OpenAI ha dado un paso significativo en su estrategia de diversificación de ingresos al firmar su primer contrato con el Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD). Este acuerdo, por un monto de 200 millones de dólares, marca el inicio del programa «OpenAI for Government», una iniciativa destinada a adaptar sus modelos de inteligencia artificial para el sector público, especialmente en tareas relacionadas con la seguridad nacional.
Una colaboración pionera entre OpenAI y el DoD
El contrato tiene una duración de un año y se ejecutará principalmente en la región de Washington D.C., incluyendo condados cercanos en Maryland y Virginia. El objetivo es prototipar capacidades de IA de frontera que puedan aplicarse tanto en contextos de combate como en operaciones administrativas del Departamento de Defensa.
A través de esta colaboración, OpenAI ofrecerá acceso a sus herramientas más avanzadas, incluyendo ChatGPT Enterprise y una versión especializada denominada ChatGPT Gov, además de modelos personalizados con aplicaciones específicas para la defensa nacional.
Aplicaciones concretas: de la salud al ciberespacio
Lejos de limitarse a usos bélicos, OpenAI menciona casos de uso con impacto directo en la vida de los militares y sus familias. Por ejemplo, se busca optimizar el acceso a servicios de salud, mejorar la eficiencia en la gestión de datos de adquisiciones y reforzar la defensa cibernética proactiva.
Estas aplicaciones muestran una intención clara de aprovechar la IA no solo para fortalecer capacidades defensivas tradicionales, sino también para modernizar procesos administrativos que suelen estar atados a burocracias lentas y sistemas anticuados. Pensemos, por ejemplo, en un sistema inteligente que agilice la aprobación de beneficios médicos o anticipe riesgos cibernéticos antes de que se conviertan en amenazas reales.
Precedentes y alianzas estratégicas
Esta no es la primera incursión de OpenAI en el ámbito militar. A finales de 2024, la empresa anunció una alianza con Anduril Industries, la startup de defensa fundada por Palmer Luckey, para desarrollar soluciones conjuntas destinadas a mejorar la defensa contra ataques aéreos no tripulados. Aunque esta colaboración no fue mencionada en el anuncio actual, sienta las bases de una tendencia clara: OpenAI se está posicionando como un actor relevante en la intersección entre inteligencia artificial y defensa.
Un impulso clave para su modelo de negocio
El acuerdo con el Departamento de Defensa representa más que una simple fuente de ingresos. Llega en un momento en que OpenAI necesita demostrar la viabilidad económica de su modelo de negocio. En 2024, la compañía registró pérdidas de 5.000 millones de dólares frente a ingresos de unos 4.000 millones, lo que refleja un alto nivel de inversión en infraestructura y desarrollo.
Este contrato podría abrir la puerta a nuevos acuerdos similares con otras agencias gubernamentales, consolidando un nuevo canal de ingresos que complemente sus productos actuales para consumidores, empresas y desarrolladores mediante su API.
El contexto de un crecimiento ambicioso
OpenAI se ha fijado un objetivo ambicioso: aumentar sus ingresos desde los 10.000 millones actuales hasta 125.000 millones en cuatro años. Aunque no ha detallado cómo piensa lograrlo, el contrato con el DoD ofrece una pista clara: los servicios para gobiernos podrían convertirse en un pilar clave de esa estrategia.
A esto se suma el proyecto Stargate, una iniciativa de 500.000 millones de dólares anunciada en enero de 2025 para ampliar su capacidad computacional en Estados Unidos. OpenAI también cerró recientemente una ronda de financiación de 40.000 millones, lo que eleva su valor de mercado a más de 300.000 millones.
Tensiones y retos en el horizonte
A pesar de su crecimiento, OpenAI enfrenta ciertos retos. Las relaciones con Microsoft, uno de sus socios más cercanos, estarían atravesando momentos tensos. Al mismo tiempo, crecen las voces críticas que cuestionan la sostenibilidad de su modelo, especialmente por el elevado consumo de recursos y la falta de una vía clara hacia la rentabilidad.
La entrada al sector gubernamental podría ayudar a disipar esas dudas, siempre que OpenAI logre mostrar resultados tangibles que justifiquen la inversión. Como en una partida de ajedrez, cada movimiento debe ser calculado: acercarse al poder político trae consigo beneficios, pero también nuevos escrutinios.
