La desaparición progresiva de las abejas está dejando un vacío difícil de llenar. Estos pequeños insectos, esenciales para la polinización de cultivos, se enfrentan a un declive global por causas como el cambio climático, el uso intensivo de pesticidas y la destrucción de su hábitat natural. Frente a esta crisis, la ciencia y la tecnología han empezado a explorar un plan B: los drones polinizadores. Aunque no están diseñados para reemplazar por completo a las abejas, ofrecen soluciones complementarias que podrían ayudar a mantener el suministro de alimentos en ciertas condiciones.