Los tardígrados tienen esa fama de “mascotas indestructibles” de la biología: diminutos, simpáticos al microscopio y capaces de aguantar condiciones que dejarían fuera de juego a casi cualquier animal. Se han convertido en el ejemplo perfecto para explicar qué es un organismo extremófilo, aunque en realidad son animales microscópicos con trucos fisiológicos muy particulares.
Esa reputación los vuelve útiles para una pregunta con mucha miga: si algún día llevamos vida terrestre a Marte sin querer (en una sonda, en herramientas, en un traje), ¿el planeta tiene “defensas” naturales que frenen esa contaminación? En un estudio publicado en la International Journal of Astrobiology, un equipo liderado por la microbióloga Corien Bakermans, de Penn State University, usó tardígrados como si fueran “astronautas microbianos” para tantear la compatibilidad del regolito marciano con la vida terrestre y, de paso, aprender algo sobre protección planetaria. La historia, recogida también por Gizmodo, tiene un giro curioso: el enemigo no fue solo “Marte”, sino algo más concreto dentro del suelo simulado. Continúa leyendo «Los tardígrados encuentran su talón de Aquiles en el “suelo” de Marte (al menos en el laboratorio)»