Brandon Thomas, el desarrollador detrás de ArtCraft, ha publicado WordCraft, GridCraft y DeckCraft, tres aplicaciones gratuitas y de código abierto que imitan a Word, Excel y PowerPoint. Abren y guardan .docx, .xlsx y .pptx, pero de compatibilidad total, nada: las tres están en alfa, y, a 15 de octubre, sus propios repositorios estiman que están entre un 50 % y un 60 % preparadas para trabajo real. Tampoco hay ataque frontal a Microsoft 365. Es un proyecto abierto, temprano y muy ambicioso, escrito en Rust con ayuda de Claude.
La noticia la han recogido medios como Tom’s Hardware y TechRadar, y la información técnica está en la página oficial de las Crafting Apps de ArtCraft y en los repositorios de GitHub de cada aplicación.
¿Qué son WordCraft, GridCraft y DeckCraft?
Son tres de las 13 aplicaciones que ArtCraft agrupa bajo el nombre de Crafting Apps, todas nativas, de código abierto y escritas en Rust. La familia empezó replicando Adobe (PhotoCraft, VectorCraft, FilmCraft, LightCraft o PdfCraft) y ahora salta a la ofimática.
- WordCraft: procesador de textos con cinta de opciones, estilos, tablas, control de cambios, referencias y combinación de correspondencia. Abre y guarda .docx de forma nativa, importa y exporta .odt, .rtf, .html, .md y .txt, y exporta a PDF.
- GridCraft: hoja de cálculo con barra de fórmulas, más de 500 funciones, matrices dinámicas, tablas dinámicas y gráficos. Su formato nativo es .xlsx.
- DeckCraft: presentaciones con patrones de diapositiva, temas, más de 150 formas vectoriales, transiciones, animaciones y vista del moderador. Abre y guarda .pptx.
Las tres se pueden descargar para macOS, Windows y Linux, y la web oficial también ofrece versión para navegador. La versión publicada en las páginas de descarga es la 0.5.0.
¿Son realmente compatibles con los archivos de Office?
Parcialmente, y lo dicen sus propios autores. El README de GridCraft lo resume sin rodeos: «el flujo de trabajo básico funciona de principio a fin, pero la profundidad, la fidelidad y la compatibilidad de archivos todavía son toscas».
Estas son las estimaciones que publican los repositorios a 15 de octubre de 2026, unas cifras que sus autores actualizan con frecuencia:
- WordCraft: en torno al 60 % del camino para sustituir a Word en trabajo real, con un 88 % de las funciones de la cinta de Word cubiertas. Antes de la beta, la hoja de ruta exige conservar gráficos y SmartArt al abrir y guardar, y acercar la paginación a la de Word.
- GridCraft: alrededor del 50 % listo para trabajo real. Soporta 513 de las 523 funciones de hoja de cálculo de Excel, pero los .xls antiguos se abren sin formato ni objetos.
- DeckCraft: cerca del 55 % listo para trabajo real y un 84 % de cobertura de funciones de PowerPoint. La prensa que cubrió el lanzamiento citaba un 79 %; la cifra del repositorio ha cambiado desde entonces.
IBTimes subraya que son estimaciones de los propios desarrolladores, no pruebas auditadas. Su consejo es sensato: probar con copias de tus archivos y revisar saltos de página, fórmulas, gráficos, control de cambios y animaciones antes de fiarte.
¿Qué papel ha tenido Claude en el desarrollo?
Uno grande, aunque nadie ha medido cuánto. TechRadar explica que Thomas ha usado Claude, de Anthropic, para la mayor parte del trabajo de estos proyectos, y TechSpot y ProPakistani concretan que el modelo fue Claude Opus 5.5. Según IBTimes, el historial de commits en GitHub no deja claro cuánto código escribió, revisó o probó Thomas en persona.
Thomas no es un recién llegado: ProPakistani lo presenta como ingeniero con unos 15 años de experiencia, antiguo CEO de Storyteller.ai y exingeniero de Square. Ante las críticas que tachan sus apps de «vibe coding» o «AI slop», respondió en X que sabe programar.
Hay un detalle más interesante que el debate sobre quién tecleó cada línea. Las aplicaciones están pensadas para que las manejen agentes de IA: WordCraft expone cientos de comandos (389 según su web y 422 según su repositorio a 15 de octubre) a través de una CLI, un canal de control JSON y un servidor MCP, y DeckCraft supera los 200. En la práctica, cada botón de la cinta se puede pulsar desde un script o un agente.
¿Por qué no es un rival de Microsoft 365?
Porque juega en otra liga. Microsoft 365 es una suscripción con servicios en la nube pensada también para empresas. Las Crafting Apps, en cambio, son aplicaciones locales y de código abierto que los propios autores siguen considerando una alfa. Se parecen más a LibreOffice que a la suite de Microsoft.
Y con LibreOffice tiene Thomas una cuenta pendiente. «Odio LibreOffice. Una vez me destrozó un trabajo de 40 páginas la semana de entrega, en plena época de exámenes», escribió en redes sociales en un mensaje que recoge TechRadar. Ese mismo medio cita las críticas de quienes le reprochan recurrir al vibe coding en lugar de apoyar proyectos libres ya existentes, como LibreOffice, GIMP o Thunderbird. Quien quiera comparar tiene la evolución de LibreOffice como suite ofimática de código abierto, y las formas de usar Microsoft Word gratis que ya existen.
La licencia es doble, MIT o Apache-2.0, a elección del usuario. El modelo de negocio de ArtCraft está en otra parte: su estudio de imagen y vídeo con IA tiene planes de pago desde 10 dólares al mes (unos 8,70 euros), con descuento temporal en la web. Las aplicaciones de ofimática no cuestan nada.
Lo que más me interesa de WordCraft y compañía no es que vayan a jubilar a Word, porque no lo van a hacer pronto. Es la velocidad. Un desarrollador apoyado en un modelo de IA ha montado tres aplicaciones que ya abren y guardan formatos de Office, con licencia permisiva y preparadas para agentes, y lo ha hecho mientras seguía clonando Adobe. Si eso se sostiene, el foso de las suites ofimáticas ya no estará en el código, sino en la fidelidad de formato, el soporte y la confianza.
Y ahí la pregunta incómoda es la del mantenimiento: ¿quién arregla el documento roto de un cliente a las once de la noche cuando el autor ya está clonando AutoCAD? Para jugar, probar flujos con agentes o editar documentos sencillos, merecen una descarga. Para el contrato que tienes que entregar mañana, todavía no.
