En octubre, Estados Unidos aplicó una amplia serie de regulaciones comerciales, con el fin de coartar la presencia de la industria de semiconductores de China, provocando el malestar y desatando las quejas de este sector de la industria.
China, en respuesta a estas medidas, inició a través de su Ministerio de Comercio una disputa en la Organización Mundial del Comercio contra Estados Unidos, por el control establecido sobre la exportación de chips.