Harvard instaló cámaras en las clases sin previo aviso con el objetivo de monitorizar la asistencia de los alumnos

Leemos en The Boston Globe una noticia un tanto controvertida, y es que parece ser que la Universidad de Harvard ha llevado a cabo un estudio en el que, mediante una serie de cámaras de seguridad instaladas en cada clase, llevaba un control de la asistencia por parte de los distintos alumnos.

Como era de esperar, el asunto ha levantado algo de controversia entre los alumnos y profesores de la universidad, ya que ninguno fue avisado de que estaban siendo grabados. El estudio, que fue hecho público durante la pasada semana en un evento que tuvo lugar en la universidad, se ha estado llevando a cabo desde la pasada primavera. El objetivo del mismo era lleva a cabo un control de la asistencia a clase de los distintos alumnos, para lo cual las cámaras instaladas se encargaban de tomar fotos de los asistentes cada minuto. Tal y como ha explicado Pedro Bol -vicerrector de la universidad- posteriormente estas imágenes eran analizadas por un software informático para contabilizar el número de asistentes y a continuación, la imagen era borrada. Tal y como han explicado, el motivo por el cual no informaron de la existencia de este programa experimental fue la necesidad de asegurarse de que los datos recogidos eran completamente precisos y no estaban condicionados por el experimento. A pesar de ello, afirman que no se analizó a ningún estudiante o profesor en particular, sino a cada clase en conjunto. Además, los profesores tuvieron posteriormente acceso los resultados del estudio una vez hubo concluido.

A pesar de los motivos existentes detrás del estudio, el conocimiento de la existencia de este tipo de experimentos da lugar a cierta preocupación por parte del público, y es que denota la extrema facilidad con la que distintas organizaciones o empresas pueden llevar a cabo experimentos que involucran a sus clientes o usuarios sin su conocimiento algo que, como recordaréis, recientemente tuvo lugar en Facebook.

Imagen: Jonathan McIntosh de Flickr.

Kilobots: enjambres de robots capaces de formar todo tipo de figuras

 

Un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard lleva años trabajando en un robot de bajo coste al que se conoce con el nombre de Kilobot. La idea es crear un enorme enjambre de Kilobots con el objetivo de que todos los miembros sean capaces de trabajar en equipo y formar todo tipo de figuras, motivo por el cual han fabricado 1024 unidades de Kilobots para comprobar cómo se comportan en grupo.

Para ello, se han basado en el comportamiento de muchas especies animales presentes en la naturaleza (como los pájaros o los peces) que son capaces de agruparse formando diferentes figuras a la vez que se desplazan, todo ello de una forma completamente fluida. Para lograrlo, los robots son capaces de seguir el movimiento de los demás miembros del grupo gracias a la tecnologí­a infrarroja y un sistema de vibración que les permite desplazarse sobre sus patas. Haciendo uso de los transmisores y receptores de la señal infrarroja, son capaces de seguir una jerarquí­a y desplazarse formando todo tipo de figuras. En primer lugar, un pequeño grupo de robots inicia el desplazamiento y, tras enviar las señales infrarrojas, los demás son capaces de seguirles y ubicarse justo a su lado. Pero quizá lo más curioso de los Kilobots no es que sean capaces de seguir a los demás, sino que en caso de averí­a pueden avisar al resto de que no funcionan correctamente. De este modo, los que están operativos lo tendrán en cuenta a la hora de desplazarse para poder continuar su trabajo sin problemas. Además, también destaca su precio, ya que cada unidad tiene un coste de catorce dólares.

Os dejamos con un ví­deo en el que se muestra cómo funcionan:

Desarrollan un robot capaz de plegarse de forma autónoma

Sam Felton, un estudiante de la Universidad de Harvard ha creado, junto con algunos miembros del MIT, un robot capaz de plegarse y desplegarse por si solo, sin intervención humana.

Sus creadores pretendí­an fabricar un robot que fuese fácil de construir y perfectamente asequible, por lo que para ello han utilizado materiales corrientes. La idea de su funcionamiento está basada sobre todo en las asombrosas figuras que se pueden lograr con el origami, el arte japonés que permite crear complejas figuras hechas únicamente de papel. Además, se fijaron también en las formas y movimientos que podemos encontrar en la naturaleza, como por ejemplo, el modo en el que el capullo de una flor se despliega. El robot está fabricado principalmente en papel y, para adquirir su forma, genera calor de forma autónoma, consiguiendo de este modo que el papel recupere su forma. Una vez la ha recuperado (en apenas unos segundos) puede comenzar a desplazarse por si mismo. Sus desarrolladores aseguran que todaví­a queda mucho trabajo por delante, pero, sin duda alguna, se trata del punto de partida de un proyecto que podrí­a tener un gran potencial e infinitas posibilidades, como la exploración espacial, su uso en campos de batalla, el acceso a lugares inaccesibles…

Os dejamos con un ví­deo del mismo para que veáis cómo funciona:

The Harvard Classics: descargar los 51 ebooks con licencia Dominio Público

hardvard

Los primeros Harvard Classics nacieron a principios del siglo XX, cuando en 1909 el presidente de Harvard, Charles W. Elliot, editó la primera versión de la compilación literaria. La intención de Elliot era muy clara: querí­a curar todo el contenido gestionado en Harvard relevante para época, y además pretendí­a crear, en sus palabras, una «universidad portátil» dividida en distintos temas.

Así­ pues, en la antologí­a podí­amos leer sobre la historia de la civilización, religión, filosofí­a, progreso… el mismo Elliot eligió los tí­tulos y la forma que tendrí­an las series, que acabaron siendo una herramienta ideal para todos aquellos curiosos que quisiesen aumentar su conocimiento cultural general. Ahora, la magia de la tecnologí­a nos permite acceder a los 51 volúmenes de forma online, así­ como descargarlos gratuitamente en forma de e-book, siendo la versión editada por el mismo Elliot.

La colección tiene licencia de Dominio Público, por lo que no se trata de piratería, y sí de acceso legal a cultura.

licencia

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Una increí­ble colección, y gratuita, casi impresindible para todos aquellos amantes de la cultura y la literatura.