El Departamento de Energía de EE.UU. presta 1.900 millones para reactivar la central nuclear de Iowa que Google comprará durante 25 años

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Pintura digital expresiva de un minirreactor nuclear costero con torre de refrigeración y líneas eléctricas, inspirado en el SMR chino Linglong-1 en Hainan, con colores cálidos y vibrantes en un paisaje marítimo al atardecer.

La central nuclear de Duane Arnold, en Iowa, cerró en 2020 después de que una tormenta dañara las instalaciones. Tenía licencia para funcionar hasta 2034. El Departamento de Energía de EE.UU. anunció el 8 de septiembre el cierre formal de un préstamo de hasta 1.900 millones de dólares a NextEra Energy para reiniciarla. El motivo práctico del préstamo: Google firmó en octubre de 2025 un contrato de 25 años para comprar la mayor parte de su producción eléctrica.

Duane Arnold tiene 615 megavatios de capacidad —14 más que cuando cerró—, equivalente al consumo de casi 500.000 hogares. NextEra espera que esté de nuevo en línea a finales de 2028 o principios de 2029, sujeto a las aprobaciones del regulador nuclear (NRC). La Comisión tiene que aprobar tres modificaciones de licencia; el plazo previsto para todas ellas es antes de enero de 2028.

¿Por qué tiene sentido para Google y qué se sabe de los centros de datos asociados?

La estructura de este acuerdo es similar al que hicimos en wwwhatsnew.com al analizar la apuesta de Amazon por la energía nuclear modular para sus centros de datos de IA: las grandes tecnológicas necesitan electricidad firme, limpia y en cantidades masivas para su infraestructura de IA. La nuclear ofrece exactamente eso. Renovables y gas natural ofrecen velocidad, pero no la previsibilidad de una central nuclear con un PPA a 25 años.

Google ya tiene planes para construir hasta seis centros de datos cerca de la planta en el condado de Linn, Iowa. La lógica es la misma que en Finlandia: reducir la distancia entre la fuente de energía y el consumidor para minimizar pérdidas en la red y simplificar la infraestructura de transmisión. La Cooperativa Central de Energía de Iowa, propietaria del 30% de la planta, también recibirá parte de la energía bajo los mismos términos; NextEra está comprando su participación para tener el 100% del control.

El subdirector del Departamento de Energía, James Danly, encuadró el préstamo en la agenda nuclear del gobierno Trump: «Devolver 615 megavatios de generación base fiable reducirá los costes de electricidad.» Pero cuando TechCrunch preguntó cómo exactamente bajaría la factura de los hogares, el departamento declinó explicarlo. La energía de Duane Arnold irá mayoritariamente a Google, no a los consumidores de Iowa.

Es el mismo debate que surge siempre que una empresa tecnológica cierra un acuerdo de energía limpia: la industria tecnológica lleva años en una ofensiva de relaciones públicas para convencer a las comunidades locales de que los centros de datos y las infraestructuras energéticas asociadas benefician a todos. Zuckerberg mencionó en su entrevista en Sources de esta semana que Meta comprometió decenas de años con una comunidad de Louisiana y que eso se tradujo en 50.000 dólares de bono para los profesores locales. La narrativa del beneficio difuso es real pero difícil de cuantificar.

¿Qué queda de los reactores inactivos en EE.UU. y qué viene después?

Este es el tercer reinicio bajo la administración Trump: Palisades (Michigan), el Crane Clean Energy Center —antigua Three Mile Island— que recibió 1.000 millones en noviembre, y ahora Duane Arnold. Un análisis de Utility Dive encontró que no quedan más de uno o dos candidatos realistas adicionales en EE.UU. Los reactores que llevan más tiempo cerrados requieren mucho más trabajo de remediación.

Eso empuja la inversión hacia nuevos reactores, que llevan décadas en construcción. Amazon respaldó a X-energy para pequeños reactores modulares. Las facturas de electricidad en EE.UU. ya están subiendo por el consumo de los centros de datos de IA: el análisis del operador de red PJM mostró incrementos de 17 a 27 dólares mensuales en ciudades como Filadelfia y Columbus. La deuda política que acumula el sector con los consumidores de electricidad en EE.UU. crecerá a medida que crezcan los centros de datos; Duane Arnold es un parche limpio, no una solución estructural.

La escala de la operación de Duane Arnold merece contextualizarse. El préstamo del DOE de 1.900 millones es el capital de deuda; el coste total de la remodelación y puesta en marcha de la planta probablemente sea mayor. NextEra, que también tiene el acuerdo de 67.000 millones de dólares para comprar Dominion (la segunda empresa eléctrica de EE.UU.), está construyendo una posición dominante en la generación de electricidad para centros de datos. La combinación de Duane Arnold para Google más el campus de datos de Kentucky con Brookfield dibuja una empresa que ya no es solo una utility: es una proveedora de infraestructura energética dedicada a la IA.

Para Google, el acuerdo de Iowa complementa el anuncio de Finlandia (€13.000 millones, contrato nuclear con Loviisa) que cubrimos ayer. La estrategia es consistente: asegurar electricidad firme y libre de carbono mediante contratos de largo plazo con plantas nucleares existentes, en lugar de depender de la red general o de contratar energías renovables intermitentes. En Iowa, Google tiene hasta seis centros de datos planeados cerca de Duane Arnold; en Finlandia, los está construyendo en Kajaani, Muhos, Vaala y Hamina.

El timing del préstamo también tiene una lectura política. La administración Trump encuadró el anuncio dentro de su agenda de expansión nuclear y reducción de costes energéticos. El DOE dijo que el préstamo es parte de un programa más amplio: 17.500 millones para 10 nuevos reactores grandes anunciados en junio. La industria nuclear lleva una década intentando restablecer su credibilidad después de Fukushima y las sobrestimaciones de coste de proyectos como Vogtle en Georgia. Tener a Google y NextEra como socios de referencia es exactamente el tipo de historia que el sector necesitaba.

Hay un punto que el Departamento de Energía no ha explicado bien y que TechCrunch marcó explícitamente: si Google compra la mayor parte de la energía de Duane Arnold durante 25 años, ¿cómo reduce eso las facturas de los hogares de Iowa? La respuesta teórica es que traer más generación a la red reduce la presión sobre la capacidad disponible y baja los costes de mercado. Pero esa lógica funciona cuando la nueva generación entra a la red en condiciones de mercado normales, no cuando está vendida de antemano a un comprador privado. NextEra ha dicho que los clientes residenciales del cooperative que tenía el 30% de Duane Arnold no pagarán ningún coste adicional. Pero el beneficio positivo que el gobierno prometió tampoco está garantizado. El modelo de negocio de los contratos energéticos a largo plazo con tech companies funciona para el accionista de NextEra y para Google; la pregunta de si funciona también para el contribuyente que financió el préstamo sigue abierta.