Tesla apaga el Cybertruck: reducirá su producción en 2027 para fabricar más robotaxis

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Un taxi compacto toma el lugar de una camioneta en una fábrica, metáfora del cambio hacia más robotaxis.

Tesla dejará de fabricar la mayoría de los Cybertruck en su planta de Giga Texas hacia mediados de 2027 para hacer hueco a una mayor producción del Cybercab, su robotaxi de dos plazas. Lo anunció el consejero delegado, Elon Musk, en X este 6 de noviembre, hablando de «reducir la producción del Cybertruck en la Gigafactory de Texas» «para dejar sitio a una mayor producción del Cybercab». Lo recogen TheNextWeb y TechCrunch.

Musk no aclaró si la producción terminará del todo. Pero el mensaje de fondo es claro: el camión que iba a ser el vehículo de masas de Tesla se convierte en una nota a pie de página.

¿Cuántos Cybertruck se han vendido en realidad?

Decenas de miles en tres años, muy lejos de lo prometido. En 2023, Musk llegó a decir que Tesla podría vender entre 250.000 y 500.000 Cybertruck al año. La realidad, desde que empezaron las entregas a finales de ese año, se cuenta en decenas de miles.

Tesla no reporta las ventas del Cybertruck por separado: las agrupa con el Model S, el Model X y el Semi, una categoría que cayó un 48 % interanual en el tercer trimestre, hasta 8.295 vehículos. A partir de esas cifras, el medio especializado Electrek estima unas 70.000 entregas en tres años. Para una compañía que prometía medio millón al año, es un fracaso comercial en toda regla, del mismo tipo de brecha entre la promesa y la entrega que arrastra el robot Optimus, del que Tesla fabrica cientos por semana pero cuyas manos siguen fallando.

¿Por qué no funcionó?

Por un diseño que divide, un precio que no paró de subir y un contexto político que lo volvió un blanco. El Cybertruck incumplió casi todo lo que prometió en su presentación de 2019: iba a costar menos de 40.000 dólares (unos 35.800 euros) y ofrecer hasta 500 millas de autonomía, y llegó con dos años de retraso, a unos 60.000 dólares y con menos autonomía.

Hoy la versión más barata cuesta 74.990 dólares (unos 67.200 euros), tras una subida de 5.000 dólares en agosto. A eso se suma un factor que Tesla no suele reconocer: según TechCrunch, la actividad política de Musk en 2024 y 2025 convirtió el camión en objetivo de protestas, lo que no ayudó a un producto ya de por sí polarizador. El deterioro comercial de Tesla no es nuevo; ya se vio cuando Google y Tesla se desplomaron en bolsa y la compañía entró en flujo de caja libre negativo.

¿Hacia dónde mira ahora Tesla?

Hacia los robotaxis y los robots humanoides, no hacia los coches. El hueco que deja el Cybertruck lo ocupará el Cybercab, el robotaxi de dos plazas que, según TechCrunch, ya lleva pasajeros en Austin desde hace unos dos meses y que Tesla planea extender a Dallas a finales de mes.

No es un movimiento aislado. Antes, Tesla dejó de producir el Model S y el Model X y usó ese espacio para fabricar robots Optimus. La empresa está volcando cada vez más recursos en IA y robótica, la misma apuesta que hay detrás de TERAFAB, la fábrica de chips de 25.000 millones de dólares que Musk anunció para Tesla, SpaceX y xAI.

Mi lectura es que apagar el Cybertruck es, más que una decisión industrial, una confesión. Tesla admite que su último coche nuevo no encontró mercado y, en lugar de insistir, reorienta la fábrica hacia la promesa que hoy sostiene su valoración: los robotaxis y los humanoides. Tiene lógica financiera —no tiene sentido fabricar un vehículo que no se vende—, pero conviene no perder de vista el patrón. Tesla lleva años vendiendo el futuro (el robotaxi, el robot) mientras el presente (los coches) se enfría, y el Cybercab todavía tiene que demostrar que es un negocio y no otra presentación espectacular. El Cybertruck también iba a cambiarlo todo. Terminó siendo el recordatorio de que, en Tesla, la distancia entre el anuncio y la carretera suele medirse en años y en promesas incumplidas.