El agua residual del petróleo del Permian Basin podría refrigerar los centros de datos de la IA en Texas

El problema de refrigeración de los centros de datos de IA tiene dos caras que raramente se ven en la misma conversación: necesitan agua dulce en enormes cantidades, y la están consumiendo en regiones que ya tienen escasez. Un estudio de la Universidad de Texas en Austin propone una solución que reencuadra ambas caras del problema simultáneamente: usar agua residual de producción petrolera del Permian Basin para refrigerar los centros de datos que se están construyendo en el oeste de Texas. Lo reporta Interesting Engineering el 12 de octubre de 2026 citando el estudio publicado en Nature Sustainability.

La premisa tiene una lógica elegante. El Permian Basin, la principal cuenca petrolera de EE.UU. en Texas y Nuevo México, genera entre 3 y 10 barriles de agua por cada barril de petróleo extraído. Esta agua, llamada «produced water» o agua de producción, está saturada de sales, minerales y trazas de hidrocarburos, y actualmente se reinyecta en pozos de disposición porque no tiene uso económico rentable. Son decenas de millones de barriles diarios de agua residual que nadie aprovecha. Continúa leyendo «El agua residual del petróleo del Permian Basin podría refrigerar los centros de datos de la IA en Texas»

Google firma el mayor contrato nuclear de la historia tech: 890 megavatios de Constellation Energy para alimentar su IA

Alphabet, la matriz de Google, ha firmado un acuerdo de suministro de energía nuclear con Constellation Energy por 890 megavatios distribuidos en once unidades reactoras en tres estados: Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey. La inversión comprometida supera los 4.300 millones de dólares (≈ 4.042 millones de euros). Es el mayor contrato de energía nuclear corporativo de la historia de la industria tecnológica y llega en un momento en que la demanda eléctrica de los centros de datos de IA ha convertido la seguridad energética en una prioridad estratégica para las Big Tech. Continúa leyendo «Google firma el mayor contrato nuclear de la historia tech: 890 megavatios de Constellation Energy para alimentar su IA»

Google anuncia una inversión de 13.000 millones de euros en Finlandia y firma un contrato de 22 años con la central nuclear de Loviisa

Es la mayor inversión extranjera en un solo país europeo que Google ha anunciado nunca: 13.000 millones de euros destinados a infraestructura de IA en Finlandia. Lo anunció hoy la compañía, junto con un contrato de 22 años con la empresa energética Fortum para comprar hasta el 50% de la electricidad que produce la central nuclear de Loviisa, la planta que actualmente genera aproximadamente el 10% de la electricidad del país. Continúa leyendo «Google anuncia una inversión de 13.000 millones de euros en Finlandia y firma un contrato de 22 años con la central nuclear de Loviisa»

Meta quiere vender su cómputo sobrante: el giro estratégico que convierte los centros de datos en negocio de nube

Bloomberg publicó el 1 de julio de 2026 una información que movió la acción de Meta más de un 6% en un solo día: la empresa está desarrollando un negocio de cloud computing para vender el cómputo de inteligencia artificial que sus centros de datos no están usando. El proyecto tiene nombre interno: Meta Compute. Y llega en un momento en que Meta lleva meses perdiendo posiciones frente a los modelos de OpenAI, Google y Anthropic. Continúa leyendo «Meta quiere vender su cómputo sobrante: el giro estratégico que convierte los centros de datos en negocio de nube»

Drones, nube y geopolitica: por qué los centros de datos se han convertido en objetivos militares

A comienzos de marzo de 2026, tres instalaciones asociadas a Amazon Web Services (AWS) en Emiratos Árabes Unidos y Baréin fueron alcanzadas por drones iraníes, un episodio que desencadenó interrupciones visibles en servicios online a escala global, según informó Futurism. El interés de este ataque no está solo en el daño inmediato, sino en el cambio de guion: expertos citados por distintos medios lo interpretan como una de las primeras veces que una operación militar apunta de forma directa a activos de una gran tecnológica estadounidense.

AWS reconoció en una actualización fechada el 2 de marzo que hubo daños estructurales, problemas en el suministro eléctrico de su infraestructura y, en algunos casos, intervenciones de extinción que terminaron provocando daños por agua. Dicho de forma sencilla: no hace falta “volar” un edificio para dejarlo inservible; basta con cortar la energía, comprometer la refrigeración o forzar paradas de emergencia. Un centro de datos se parece menos a una oficina y más a un organismo que necesita latidos constantes: electricidad estable y frío permanente. Continúa leyendo «Drones, nube y geopolitica: por qué los centros de datos se han convertido en objetivos militares»

Un nanoláser microscópico para llevar la luz dentro del microchip y recortar el gasto energético

Si piensas en un láser, quizá te venga a la cabeza un puntero o un equipo industrial. Lo interesante de lo que acaba de presentar un equipo de la Technical University of Denmark (DTU) es justo lo contrario: un nanoláser tan compacto que está pensado para convivir con miles de “hermanos” dentro de un solo microchip. La idea se cuenta en un trabajo revisado por pares publicado en Science Advances, con Jesper Mørk como uno de los autores, junto a investigadores como Meng Xiong y Yi Yu (DTU Electro).

La promesa es directa, aunque todavía depende de varios pasos: si la comunicación interna de los chips dejara de basarse principalmente en señales eléctricas y pasara a usar fotones (partículas de luz), los dispositivos podrían mover datos más deprisa y con menos pérdidas energéticas. En la nota de DTU difundida a través de EurekAlert! se llega a estimar que, en un escenario maduro, el consumo de energía de los ordenadores podría reducirse a la mitad gracias a este tipo de componentes. Conviene leerlo como una proyección razonada, no como un resultado ya garantizado en productos comerciales. Continúa leyendo «Un nanoláser microscópico para llevar la luz dentro del microchip y recortar el gasto energético»

Anthropic promete que sus centros de datos no encarecerán la luz: qué significa y por qué llega ahora

Los centros de datos se han convertido en el nuevo “gran electrodoméstico” de la economía digital. Si antes el consumo fuerte estaba en fábricas o grandes complejos industriales, ahora buena parte del tirón viene de edificios repletos de servidores que no paran ni de día ni de noche. En el caso de la IA generativa, la demanda energética se dispara: entrenar y operar modelos requiere muchos chips trabajando a plena carga y, por tanto, mucha electricidad y mucha refrigeración.

El conflicto aparece cuando esa electricidad no llega sola. Para conectar un centro de datos nuevo o ampliar uno existente, a menudo hay que reforzar subestaciones, líneas de transmisión y equipos de distribución. Son obras caras, y el gran debate local suele ser el mismo: ¿quién paga esas mejoras? Si el coste termina repartiéndose entre todos los usuarios de la red, los vecinos pueden notar subidas en su tarifa eléctrica, aunque no tengan nada que ver con la actividad del centro de datos. Es como si tu comunidad de vecinos tuviera que cambiar todo el cuadro eléctrico porque un único piso instala una cocina profesional: el edificio entero se ve afectado, aunque solo uno se beneficie.

En ese contexto, Anthropic ha anunciado que intentará evitar que sus data centers incrementen los costes de la electricidad para los residentes cercanos, según explicó la periodista Justine Calma en The Verge. La idea central es clara: la empresa dice que asumirá cargos mensuales más altos para cubrir el 100% de las mejoras necesarias para conectarse a la red, incluyendo la parte que de otro modo se trasladaría a los consumidores. Continúa leyendo «Anthropic promete que sus centros de datos no encarecerán la luz: qué significa y por qué llega ahora»

Los modelos de IA aprenden a gastar menos electricidad: qué significa “watt-horas por consulta” y por qué importa

Durante años, la conversación sobre modelos de IA se ha centrado en quién responde mejor, quién “razona” más o quién genera imágenes más realistas. En 2026, se está imponiendo otra carrera igual de decisiva: la de la eficiencia energética. La razón es simple: la demanda de computación crece tan rápido que ya no basta con sumar servidores; el sistema eléctrico y la infraestructura de centros de datos tienen límites físicos y económicos.

Los pronósticos sobre el aumento del consumo eléctrico asociado a centros de datos y cargas de IA llevan tiempo advirtiéndolo. Goldman Sachs Research, por ejemplo, ha estimado un fuerte incremento de la demanda eléctrica de los centros de datos hacia 2030. Y desde organismos públicos se remarca la magnitud del fenómeno: un informe del Congressional Research Service de EE. UU. sitúa el consumo anual de los centros de datos estadounidenses en 2023 alrededor de 176 TWh (aprox. el 4,4% de la electricidad del país), con proyecciones de crecimiento significativo hacia 2028.

Traducido a un ejemplo doméstico: si la IA fuese un electrodoméstico, no estaríamos discutiendo solo si cocina mejor, sino si se come la factura de la luz. Continúa leyendo «Los modelos de IA aprenden a gastar menos electricidad: qué significa “watt-horas por consulta” y por qué importa»

El auge de la IA y su huella de carbono en EE. UU.: cuánto pesa realmente y qué se puede hacer

La inteligencia artificial se ha colado en tareas tan distintas como filtrar currículos, optimizar rutas de reparto, detectar fraude o ajustar inventarios. Vista desde fuera, parece “magia”: un modelo responde, recomienda o predice en segundos. Por dentro, esa magia tiene un precio muy terrenal: electricidad. Cada consulta, cada entrenamiento y cada despliegue a gran escala se apoya en centros de datos y hardware especializado que consumen energía, y esa energía, según cómo se genere, se traduce en emisiones de CO₂.

Un trabajo publicado en Environmental Research Letters (IOP Publishing) pone números a este debate para el caso de Estados Unidos: si la adopción de IA se expande de forma amplia en la economía estadounidense, las emisiones anuales de dióxido de carbono podrían aumentar en torno a 900.000 toneladas. La cifra del estudio se concreta en unas 896.000 toneladas de CO₂ al año, vinculadas al incremento de demanda eléctrica por esa adopción. Los autores, Anthony R. Harding y Juan Moreno-Cruz, insisten en que el impacto es medible, pero pequeño si se compara con el total del país. Continúa leyendo «El auge de la IA y su huella de carbono en EE. UU.: cuánto pesa realmente y qué se puede hacer»

Meta pone sobre la mesa hasta 135.000 millones para IA en 2026 y el mensaje es claro: infraestructura primero

Cuando Meta habla de gastar entre 115.000 y 135.000 millones de dólares en 2026 en inversión de capital, no está anunciando una nueva función bonita para redes sociales; está describiendo un plan de obras. Es el tipo de presupuesto que suena más a construir autopistas que a lanzar una app. Varias informaciones publicadas a finales de enero —entre ellas The Financial Express y ITPro— coinciden en el rango alto y en la idea central: la compañía quiere asegurarse de que su capacidad de cómputo y sus centros de datos no sean el cuello de botella de su estrategia de IA durante 2026.

El dato impresiona por comparación: el propio grupo ya venía de un 2025 con un gasto muy alto en infraestructura relacionada con inteligencia artificial, pero el salto proyectado para 2026 se acerca a duplicar esa intensidad. En el lenguaje de las tecnológicas, esto se traduce en un movimiento de “quien llegue tarde al aparcamiento paga peor plaza”: si no reservas potencia de cálculo y energía hoy, entrenar modelos mañana sale mucho más caro o directamente se vuelve inviable. Continúa leyendo «Meta pone sobre la mesa hasta 135.000 millones para IA en 2026 y el mensaje es claro: infraestructura primero»