuesta lógica a un cambio acelerado que rediseña sistemas sociales y laborales sin que la mayoría sienta que participa en la decisión. Un dato clave ayuda a entenderlo: encuestas recientes muestran que el público general suele estar más preocupado por la inteligencia artificial que los propios expertos, con especial tensión alrededor del empleo y la conexión humana, mientras que la desinformación inquieta a ambos grupos. Continúa leyendo «Cuando la inteligencia artificial inquieta: qué hay detrás de la ansiedad por la IA y cómo convivir con ella»

El auge de la IA y su huella de carbono en EE. UU.: cuánto pesa realmente y qué se puede hacer

La inteligencia artificial se ha colado en tareas tan distintas como filtrar currículos, optimizar rutas de reparto, detectar fraude o ajustar inventarios. Vista desde fuera, parece “magia”: un modelo responde, recomienda o predice en segundos. Por dentro, esa magia tiene un precio muy terrenal: electricidad. Cada consulta, cada entrenamiento y cada despliegue a gran escala se apoya en centros de datos y hardware especializado que consumen energía, y esa energía, según cómo se genere, se traduce en emisiones de CO₂.

Un trabajo publicado en Environmental Research Letters (IOP Publishing) pone números a este debate para el caso de Estados Unidos: si la adopción de IA se expande de forma amplia en la economía estadounidense, las emisiones anuales de dióxido de carbono podrían aumentar en torno a 900.000 toneladas. La cifra del estudio se concreta en unas 896.000 toneladas de CO₂ al año, vinculadas al incremento de demanda eléctrica por esa adopción. Los autores, Anthony R. Harding y Juan Moreno-Cruz, insisten en que el impacto es medible, pero pequeño si se compara con el total del país. Continúa leyendo «El auge de la IA y su huella de carbono en EE. UU.: cuánto pesa realmente y qué se puede hacer»