La advertencia del Papa Leo XIV sobre ChatGPT en la homilía: dónde traza la línea el Vaticano con la inteligencia artificial

En un encuentro reservado con clérigos de la diócesis de Roma, el Papa Leo XIV lanzó una petición poco habitual por lo concreta: resistir la tentación de preparar las homilías con inteligencia artificial, en particular con herramientas tipo ChatGPT. La frase, recogida por Vatican News y difundida por varios medios, no suena a condena tecnológica genérica, sino a una llamada práctica de oficio: si la tarea pastoral incluye pensar, estudiar y elegir palabras para una comunidad real, delegarlo en una máquina puede terminar debilitando el músculo que lo hace posible.

El Papa lo explicó con una metáfora corporal que cualquiera entiende: como los músculos, la mente se atrofia cuando no se usa. Aplicado a la predicación, el mensaje es directo: si el sacerdote deja de ejercitar su propia reflexión para convertirla en “texto generado”, pierde algo más que tiempo; pierde habilidad y, con ella, parte del sentido de su papel. Continúa leyendo «La advertencia del Papa Leo XIV sobre ChatGPT en la homilía: dónde traza la línea el Vaticano con la inteligencia artificial»

El Papa y la inteligencia artificial: límites, fe y el riesgo de un pontífice digital

El actual Papa Leo XIV ha dejado clara su postura frente a uno de los debates más controvertidos del presente tecnológico: la creación de una versión digital de sí mismo basada en inteligencia artificial. La propuesta fue concreta y directa: una plataforma donde cualquier persona pudiera tener una «audiencia» con un Papa virtual que respondiera preguntas como si fuera el verdadero. El Sumo Pontífice no solo rechazó la idea, sino que lo hizo con firmeza, asegurando que no autorizará nada semejante.

«Si hay alguien que no debería ser representado por un avatar, ese alguien es el Papa», afirmó, subrayando los riesgos de trivializar el papel espiritual y humano del líder de la Iglesia Católica. Continúa leyendo «El Papa y la inteligencia artificial: límites, fe y el riesgo de un pontífice digital»