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El carburo de tungsteno ya se puede “imprimir”: así es la técnica que acerca este material extremo a la fabricación por capas
En ingeniería hay materiales que funcionan como el “diamante industrial” de la vida cotidiana: no porque brillen, sino porque aguantan lo que otros no pueden. El carburo de tungsteno-cobalto (WC-Co) es uno de ellos. Se usa en filos de herramientas, insertos de corte y aplicaciones donde incluso los aceros endurecidos se quedan cortos, gracias a su combinación de dureza, resistencia al desgaste y tenacidad. El problema es que esa misma dureza que lo hace deseable lo vuelve poco amigable para fabricar piezas a medida.
En muchas plantas, la ruta clásica para producir piezas de WC-Co se parece a hacer croquetas con una receta estricta: se parte de polvos metálicos, se prensan en un molde y después se “cocinan” en un horno a alta temperatura para que el material consolide. Es un método probado, pero cuando la pieza tiene geometrías complejas o necesita detalles finos, la eficiencia cae. Parte del material no termina donde debería, hay limitaciones de forma, y el rendimiento del proceso —cuánta materia prima se convierte en pieza útil— no siempre es el ideal. Con metales caros como el tungsteno y el cobalto, cada gramo cuenta. Continúa leyendo «El carburo de tungsteno ya se puede “imprimir”: así es la técnica que acerca este material extremo a la fabricación por capas»