Imagina que tus células son zapatos con cordones. En las puntas de esos cordones hay pequeñas piezas de plástico que evitan que se deshilachen. A esas puntas microscópicas en tus cromosomas las llamamos telómeros. Con cada paso —o mejor dicho, con cada división celular— esas terminaciones se van desgastando. Cuando se acortan demasiado, el “cordón” se deshace y la célula deja de funcionar como antes. El desgaste de los telómeros se asocia con enfermedades relacionadas con la edad, desde problemas cardíacos hasta ciertos tipos de cáncer. Continúa leyendo «Vitamina D: un rayo de sol que podría frenar el reloj biológico»