Durante años, observar la actividad del cerebro ha sido un ejercicio parecido a intentar seguir una conversación en una discoteca: hay señales valiosas, sí, pero también mucho “ruido” y un foco muy potente apuntando a la pista. La novedad que describe un equipo ligado a Brown University es un cambio de estrategia: en lugar de iluminar el tejido desde fuera, han conseguido que ciertas neuronas actúen como pequeñas bombillas vivas. La técnica se apoya en bioluminiscencia, el mismo fenómeno que hace brillar a algunas medusas o luciérnagas, adaptado con ingeniería molecular para convertir la actividad neuronal en luz visible.
La propuesta no nació ayer. El grupo liderado por Christopher Moore, investigador en ciencia cerebral, llevaba tiempo dándole vueltas a una pregunta simple y ambiciosa: ¿y si el cerebro pudiera “contarnos” lo que hace sin necesidad de dispararle luz desde fuera? Ese planteamiento, que suena casi poético, tiene consecuencias muy prácticas para laboratorios que trabajan con animales vivos y necesitan registrar actividad durante periodos largos sin degradar la señal ni dañar el tejido. Continúa leyendo «CaBLAM: el sensor bioluminiscente que permite ver neuronas “encendiéndose” sin láseres»