Si bien la propiedad intelectual y los secretos corporativos son materia reservada para cualquier compañía, conocido es el especial recelo con el que Apple maneja su información.
La compañía de la manzana mordida afirma que algunos de sus secretos comerciales estaban siendo vendidos a periodistas por Simon Lancaster, un ex arquitecto de diseño de productos, que entre su portafolio tiene los bocetos de algunos MacBook Pro y otros productos.