Durante años, la publicidad en internet ha vivido de colocar un cartel justo donde miras: el primer resultado de una búsqueda, el vídeo que querías ver, la app gratuita que usas a diario. Con ChatGPT ocurre algo distinto y, por eso, resulta tan atractivo para las marcas: no es una página con huecos para banners, sino una conversación. Y una conversación bien llevada se parece más a hablar con un dependiente que a leer un catálogo. Si quien “aconseja” empieza a cobrar por recomendar, la frontera entre ayuda y venta se vuelve borrosa.
Eso es lo que sugiere una información de The Information, citada por Futurism, sobre conversaciones internas en OpenAI: la compañía estaría explorando fórmulas para integrar anuncios en el producto, con ideas que van desde mostrar formatos patrocinados hasta dar “trato preferente” a respuestas pagadas frente a las orgánicas. Continúa leyendo «El chatbot como escaparate publicitario»