Cuenta atrás para la EU AI Act: seis retos prácticos para llegar listo a agosto de 2026

La EU AI Act marca un antes y un después en cómo se diseña, compra y usa la inteligencia artificial en Europa. La Comisión Europea fija el 2 de agosto de 2026 como la fecha de aplicación general del reglamento, aunque con excepciones y periodos transitorios para algunos casos, como ciertos sistemas de IA de alto riesgo integrados en productos regulados que se estiran hasta 2027. Esa convivencia de fechas no debería tranquilizar a nadie: el trabajo de inventario, gobierno y evidencias no se improvisa en el último trimestre.

El espíritu del texto es claro: competir desde la confianza, con un enfoque de “seguridad de producto” aplicado al software y a los modelos, clasificando la IA según el riesgo que puede causar a la salud, la seguridad o los derechos fundamentales. El Parlamento Europeo lo resume como un marco escalonado que necesita guías, estándares y códigos para aterrizarse del todo; por eso habla de eficacia plena hacia 2027, aunque el grueso de obligaciones ya empuja fuerte en 2026. Continúa leyendo «Cuenta atrás para la EU AI Act: seis retos prácticos para llegar listo a agosto de 2026»

Ética, código y conciencia: los dilemas tecnológicos que ya no podemos ignorar

En muchos fallos tecnológicos actuales no falta teoría ética; falta un dueño claro del problema. Con la IA y los sistemas semiautónomos aparece una situación incómoda: la decisión final es el resultado de muchas manos y varias capas de software, y cada capa tiene una explicación plausible para lavarse las manos. Si un modelo de selección de personal discrimina, el equipo de datos puede señalar al producto (“solo entrené lo que pediste”), producto puede señalar al negocio (“la empresa necesitaba velocidad”), cumplimiento puede señalar a la documentación (“me aseguraron que era justo”), y la dirección puede señalar a un comité (“para eso estaba el proceso”). El daño es real; la cadena de causas, difusa.

Los marcos clásicos de responsabilidad, pensados para productos relativamente estables, se atragantan con sistemas que se reentrenan, cambian con los datos y toman decisiones que nadie “aprobó” explícitamente en cada caso. Es como intentar atribuir la culpa de un atasco a una sola persona cuando hay miles de coches, obras y semáforos coordinándose mal. La salida no pasa por aceptar la “autonomía” como excusa, sino por rediseñar la gobernanza para que siempre exista un responsable identificable por fase: datos, entrenamiento, despliegue, mantenimiento y retirada. Continúa leyendo «Ética, código y conciencia: los dilemas tecnológicos que ya no podemos ignorar»

Informe Estratégico 2026: la industrialización de la IA agéntica y la IA soberana en el software europeo

Entre finales de 2025 y el arranque de 2026, muchas empresas europeas han dejado atrás la fase “tengo un copiloto que me sugiere código” para entrar en otra mucho más exigente: integrar agentes de IA autónomos en procesos reales, con presupuesto, gobernanza y responsabilidad. Si la GenAI de primera ola se parecía a poner un turbo a tareas individuales, la etapa actual se parece más a rediseñar la fábrica entera: quién decide, quién ejecuta, quién supervisa y cómo se mide el resultado cuando parte del trabajo lo hace una “fuerza laboral digital”.

Lo interesante es que en Europa este salto no se entiende solo como una cuestión técnica. Se está leyendo como un movimiento de estrategia industrial y también como un asunto de soberanía tecnológica, especialmente en sectores regulados como banca, administración pública, defensa o infraestructuras críticas. Informes como el de Accenture han empujado esta conversación hacia cifras de inversión y adopción, con Alemania destacando como uno de los mercados más agresivos en IA soberana. Continúa leyendo «Informe Estratégico 2026: la industrialización de la IA agéntica y la IA soberana en el software europeo»

2026 y la privacidad: identidades digitales, cumplimiento y una IA que aprende a guardar secretos

Durante el último año, la privacidad ha pasado de ser un tema técnico a convertirse en conversación cotidiana: cuando un gobierno plantea un DNI digital, cuando una web pide verificar la edad para entrar o cuando una tienda online “sabe” demasiado sobre lo que miramos. Ese ruido no se va a apagar en 2026; va a cambiar de forma. En vez de debates abstractos sobre datos, veremos decisiones muy concretas sobre arquitectura, estándares y responsabilidades: quién emite una identidad, quién la valida, quién responde si algo sale mal y cómo se demuestra el cumplimiento sin convertirlo en teatro.

Varios expertos del sector coinciden en una idea: 2026 será el año en que muchas iniciativas de privacidad dejan la fase de prueba y se convierten en sistemas que deben funcionar todos los días, con auditorías, reglas claras y consecuencias. Continúa leyendo «2026 y la privacidad: identidades digitales, cumplimiento y una IA que aprende a guardar secretos»