Actualizado en octubre de 2026
Para un trabajo de clase, unos apuntes o una presentación, los bancos de imágenes más seguros para alumnos y profesores son el Banco Multimedia de Procomún (INTEF), Wikimedia Commons y Openverse: licencias abiertas y autoría a la vista. Pixabay, Pexels y Unsplash resuelven las prisas porque no obligan a citar, aunque sus condiciones las fija cada empresa.
Elegir bien importa más de lo que parece. Fundé WWWhatsnew en 2005 y llevo desde entonces escogiendo imágenes para publicar; si algo he aprendido es que el problema casi nunca es técnico, sino de concepto: confundir «gratis» con «libre» y dar por hecho que, como es para clase, todo vale.
La ley española no dice eso. Y el banco público pensado para los centros educativos lleva desde 2023 en una dirección que muchos recopilatorios aún no reflejan. Esta guía ordena las opciones por licencia, que es lo que de verdad decide qué puedes hacer con cada foto.
¿Qué banco de imágenes es mejor para alumnos y profesores?
No hay un único ganador: depende de si necesitas citar la fuente o prefieres olvidarte de ella. Para trabajos académicos, donde citar forma parte de lo que se evalúa, ganan los repositorios con licencias Creative Commons; para un cartel o una diapositiva de última hora, los bancos comerciales gratuitos.
| Banco | Qué encuentras | Licencia | ¿Hay que citar? |
|---|---|---|---|
| Banco Multimedia de Procomún | Fotos, ilustraciones, audios y vídeos educativos | La que indique cada recurso | Según la licencia |
| Wikimedia Commons | Más de 147 millones de archivos | Libres y dominio público | Depende del archivo |
| Openverse | Buscador sobre más de 700 millones de imágenes y audios | Creative Commons y dominio público | Depende de la obra |
| Pixabay | Más de 6,3 millones de imágenes, vídeos y música | Propia | No |
| Pexels | Fotos y vídeos | Propia | No |
| Unsplash | Fotos | Propia | No |
| Magnific (antes Freepik) | Más de 250 millones de fotos, vectores, iconos y plantillas | Propia | Sí, en la cuenta gratuita |
| ARASAAC | Más de 13.500 pictogramas | CC BY-NC-SA | Sí |
En febrero de 2019 publiqué aquí una guía sobre fotos gratis en Internet y sus licencias en la que recomendaba cuatro nombres: Pixabay, Pexels, Freepik y Unsplash. Más de siete años después, ninguno sigue como estaba. En mayo de aquel año conté que Canva compraba Pexels y Pixabay; Getty Images se quedó con Unsplash el 30 de marzo de 2021, y la malagueña Freepik pasó a llamarse Magnific en abril de 2026.
Los hechos son esos; mi lectura es que no los hace peores, pero sí distintos. Las licencias de Pixabay, Pexels y Unsplash son textos propios de cada compañía. Una licencia Creative Commons, en cambio, no se puede revocar una vez concedida, según la FAQ de la propia organización. Para material que un centro va a reutilizar durante años, esa diferencia pesa.
Los bancos públicos que casi ningún recopilatorio enlaza bien
El recurso creado expresamente para los centros españoles es el Banco Multimedia de Procomún, y los listados anteriores a 2023 lo siguen citando con su nombre antiguo. El INTEF, el instituto de tecnologías educativas del Ministerio de Educación, anunció el 24 de abril de 2023 que había culminado la integración del veterano Banco de imágenes y sonidos dentro de Procomún.
Hoy reúne más de 94.000 fotografías, ilustraciones, audios y vídeos agrupados en colecciones. Los usuarios pueden subir material propio y elegir licencia, así que toca mirarla recurso a recurso: el manual oficial avisa de que «cada recurso tiene una licencia determinada».
Para alumnado con dificultades de comunicación existe ARASAAC, el portal del Gobierno de Aragón, con pictogramas del diseñador Sergio Palao. Es, en mi opinión, uno de los mejores recursos públicos que existen en español, con una advertencia que conviene tener presente: su licencia CC BY-NC-SA no permite usos comerciales.
Para Historia, Arte o Ciencias hay tres fondos que rara vez salen en las listas:
- Europeana: 60,2 millones de objetos digitales, de ellos 33,9 millones de imágenes, procedentes de unas 2.000 instituciones europeas. No todo es reutilizable; revisa los derechos de cada ficha.
- Smithsonian Open Access: más de 5,2 millones de piezas en 2D y 3D dedicadas al dominio público con CC0. Arrancó en febrero de 2020 con 2,8 millones.
- NASA: su material «generalmente no está sujeto a copyright» en Estados Unidos y puede usarse con fines educativos. El logotipo sí está protegido.
¿Puede un profesor usar cualquier imagen de internet en clase?
Cualquiera no, pero sí bastantes más de las que se suele creer, siempre que el uso se quede dentro de la actividad docente. El artículo 32.3 de la Ley de Propiedad Intelectual permite al profesorado de la educación reglada reproducir y mostrar, sin pedir permiso, «obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo» para ilustrar sus clases.
Las condiciones son acumulativas: sin finalidad comercial, obras ya divulgadas, que no sean libros de texto ni manuales universitarios, y citando autor y fuente salvo que resulte imposible. Para el uso digital, el artículo 68 del Real Decreto-ley 24/2021 añade otra: que tenga lugar en un «entorno electrónico seguro».
Hasta aquí, hechos. Lo que sigue es interpretación mía, no asesoramiento jurídico: un aula virtual con usuario y contraseña encaja; el blog abierto del centro, un canal de YouTube o un perfil de Instagram, no. Ni siquiera los juristas lo ven nítido: el despacho Cuatrecasas habló en 2021 de una «difícil cohabitación» entre ambas normas.
Hay un detalle que se pasa por alto: los dos artículos hablan del profesorado, no del alumnado. ¿Qué le queda entonces al estudiante? El derecho de cita del artículo 32.1, que admite incluir una fotografía ajena ya divulgada «para su análisis, comentario o juicio crítico». Tal como lo leo, comentar el Guernica en un trabajo de Historia entra; poner una foto bonita en la portada, no. Para eso están los bancos.
¿Cómo se cita una imagen en un trabajo o una presentación?
Con cuatro datos: título, autor, fuente y licencia. Creative Commons lo resume en la sigla TASL (Title, Author, Source, License) en sus prácticas recomendadas de atribución, y basta una línea bajo la imagen o una diapositiva final de créditos.
El patrón es siempre el mismo: «Título de la foto», de Nombre Apellido, en Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0, con enlace al original y al texto de la licencia. Si llegas a la imagen por Openverse, comprueba esos datos en la página de origen: el buscador advierte de que no verifica la licencia de cada obra.
Las seis licencias Creative Commons obligan a atribuir; cambian los añadidos. El que más tropiezos provoca en un centro es NC (no comercial). Mi consejo: si el material se va a vender, aunque sea para pagar el viaje de fin de curso, evita las imágenes NC o pide permiso al autor.
Los bancos comerciales tienen su propia letra pequeña. La cuenta gratuita de Magnific obliga a escribir «Designed by Magnific» con enlace y en un lugar visible; librarse de ello exige una suscripción, que parte de 14,50 dólares al mes con pago anual (≈ 12,80 euros al cambio de referencia del BCE del 1 de octubre). En primaria y secundaria hay una vía más cómoda: Canva Educación se declara «100 % gratis» para docentes verificados con correo académico o certificado de empleo, y el alumnado entra por invitación de su profesor.
Mi recomendación va contra la comodidad: en un aula, empieza por los bancos que obligan a citar. Buscar en Procomún o en Wikimedia Commons lleva dos minutos más que tirar de Pexels, pero esos dos minutos enseñan algo que ningún temario debería saltarse —de quién es una imagen y qué permite su autor— y dejan al centro con material cuya licencia nadie puede revocar.
Queda una pregunta abierta: ¿qué pasa cuando la imagen ya no se busca, sino que se genera? Magnific se presenta hoy como plataforma creativa de IA, y el atajo es tentador. Mi postura es la misma que defendí en abril al explicar cómo usar la IA para estudiar y aprender mejor: la herramienta sirve mientras no haga el trabajo por ti. Un alumno que sabe atribuir una fotografía de Europeana sabrá también declarar que una ilustración la ha generado una máquina. Uno que nunca ha citado nada, no.