Microsoft ya ha retirado Publisher: cómo abrir y conservar tus archivos .pub gratis con LibreOffice

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Una carpeta abierta recibe una página maquetada, como los archivos de Publisher que LibreOffice puede abrir.

Microsoft Publisher llega al final de su vida en octubre de 2026: deja de incluirse en Microsoft 365 y sus suscriptores ya no pueden abrir ni editar archivos .pub con él, según Microsoft. The Document Foundation, la organización detrás de LibreOffice, ha aprovechado para recordar que su suite abre esos archivos gratis desde hace años.

Se ha llegado a presentar como una novedad de LibreOffice, pero no lo es: la importación de archivos de Publisher llegó con LibreOffice 4.0 en febrero de 2013, según el anuncio de aquella versión.

¿Qué pasa con Publisher y tus archivos?

Para los suscriptores de Microsoft 365, Publisher deja de estar disponible de forma escalonada a partir del 1 de octubre, y Microsoft recomendaba convertir los archivos antes de esa fecha. El fin afecta a Publisher para Microsoft 365 y a las versiones 2021, 2019, 2016, 2013, 2010 y 2007. En el caso de la versión de pago único, el soporte termina el 13 de octubre, cuando expiran Office LTSC 2021 y Office 2021, según el ciclo de vida oficial.

La propuesta de Microsoft es convertir los archivos: a PDF para verlos e imprimirlos, o a Word para editarlos, y usar Word, PowerPoint o las plantillas de Microsoft Create para los nuevos diseños. El problema, según The Document Foundation, es que Word no conserva bien las maquetaciones complejas.

¿Cómo se abre un .pub con LibreOffice?

Con LibreOffice Draw, la herramienta de dibujo de la suite. En un artículo del 14 de octubre, Italo Vignoli, de The Document Foundation, la describe como «la forma más rápida» de abrir, ver y editar un archivo de Publisher. Reconoce que Draw no es un programa de maquetación, pero sirve para documentos cortos, como un boletín de pocas páginas o un documento de una sola página.

El truco está en una biblioteca llamada libmspub, creada mediante ingeniería inversa por el Document Liberation Project, que también usa el programa de maquetación libre Scribus. La recomendación de The Document Foundation es abrir los archivos y guardarlos en el formato abierto ODF, para no depender de nuevo de una sola empresa.

El argumento de fondo lo resume Vignoli con una pregunta sobre quién decide si podrás abrir tus documentos en el futuro: si el formato es propietario, decide el fabricante; si es estándar y abierto, como ODF, decides tú.

La última versión de la suite, LibreOffice 26.8, no trae cambios en este terreno. Para quien busque alternativas más amplias a Office, hay opciones como ONLYOFFICE Docs o los recientes clones de código abierto de Word, Excel y PowerPoint, aunque estos aún están en fase alfa.

Mi lectura es que el aviso de The Document Foundation es oportunista, pero útil: mucha gente tiene archivos .pub de hace años, de folletos, invitaciones o boletines, y descubrirá este mes que su programa ya no los abre. La lección va más allá de Publisher. Cada vez que un fabricante retira un programa, los documentos guardados en su formato propietario quedan a merced de terceros; convertir hoy los archivos importantes a un formato abierto es la forma más barata de no volver a pasar por esto.