Hace varios meses os presenté un sistema que era capaz de transformar el CO2 del aire en roca, un prototipo enorme que podría ayudar mucho a reducir la huella de carbono.
Investigadores de la Universidad de Cambridge consiguieron desarrollar un dispositivo de bajo costo, de características similares a una batería, que puede capturar selectivamente el gas de dióxido de carbono mientras se carga.
Durante su uso, cuando se descarga, el CO2 puede liberarse de forma controlada desde este dispositivo y recolectarse para ser reutilizado o eliminado de manera responsable.
Para garantizar su subsistencia, las plantas dependen de un proceso de llamado fijación de carbono, en el que se convierte el dióxido de carbono del aire en biomoléculas ricas en carbono.
Este procedimiento es el fin perseguido por la fotosíntesis, el cual, de acuerdo con una investigación reciente, podría replicarse de manera artificial.
Es cierto que lo de «salvar el mundo» es muy relativo, seguramente sería más exacto decir «salvar a la humanidad» o «mejorar las condiciones de vida en nuestro planeta», pero seguramente todos entendéis de lo que estoy hablando.
Una de las cosas que hay que hacer es reducir la emisión de CO2, otra es reducir la cantidad de plástico, otra es invertir más en proyectos verdes.. en fin, se podría hacer una lista enorme para corregir todo lo que hemos hecho mal durante las últimas décadas, pero vamos a concentrarnos en la primera. Continúa leyendo «¿Cuántos árboles hay que plantar para salvar el mundo? Esta web nos lo dice»
Desde hace varios años, Microsoft está realizando, con éxito, varias campañas que están limpiando su clásica imagen de monopolio cerrado. Cada vez consiguen mostrarse al mundo como se mostraba Google en sus inicios, y hoy lo vuelve a demostrar.
Científicos de la Universidad de Waterloo han creado una «hoja artificial» para combatir el cambio climático: transforma dióxido de carbono (CO2) en un combustible alternativo útil.
La polución presente en las grandes ciudades es un grave problema medioambiental que ya se está tratando de frenar con distintas iniciativas. Nos llama especialmente la atención la idea que ha tenido un grupo de diseñadores de Hong Kong para luchar contra este problema: hacer uso de una especie de robots parásitos capaz de absorber el CO2 para purificar el aire y convertirlo posteriormente en energía.
Esto es exactamente en lo que están trabajando en NAS-DRA, el equipo de diseñadores detrás de este proyecto. Estos robots estarían diseñados para permanecer quietos durante el día en las enormes vayas publicitarias colocadas en los lugares más concurridos de ciudades como Hong Kong. De este modo, durante todo el día estarían absorbiendo a través de unas enormes alas extendidas la polución presente en el ambiente, gracias a una pintura especial. Una vez han terminado las horas de sol, los robots aprovecharían del calor desprendido por las vallas publicitarias para liberar CO2 y alimentar un gran número de pequeñas plantas situadas por toda su superficie. De este modo, el sistema sería capaz de, posteriormente, recoger los residuos orgánicos de estas plantas y utilizar los residuos biológicos de las mismas para generar combustible. Además, la propia energía autogenerada podría ser utilizada por los propios robots, convirtiéndolos en autosuficientes.
Por el momento, se trata de un proyecto en una fase temprana de su desarrollo que está siendo llevado a cabo en la Universidad de California, en Los íngeles. A pesar de ello, se espera comenzar a trabajar con prototipos reales muy pronto.
Energía creada de forma limpia, barata y sencilla, eso es lo que Daniel Nocera muestra en este reportaje de la CNN en el que se muestra un pequeño dispositivo, una «hoja artificial» que es capaz de separar el oxígeno del hidrógeno del agua cuando recibe luz solar.
No es la primera vez en la historia que se intenta realizar la fotosíntesis de forma artificial, de hecho hay un artículo completo en Wikipedia que explica estos intentos, aunque por el artículo de la CNN parece que esta vez estamos hablando de algo más que un simple «intento».
Se trata de una tira de silicio recubierta con compuestos metálicos de bajo costo – un catalizador de fosfato de cobalto que estimula la creación de oxígeno, y una aleación de níquel y zinc que hace lo mismo para el hidrógeno. El proceso sólo consume la energía que recibe del sol, algo que fue poco eficaz cuando se probó la primera vez, en 2008, pero que parece que ahora mejora a la propia naturaleza, aprovechando el 7% de la luz recibida (las hojas de las plantas solo aprovechan el 1%).
El objetivo es que con dos botellas de agua se pueda proporcionar energía para un hogar con una fuente de alimentación de 100 vatios constante, con suficiente hidrógeno embotellado y oxígeno para alimentar la casa durante el día y la noche.
Electricidad inalámbrica, una forma de generar hidrógeno, un combustible extremadamente poderoso que, si este invento continúa desarrollándose, permitirá olvidar las fuentes de energía actuales.
Una vez conseguido el hidrógeno podría combinarse con CO2 para producir el tipo de combustibles líquidos con los que estamos más familiarizados (gasolina o diesel), aunque para realizar ese proceso será necesario avanzar más en la idea.
Como buenos amantes de los mapas que somos, no podemos dejar de hablar de aquéllos que ayudan a entender mejor la situación del planeta en el que vivimos. Para ellos hemos buscado y seleccionado tres mapas que muestran información sobre la emisión de CO2 en diferentes partes del mundo.
Un mapa en el que solo tenemos que pulsar en el país deseado para ver la cantidad de CO2 que se emite en media por persona, ayudando así a determinar cuáles son los países que, proporcionalmente, más contaminan la atmósfera.
Podemos seleccionar países específicos y comparar dos regiones, viendo siempre los datos en forma de ventana emergente. También podemos retroceder en el tiempo, volviendo hasta 1960 para saber cómo estaba la situación en aquellos tiempos.
Un mapa que muestra los nacimientos, las muertes y la emisión de CO2 de diferentes países. Simula datos en tiempo real, pero no es más que una simulación basada en datos 2010. Llama la atención por ser atractiva y por dar una idea de dónde se contamina más en el planeta, pero es más bonita que útil.