WebMii – Busca información sobre personas en Internet

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WebMii sigue funcionando en 2026. Es un buscador de personas gratuito, sin registro y con interfaz en español: escribes un nombre y un apellido y te devuelve, en una sola página, lo que la web pública dice de ese nombre, desde Wikipedia y LinkedIn hasta vídeos y noticias. Lo que ha cambiado desde que lo reseñamos en enero de 2010 es casi todo lo demás: ya no filtra por país, sus resultados salen de un buscador de Google incrustado y la empresa que lo gestionaba está disuelta.

Lo hemos vuelto a probar el 9 de octubre de 2026 buscando a Tim Berners-Lee, el creador de la web. Respondió en segundos con una puntuación de 7,57 sobre 10, su ficha de Wikipedia, un vídeo de YouTube, una lista de personas relacionadas y noticias del día. Funciona. La pregunta útil es otra: qué mide de verdad, quién responde por él y qué puedes hacer si lo que aparece es tu nombre.

¿Qué es WebMii y cómo se usa hoy?

WebMii es un metabuscador de personas: no guarda perfiles, sino que lanza tu consulta y ordena lo que encuentra. Se usa en la versión en español de webmii.com, que tiene solo dos campos, «nombre y apellido» y uno opcional de palabras clave para descartar homónimos.

La página de resultados agrupa bloques de Wikipedia, LinkedIn, Twitter, Facebook, Instagram, YouTube, noticias y resultados web. La propia herramienta lo explica en su página «Sobre Webmii»: genera cada resultado de forma dinámica a partir de búsquedas en otros sitios y muestra la fuente de cada dato.

Dos diferencias con la versión de 2010. El filtro por país, que entonces solo ofrecía España entre los de habla hispana, ha desaparecido. Y el motor ya no es propio: la página carga un buscador programable de Google, así que lo que ves es, en esencia, una búsqueda de Google con tu nombre entre comillas, mejor presentada.

¿Qué significa la puntuación Webmii score?

El Webmii score es una nota de visibilidad que llega hasta 10 y depende de una sola cosa: cuántos resultados devuelve Google para ese nombre. No mide reputación, influencia ni veracidad.

El cálculo está a la vista en el código de la página: multiplica por 0,5756 el logaritmo natural del número de resultados y resta 0,3621. Con esa fórmula, un nombre con 1.000 resultados obtiene un 3,6, uno con 100.000 llega al 6,3 y para alcanzar el 10 hacen falta unos 66 millones. El 7,57 de Berners-Lee equivale a cerca de un millón.

La consecuencia práctica es que la nota cuenta menciones de un nombre, no de una persona. Si te llamas como un futbolista, tu puntuación será la suya. Ya nos pasaba en 2010, cuando la búsqueda nos atribuía una profesión que no era la nuestra, y sigue siendo el principal límite de la herramienta. Cuando se lanzó, en 2009, la nota se llamaba PeopleRank, según la reseña que publicó entonces Blog du Modérateur.

¿Quién está detrás de WebMii y qué hace con tus datos?

Aquí está el punto débil. La web no tiene aviso legal ni identifica a ningún responsable. La sociedad francesa WEBMII SASU, creada en París el 30 de octubre de 2015, figura disuelta desde mayo de 2021 en el registro mercantil francés y fue dada de baja en julio de 2023, como recoge también su ficha en Pappers.

Su política de privacidad, de cuatro frases, afirma que el servicio es gratuito, que no exige suscripción y que no recoge ni almacena datos personales. La página, sin embargo, carga Google Analytics y el SDK de Facebook. La web es gratis; la aplicación para iPhone cuesta 2,99 euros.

Hay además una fecha que conviene apuntar. Google anunció en enero de 2026 cambios en su buscador programable: los motores ya existentes solo podrán seguir buscando en toda la web hasta el 1 de enero de 2027. WebMii no ha dicho si le afecta, pero un servicio sin empresa detrás y apoyado en una pieza con fecha de caducidad no es algo sobre lo que construir nada.

¿Cómo quitas tus resultados de WebMii?

Directamente no puedes: WebMii no ofrece ningún formulario de retirada. Como solo enseña lo que devuelve Google en ese momento, la vía que queda es actuar sobre Google y sobre la página que publica el dato.

En España tienes un derecho concreto. La Agencia Española de Protección de Datos explica en su página sobre el derecho al olvido que puedes pedirlo al buscador sin acudir antes a la fuente original, y que el efecto es ocultar el enlace en las búsquedas hechas con tu nombre. El buscador tiene un mes para responder, prorrogable otros dos, y el trámite es gratuito. Si no contesta, puedes reclamar ante la AEPD.

Google tramita estas solicitudes en su formulario de retirada por la normativa europea de privacidad. Para datos de contacto hay un camino más corto, que ya explicamos: la herramienta de Google para eliminar tu nombre, teléfono y dirección del buscador. Y antes de borrar conviene cerrar el grifo, revisando los ajustes de privacidad que deberías cambiar en Instagram, Facebook, TikTok y X.

¿Qué alternativas a WebMii funcionan en 2026?

Menos de las que repiten las listas antiguas. De los nombres clásicos, ninguno sirve hoy a un particular en España:

Lo que sí responde: Yasni, otro buscador de personas con interfaz en español; Social Searcher, que rastrea menciones en redes sin registro; WhatsMyName, que comprueba un alias en cientos de sitios, y Have I Been Pwned, que avisa si tu correo aparece en una filtración. Y, sobre todo, Google sin intermediarios: tu nombre entre comillas y los operadores de búsqueda avanzada de Google dan más control que cualquier envoltorio.

Nuestra postura es clara: WebMii es útil para una cosa, auditar tu propia huella en dos minutos, y poco recomendable para casi todo lo demás. Buscar a un candidato, a un casero o a una cita antes de quedar es legítimo; cruzar datos para localizar a alguien que no quiere ser localizado no lo es. En Nueva Jersey se han presentado 118 demandas contra intermediarios de datos en nombre de unos 20.000 agentes, según la información de The Record sobre las demandas a los data brokers, y la presión va a más con casos como la demanda a Meta por un código de reconocimiento facial para sus gafas.

Búscate hoy, apunta lo que no te guste y pide la retirada donde corresponde. Es el mejor uso que se le puede dar a una herramienta que, dieciséis años después de aquella primera reseña, sigue en pie sin que nadie firme por ella.

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