PhoneBot: el humanoide de la UCLA que usa un móvil Android como cerebro y cuyo cuerpo cuesta unos 400 dólares

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Un móvil antiguo montado sobre patas mecánicas representa el teléfono que sirve de cerebro a PhoneBot.

Un equipo de la UCLA ha construido un robot humanoide bípedo de 48 centímetros cuyo cerebro es un móvil Android normal y corriente. Se llama PhoneBot, pesa 1,8 kilos con el teléfono incluido y su cuerpo cuesta unos 400 dólares (≈ 350 euros), sin contar el móvil. Es hasta 35 veces más barato que otros humanoides pequeños de investigación.

El trabajo está descrito en un preprint publicado en arXiv el 6 de octubre de 2026, firmado por Ruochen Hou, Quanyou Wang, Daniel Koh y Dennis W. Hong, del Robotics and Mechanisms Laboratory (RoMeLa) de la UCLA. Es un preprint: todavía no ha pasado revisión por pares.

La idea es sencilla y por eso funciona: casi todo lo caro de un robot (sensores de movimiento, cámara, procesador, conectividad) ya lo llevas en el bolsillo.

Cómo funciona un robot que usa el móvil como cerebro

El teléfono va montado en el torso y hace de ojos, de oído del equilibrio y de cerebro. Su unidad de medida inercial (IMU) informa de la inclinación y la rotación; su cámara trasera ve; su procesador ejecuta la red neuronal que decide dónde poner cada articulación; y su pantalla táctil sirve como panel de control.

Lo que el móvil no hace es mover los motores directamente. Según el paper, envía las posiciones de las articulaciones por Wi-Fi a un pequeño ordenador de placa única instalado en el cuerpo, que las reenvía a los servos. Los autores explican que es una decisión deliberada para evitar las limitaciones de las conexiones por cable y para que la plataforma sea compatible con distintos teléfonos.

El cuerpo lleva 13 servomotores DYNAMIXEL XL430-W250-T, de 23,90 dólares cada uno: seis por pierna (cadera, rodilla y tobillo) y uno que gira el torso. Ese giro permite que la cámara siga a una persona sin que el robot tenga que mover los pies. Los motores son, según el propio paper, el principal coste de la plataforma.

La conversación tampoco corre entera en el teléfono. El reconocimiento de voz (whisper.cpp) y el modelo de lenguaje funcionan en un portátil cercano, al que el móvil se conecta por Wi-Fi, y la respuesta se reproduce con síntesis de voz por el altavoz del teléfono.

¿Por qué un humanoide de 400 dólares importa para la investigación?

Porque el precio es lo que hoy deja fuera a muchas aulas y laboratorios. La tabla comparativa del paper sitúa a PhoneBot frente a otros humanoides pequeños de investigación:

  • ROBOTIS OP3: 51 cm y 13.800 dólares.
  • BRUCE: 70 cm y 9.000 dólares.
  • ToddlerBot: 56 cm y 6.000 dólares.
  • Berkeley Humanoid Lite: 80 cm y 5.000 dólares.
  • HighTorque Mini Pi: 52 cm y 3.500 dólares.
  • PhoneBot: 48 cm y unos 400 dólares, sin móvil.

La comparación no es del todo justa, y conviene decirlo: casi todos los demás tienen más grados de libertad (entre 16 y 30, frente a los 13 de PhoneBot; solo el Mini Pi se queda en 12), y PhoneBot no tiene brazos. Pero el salto de precio es tan grande que cambia la pregunta. Ya no es «¿podemos permitirnos un humanoide?», sino «¿cuántos podemos montar?». Va en la misma línea que proyectos abiertos como HopeJR, el humanoide de código abierto por menos de 3.000 dólares, o Bridge, el humanoide de 88 centímetros de Zeroth, pero apretando todavía más el coste.

Los autores publican el diseño de hardware y el software como código abierto, con la web del proyecto en phonebot.dev, y lo orientan a educación, investigación y prototipado rápido.

¿Sirve cualquier móvil Android?

No está demostrado que sirva cualquiera, pero sí que valen móviles baratos o viejos. El equipo probó la aplicación en cuatro teléfonos: un Honor 9 de 2017 de segunda mano y tres móviles de prepago de entre 50 y 90 dólares (un moto g 2025, un Galaxy A16 5G y un moto g 2024).

Los cuatro ejecutaron las funciones básicas: lectura de la IMU a 200 Hz, comunicación con los motores, la red neuronal de locomoción, la visión y la interacción. La única excepción fue el mapeado con ARCore en el Honor 9, que no funcionó porque ese terminal de Huawei no tiene los servicios de Google en Estados Unidos.

Es una buena noticia para la segunda vida de los móviles que acumulamos en un cajón, una idea que en wwwhatsnew ya exploramos cuando hablamos de convertir tu viejo smartphone en el cerebro del hogar inteligente.

Cómo aprendió a andar

La marcha se entrenó por aprendizaje por refuerzo en simulación (MuJoCo/MJX), con un modelo que reproduce los límites reales de los servos: un par máximo de 1,4 N·m, su velocidad y la holgura de los engranajes. Así, lo que el robot aprende en el simulador es algo que sus motores pueden ejecutar de verdad. Un truco de «espejo» sagital, que intercambia los lados izquierdo y derecho durante el entrenamiento, mejoró la eficiencia y la simetría de los pasos.

En las pruebas físicas, PhoneBot anduvo, se levantó desde el suelo y siguió a una persona con la cámara. El paper reconoce sus límites sin rodeos: no tiene brazos, solo se ha entrenado en suelo plano y la poca fuerza de los servos limita la carga y los movimientos dinámicos. El trabajo futuro pasa por terreno irregular y brazos ligeros.

Mi lectura es que PhoneBot no va a competir con los humanoides industriales que vemos en fábricas, ni lo pretende. Su valor está en otra parte: demuestra que el hardware más caro de la robótica de investigación ya está fabricado en masa y metido en un bolsillo, y que lo que faltaba era el diseño para aprovecharlo.

Si el proyecto cumple lo que promete en código abierto, el humanoide de bajo coste deja de ser una pieza de laboratorio bien financiado y pasa a ser algo que un instituto puede montar con un presupuesto modesto y los móviles viejos de sus alumnos. Esa es la apuesta, y me parece la parte más interesante de todo el trabajo.