Compara tamaños de planetas, nos dice cómo ven los animales, encuentra soluciones a problemas matemáticos, sabe bastante de historia, de geografía, de anatomía… Wolfram es un gran buscador, con una inteligencia que lo transforma en toda una referencia, usado por Siri, por ejemplo, para obtener respuestas a cuestiones específicas.
Y si las decenas de artículos sobre las maravillas de Wolfram no os resultan sorprendentes, aquí os dejamos uno más, donde os informamos que a partir de ahora Wolfram también devolverá letras de las canciones que le indiquemos.
Lo anuncian en su blog como el resultado de una asociación con lyricfind.com, gracias a la cual podemos ver letras de miles de títulos de varias épocas.
Pero no se limitan a eso, permiten también generar nubes de palabras para verificar cuáles son las más usadas en las canciones, e incluso comparar letras o echar un vistazo a las carátulas de los discos que las lanzaron.

Aquí tenéis un ejemplo con la canción Bohemian Rhapsody, de Queen, mostrando las diferentes secciones de toda la información que es capaz de obtener en esta primera versión.
Cuando me preguntan algo relacionado con la comparación entre Google y Wolfram suelo responder siempre lo mismo: Google me da enlaces, Wolfram me da respuestas. Con Google consigo crear mi propia respuesta, elaborar el tema, encontrar asuntos relacionados y formar una opinión, con Wolfram obtengo lo que quiero de forma rápida y concreta, sin opciones, sin rodeos, y eso es algo que a veces se agradece.
Siguiendo con la sana e inocente intención de conquistar el mundo, Google presenta su buscador de hoteles para móviles.





Bing también dispone de su propio servicio de ofertas de compras que reúne ofertas de plataformas como Groupon, Living Social y Restaurant.com, entre otros, alcanzando más de 200.000 ofertas de más de 14.000 ciudades de Estados Unidos. En principio todo parece ser interesante, pero hay algunos motivos que pueden frenar a los usuarios acceder a dichas ofertas, como pueda ser la inflexibilidad de cancelación por cualquier cuestión, o el hecho de tener que imprimir un número máximo de cupones o mostrar los codigos QR para establecer los correspondientes canjes.