Casi todos los mamíferos producen lágrimas. Los perros, los gatos, los caballos, los elefantes: todos necesitan ese fluido salino para lubricar la córnea, eliminar partículas y proteger el ojo. Sin embargo, cuando un perro sufre o un elefante pierde a un miembro de su grupo, ninguno derrama lágrimas visibles que resbalen por su cara como respuesta a esa emoción. Los humanos, sí. Continúa leyendo «Por qué los humanos lloramos con lágrimas emocionales y los animales no»