La decepción impulsada por IA ya no es una rareza reservada para montajes torpes. Hoy convive con nosotros en el carrusel infinito de vídeos, imágenes y capturas que consumimos a diario. A veces se nota a simple vista, como cuando una foto manipulada se comparte desde cuentas oficiales y quien pregunta por su origen recibe respuestas burlonas. Otras veces pasa como el azúcar en el café: se disuelve y no la ves, pero está ahí, endulzando una narrativa. MIT Technology Review citaba recientemente cómo campañas de influencia difunden vídeos para desalentar el alistamiento en Ucrania, acumulando visualizaciones sin que el espectador medio tenga herramientas claras para orientarse.
En ese contexto, Microsoft ha movido ficha con un plan que pretende responder a una pregunta cada vez más básica: “¿De dónde sale esto y qué le han hecho por el camino?”. No promete decirnos si algo es verdadero o falso, que es justo donde el asunto se vuelve espinoso; su idea es ofrecer pruebas sobre la procedencia del contenido y sobre si ha sido alterado mediante herramientas de IA generativa. Continúa leyendo «Microsoft quiere ponerle “papeles” a lo que vemos online para distinguir lo auténtico de lo generado por IA»