Cuando se habla de que el Gran Colisionador de Hadrones (el LHC) “se apaga”, mucha gente imagina un adiós definitivo. Lo que ocurre es más parecido a llevar un coche de competición al taller para cambiarle medio motor, reforzar la suspensión y reprogramar la electrónica: no compite durante un tiempo, pero vuelve con más capacidad.
El LHC es ese anillo subterráneo de unos 27 kilómetros, en la frontera entre Suiza y Francia, que acelera protones casi a la velocidad de la luz para provocar colisiones de partículas. Esas colisiones recrean, de forma controlada, condiciones parecidas a las del universo muy temprano. En 2012, el acelerador se hizo mundialmente famoso por la detección del bosón de Higgs, una pieza clave del modelo estándar que ayuda a explicar por qué las partículas tienen masa, un hallazgo confirmado por los experimentos ATLAS y CMS en el CERN.
El cierre temporal, según se ha explicado en medios como The Guardian y en comunicaciones del propio CERN, no busca frenar la ciencia, sino preparar un salto técnico que multiplique el rendimiento del acelerador durante la próxima década. Continúa leyendo «El LHC apaga motores para ponerse más fuerte: qué cambia en CERN hasta 2030»