El crecimiento de la IA se parece cada vez más a una gran ciudad en hora punta: no basta con tener más coches si las carreteras, los aparcamientos y las gasolineras no dan abasto. Con esa lógica, Nvidia anunció una inversión de 2.000 millones de dólares en CoreWeave para impulsar el plan de la compañía de sumar más de 5 gigavatios de potencia de computación orientada a IA antes de 2030, según informó TechCrunch. En vez de limitarse a vender chips, el gigante de los semiconductores está empujando también la infraestructura que permite que esos chips trabajen a pleno rendimiento: centros de datos con terreno, electricidad y diseño pensados específicamente para cargas de entrenamiento e inferencia.
La operación se materializa con la compra de acciones Clase A de CoreWeave a 87,20 dólares por título. Es una señal clara: Nvidia no solo quiere seguir siendo el proveedor de palas en la “fiebre del oro” de la IA; también quiere que haya suficientes minas abiertas para que esas palas se usen sin descanso.
“Fábricas de IA”: cuando el centro de datos deja de ser un almacén de servidores
Una de las ideas más repetidas en esta etapa del sector es la del centro de datos como “AI factory”, un concepto que CoreWeave y Nvidia planean desarrollar conjuntamente. La metáfora tiene sentido: una fábrica no es solo el edificio, sino la línea de montaje, el suministro de materiales, los procesos y la logística. En el mundo de la IA, esa “línea” incluye desde el cómputo con GPUs hasta redes de alta velocidad, almacenamiento optimizado y software capaz de exprimir cada vatio.
En el acuerdo, CoreWeave integrará tecnología de Nvidia “a lo ancho” de su plataforma. Eso incluye la arquitectura Rubin, llamada a suceder a Blackwell; los sistemas Bluefield para funciones de red/almacenamiento; y Vera, la nueva línea de CPU de Nvidia. Traducido al día a día: no se trata de comprar unas tarjetas gráficas potentes y ya, sino de construir un sistema completo en el que cada pieza esté pensada para mover datos rápido, alimentar modelos grandes y evitar que el rendimiento se quede atascado por un componente secundario.
Deuda, escrutinio y una apuesta que busca credibilidad
La noticia llega en un momento delicado para CoreWeave. En los últimos meses, la empresa ha recibido críticas por haber levantado miles de millones en financiación basada en deuda para seguir expandiendo su operación de data centers. Según datos de PitchBook citados por TechCrunch, CoreWeave tenía 18.810 millones de dólares en obligaciones de deuda a septiembre de 2025. En paralelo, la compañía reportó 1.360 millones de dólares de ingresos en el tercer trimestre.
Ese contraste —crecer a un ritmo altísimo mientras se acumula deuda— es habitual en negocios de infraestructura, pero en IA el foco es aún más intenso porque la demanda cambia de forma brusca y los equipos son carísimos. El CEO, Michael Intrator, ha defendido el modelo, que consiste en financiar operaciones levantando deuda con sus GPUs como colateral. También ha respondido a las preocupaciones sobre acuerdos “circulares” en el ecosistema de IA, argumentando que las empresas necesitan colaborar para absorber un cambio “violento” entre oferta y demanda. La entrada de Nvidia con una inversión tan grande funciona, en la práctica, como un voto de confianza ante el mercado: “estamos dentro y vamos a ayudar a que esto escale”.
El papel de Nvidia: no solo chips, también planos y receta
Hay un detalle especialmente relevante: Nvidia no se limita a inyectar capital, sino que también ayudará a CoreWeave a conseguir tierra y energía para los centros de datos. Esto subraya el auténtico freno del sector en 2026: no siempre faltan pedidos; a menudo faltan megavatios disponibles, permisos, subestaciones, acuerdos de suministro y ubicaciones donde desplegar a tiempo.
Nvidia también colaborará para incorporar software y arquitectura de CoreWeave dentro de su arquitectura de referencia, con la idea de vender ese “paquete” a otras nubes y a empresas. Es una jugada inteligente: cuando un proveedor ofrece una receta completa —ingredientes, proporciones y modo de preparación— reduce el riesgo para quien compra. Para un CIO o un responsable de infraestructura, adquirir una plataforma validada puede ser como comprar una cocina ya montada frente a instalar electrodomésticos sueltos y esperar que todo encaje.
CoreWeave: del minado cripto al servicio de IA a gran escala
CoreWeave ha sabido surfear el cambio de ciclo. Nació vinculada al minado de criptomonedas, pero giró hacia servicios de centro de datos para entrenamiento e inferencia de IA, un movimiento que se ha revelado oportuno en plena explosión de modelos generativos. Tras su salida a bolsa en marzo del año pasado, ha reforzado su “pila” tecnológica con adquisiciones: compró Weights & Biases (plataforma para desarrolladores de IA) en marzo, adquirió después la startup de aprendizaje por refuerzo OpenPipe, y en octubre acordó la compra de Marimo (alternativa open source a Jupyter) y Monolith, también del ámbito de IA. A esto se suma la ampliación reciente de su alianza cloud con OpenAI.
Esta combinación de infraestructura y herramientas de desarrollo revela una ambición clara: no ser solo un “arrendador” de GPU, sino ofrecer un ecosistema más completo, desde el cómputo hasta la observabilidad de experimentos, el flujo de trabajo del científico de datos y la operación en producción. Es como pasar de alquilar camiones a gestionar también el almacén, las rutas y el sistema de seguimiento de paquetes.
Clientes hiperescaladores y el termómetro del mercado
CoreWeave cuenta entre sus clientes con grandes hyperscalers y actores de primera línea, incluyendo OpenAI, Meta y Microsoft, según TechCrunch. Que empresas de ese tamaño compren capacidad a un proveedor especializado indica dos cosas: que la demanda sigue siendo enorme y que incluso los gigantes pueden preferir complementar su infraestructura con terceros cuando el cuello de botella aprieta.
El mercado reaccionó con entusiasmo: las acciones de CoreWeave subieron más de un 15% tras conocerse el acuerdo. Ese movimiento refleja cómo los inversores interpretan el respaldo de Nvidia como una reducción del riesgo percibido, especialmente en un contexto de deuda elevada y crecimiento intensivo en capital.
Un síntoma de la etapa actual de la IA: construir antes de que falte
Para Nvidia, esta inversión encaja en una estrategia más amplia de apoyar el ecosistema con múltiples participaciones. En la práctica, la compañía está incentivando que se construya capacidad de cómputo a la velocidad que exige el mercado, porque su propio crecimiento depende de que existan lugares capaces de alojar y alimentar sus chips. La industria está viviendo una carrera parecida a ampliar una red eléctrica: no basta con fabricar más aparatos; hay que reforzar transformadores, líneas y centrales para que todo funcione sin apagones.
La apuesta por CoreWeave combina tres capas que suelen decidir el éxito en esta fase: hardware puntero (Rubin, Blackwell, Bluefield, Vera), disponibilidad real de infraestructura (terreno y energía) y un paquete de referencia que reduzca fricción en despliegues empresariales. Si la promesa de 5 GW para 2030 se materializa, CoreWeave se consolidará como una pieza clave en el suministro de computación para IA, con Nvidia no solo como proveedor, sino como socio estratégico con interés directo en que esa capacidad se encienda y se use.
